Ieco Diario "Clarín". Buenos Aires, 6 de setiembre de 2015.
El complejo industrial de Rusia renace con una receta del pasado
modelo de reconversion tras la quiebra de la urssBajo una corporación estatal, las empresas se modernizan y ganan mercados. Se valora el marketing y buscan inversores extranjeros.
Tras varios años
de ajuste, modernización de los procesos de producción y adecuación de
las normas para competir en la globalización, la reconversión del sector
industrial en Rusia comienza a mostrar resultados positivos y traza
proyectos ambiciosos. El resurgir industrial ruso está basado en un
modelo de conducción centralizada en Rostec, una gigantesca corporación
estatal inclinada especialmente a la producción y venta de armamento y
material bélico.
Una conclusión prejuiciosa y apresurada diría que Rostec, que hoy agrupa a 663 empresas mayoritariamente estatales y 475.000 empleados, es un retorno a la tradición industrial soviética, casi de inspiración kafkiana. Nada es lo que parece. Con una fórmula mixta entre la doctrina de mercado y una planificación piramidal, Rostec desarrolla, fabrica y distribuye productos con alto contenido tecnológico y valor agregado, un menú que abarca autos, aviones, motores, helicópteros, aparatos médicos de vanguardia, maquinaria, biotecnologías industriales, radioelectrónica y sobre todo armas, misiles, vehículos, cazas y helicópteros artillados, entre muchas otras cosas.
Rostec es el resultado de la crisis industrial post-comunista. Creada en 2007 como un plan de salvataje al complejo industrial y de defensa que no pudo adaptarse a la “economía de mercado”, la corporación exhibe resultados alentadores. Con US$13.200 millones de facturación, Rusia logró recuperar en 2014 el segundo lugar en el ranking de países exportadores de productos militares. Pero además, el consorcio estatal descubrió el valor del marketing, maneja marcas célebres e instaladas, como Lada, Kalashnikov, Helicópteros de Rusia, Tupolev y Kamaz (camiones), trata de posicionar nuevas, incluyendo Rostec, y hasta busca socios y aliados inversores para modernizar sus procesos comerciales.
“Logramos figurar en el top ten de las compañías más grandes del mundo. Y tenemos previsto alcanzar en 2035 el 5° lugar, y estoy seguro de que lo podemos hacer”, señaló Vasily Brovko, jefe de Comunicaciones Globales de Rostec. Entre otros planes, la corporación intenta profundizar lazos con Latinoamérica (la región representa el 15% de sus exportaciones) y, además, ingresar en nuevos segmentos como el de los celulares, con su modelo estrella: el Yotaphone, dotado de una curiosa doble pantalla. “Sabemos que es un mercado muy competitivo. Y le apuntamos principalmente a China, un mercado que consume el 50% de la producción mundial”, añadió Brovko.
La reconfiguración en una megacorporación estatal proviene del fracaso de la apertura económica tras la quiebra del URSS. Por un decreto del presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, Rostec pasa a controlar 426 empresas del sector industrial considerado estratégico. Según el último balance presentado por la corporación, la mayoría de los activos transferidos estaban en estado de coma: 148 empresas estaban en proceso de crisis; 28 en bancarrota; 17 no realizaban ninguna actividad; y otras 27 habían perdido gran parte de su patrimonio. Y las deudas asfixiaban. “Las cadenas de producción sufrían estragos, los fondos estaban agotados y las empresas necesitaban urgentemente una gestión más eficaz”, dice el informe.
Al frente de la corporación quedó Serguei Chémezov, un ex alto oficial del Ejército rojo y un hombre de extrema confianza de Putin. Al asumir, Chémezov trazó la estrategia de promover el desarrollo de la industria rusa, incluido el complejo militar, modernizando al entramado empresarial, atrayendo “tanto a las inversiones rusas como extranjeras”.
Más que cuestiones ideológicas, en este enorme conglomerado estatal convergen prácticas culturales rusas de todos los tiempos: zarista, comunista y del capitalismo global y moderno. Desde la centenaria fábrica de motores Klimov (destinados a toda clase de vehículos y aeronaves) recuerdan que su origen se debe a un decreto firmado en 1914 por el zar Nicolás II, “nuestro monarca”. Ubicada en la orgullosa San Petersburgo, Klimov atravesó numerosas reconversiones hasta hoy, que se dedica a producir turbinas, compresores, motores para aviones y helicópteros.
La compañía integra uno de los 15 holdings verticales de Rostec, y expresa las prácticas industriales y empresariales de la Rusia actual. Con una plantilla de 1.900 trabajadores, la empresa atrae ingenieros y técnicos provenientes de las escuelas técnicas y universidades de Ingeniería cercanas a la ciudad. En Klimov explican que firmaron algunos acuerdos con facultades e institutos politécnicos para crear cátedras y materias específicas de su negocio. Si bien el salario promedio no parece alto (50.000 rublos, es decir, unos US$750), en la empresa aseguran que son los más altos de la industria, y que “el 90% del personal es fiel y son leales a los objetivos de la empresa”.
En el imaginario de los jóvenes, el factor económico, los ingresos, no es la única motivación para permanecer y trabajar en su país. Especialmente en las profesiones y carreras vinculadas a la producción (desde las ciencias duras, ingenierías, metalurgia, electrónica y química, entre otras) tan buscadas y muy bien remuneradas en todo el mundo. “La aviación es muy interesante para los jóvenes. Estamos de moda”, detalló un ejecutivo del área de reclutamiento de Klimov.
A 700 kilómetros al Este de Moscú, en Kazan, está instalada la planta principal de Kazan Helicópteros. Con 75 años de historia, 7.000 empleados, la compañía rivaliza con la norteamericana Bell. Tiene clientes en 80 países, entre ellos la Argentina, facturó US$1.500 millones el año pasado, lo cual le permite posicionarse en un lugar preponderante en la estructura de Rostec.
El complejo industrial ruso revive con una receta aparentemente conocida. El objetivo proclamado es la autosuficiencia: no depender de insumos importados. Las propias compañías de Rostec se complementan, a contramano de la globalización de la producción.
Kalashnikov, Lada y otras marcas célebres
MARKETING EN RUSIA
La corporación
estatal Rostec está integrada por 663 empresas industriales,
subdivididas en 15 holdings específicos. Tiene oficinas en 53 países y
en 60 regiones de Rusia, un tercio de las cuales (21) emplea a más del
25% de las poblaciones activas. La distancia entre las dos localidades
más lejanas entre dos compañías de la corporación es de 7.000
kilómetros.
Desde no hace mucho y como parte de la
estrategia de reconversión industrial, los máximos directivos
descubrieron que el marketing es uno de los activos más valiosos en los
mercados actuales. En rigor, Rostecsurge de la reformulación del anterior nombre de la estructura (Rostechologii), que se introdujo en diciembre de 2012 para “permitir un mayor reconocimiento a la par de las corporaciones industriales más grandes del mundo”, según indican informes de la propia empresa.
Por esta revalorización del marketing, la corporación subraya que dentro de su catálogo posee varias marcas célebres a nivel mundial, entre las que resaltan Lada (automóviles), Kalashnikov (armas y fusiles) y Kamaz (el principal fabricante de camiones ruso y ganador en 11 oportunidades del rally Dakar). Otra marca conocida y rejerarquizada es VSMPO-AVISMA (responsable del 30% de la producción mundial de titanio y principal proveedor de Boeing, Airbus y Embraer). Lo mismo pasa con Helicópteros de Rusia, principal rival de la americana Bell.
Una de las últimas novedades de Rostec es su incursión dentro del segmento de los smartphones. En febrero de 2014, la compañía lanzó al mercado el Yotaphone, el primer teléfono inteligente diseñado íntegramente en Rusia.
Del Ejército rojo al timón de una corporación estatal
SERGUEI CHEZEMOVConduce Rostec desde sus inicios. Además de sus títulos académicos y su estrecha relación con Putin, es respetado por el empresariado.
Desde la hora cero de su creación, Serguei
Chémezov quedó al frente de la corporación estatal Rostec, con la misión
de rescatar y revitalizar el estratégico complejo industrial militar de
Rusia. Ex coronel general del Ejército Rojo y con un extenso currículum
académico, Chémezov diseñó un plan de concentración, modernización y
complementación de los 663 principales fabricantes de productos de alto
contenido tecnológico, para uso civil y militar.
Con 63
años recién cumplidos (nació el 20 de agosto de 1952), obtuvo numerosas
distinciones en el ámbito académico. Y como CEO de Rostec y por su
estrecha relación con el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir
Putin, se lo considera entre los hombres de mayor poder e influencia del
país. Tras graduarse con honores en el Instituto de Economía Nacional
de Irkust, en 1975, asistió a los cursos superiores de la Academia
Militar de las Fuerzas Armadas, y ocupó altos cargos ejecutivos en
muchas de las compañías que hoy integran Rostec.“Hoy llegó el tiempo en que la diplomacia industrial sale a primer plano como el factor inalienable y de eficacia para la política exterior de los países”, dijo tiempo atrás en un artículo de opinión publicada en la prensa brasileña.
Chémezov subraya que los países BRICS y la región figuran en lo más alto de su agenda: “Rostec, en su calidad de embajador industrial de Rusia, apuesta a la colaboración con los países latinoamericanos, con el anhelo de crear un nuevo régimen tecnológico que garantice la seguridad económica global, que evite la división en justos e injustos”, proclama.
Latinoamérica representa el destino del 15% de las exportaciones de Rostec. La corporación estatal rusa tiene oficinas en más de 50 países del mundo, entre los que se destacan Brasil, Venezuela, Colombia, Cuba, México, Perú y la Argentina. En rueda de prensa con medios de todo el mundo, entre ellos iEco, Chémezov recalcó el interés de su compañía en profundizar los lazos con Latinoamérica. “Es una región muy interesante, sobre todo Brasil, que es un país BRIC. Suministramos productos de doble uso (civil y militar) y tenemos una alianza con Embraer para proveerles titanio para sus aviones”, señaló el funcionario cuando este diario le preguntó al respecto.
Sobre los planes de Rostec, Chémezov remarca que la corporación estatal invierte en I+D el 10% de los ingresos. “Estamos en el top ten de las empresas de tecnología más importantes del mundo y aspiramos a entrar en el top five en los próximos 20 años”.
Por otra parte, dice que estos planes están vigentes a pesar de que las sanciones impuestas a Rusia por el conflicto con Ucrania trajo perjuicios y que piensan superar sustituyendo importaciones.
Un amplio catálogo civil y militar
Rostec hoy suma 663 compañías, mayoritariamente estatales, busca inversores privados en Rusia y también extranjeros. Muchas se complementan y, en pleno proceso de modernización, Rostec subdivió en 15 holdings verticales ese nuevo universo industrial, según el foco de negocios. De ese total, 9 actúan en la esfera militar y los otros 6, con fines civiles.
La producción abarca camiones, autos, aviones, helicópteros, equipos
médicos, productos farmacéuticos y hasta smartphones. Con tal
diversidad, Rostec obtuvo socios internacionales, entre los que
sobresalen Boeing, Airbus, Pirelli, Renault-Nissan, Rolls Royce, General
Electric, Siemens, Alcatel Lucent, Thales, Marcopolo y Embraer.
Latinoamérica representa el 15% del total de sus exportaciones.
Una larga tradición por las ciencias duras
RUSIAAnualmente, más de 1 millón de estudiantes egresan de institutos y universidades técnicas. Adecuar los programas es el principal desafío.
Tenemos una base, una cultura industrial con mucha historia. Tras la
caída de la Unión Soviética, miles de ingenieros y personas altamente
capacitadas abandonaron Rusia y desde Rostec empezamos a crear las
condiciones para evitar esa degradación”, explicó a iEco Vasily
Brovko, jefe de Comunicaciones Globales de la corporación estatal. Se
trata, aclaró el funcionario, de una estrategia amplia, que contempla el
relanzamiento de mecanismos de promoción de las carreras técnicas, y la
adecuación de los programas de estudio.
De acuerdo con una estadística oficial, en 2013 se graduaron casi 1,1 millones de estudiantes. De ese total, sobresalen los de Física y Matemática (15.700), Geología e Investigación de yacimientos (16.800), electrotécnica (28.000), Metalurgia (23.100), Electrónica y Radiotécnica (15.300), Programación informática (25.700), Arquitectura (43.000) y Cohetería espacial (5.100). Economía y Management es una de las profesiones más populares, con más de 350.000 egresados anuales.
El objetivo del gobierno ruso es adaptar los programas y las carreras a las necesidades que hoy tiene la industria del país. Pero por otro lado, tratan que ese sector ofrezca una salida competitiva y bien remunerada para atraer la atención de los jóvenes. “Tardaremos entre 5 y 7 años en crear las condiciones necesarias y oportunidades de trabajo interesantes para ellos”, estimó Brovko.
Hay empresas, como el fabricante de motores Klimov, que cerraron acuerdos con algunas universidades e institutos para crear cátedras específicas para sus necesidades. Ubicada a orillas del mar Báltico, en San Petersburgo, desde Klimov sostienen que esos planes tienen éxito: “La aviación es una profesión muy interesante para los jóvenes. Por suerte para nosotros, estamos de moda”, dicen sus directivos.
En la Argentina, como contrapartida, la falta de profesionales y de recursos calificados es un problema crónico para la industria del software. Dicen que anualmente quedan 5.000 puestos sin cubrir.
De acuerdo con una estadística oficial, en 2013 se graduaron casi 1,1 millones de estudiantes. De ese total, sobresalen los de Física y Matemática (15.700), Geología e Investigación de yacimientos (16.800), electrotécnica (28.000), Metalurgia (23.100), Electrónica y Radiotécnica (15.300), Programación informática (25.700), Arquitectura (43.000) y Cohetería espacial (5.100). Economía y Management es una de las profesiones más populares, con más de 350.000 egresados anuales.
El objetivo del gobierno ruso es adaptar los programas y las carreras a las necesidades que hoy tiene la industria del país. Pero por otro lado, tratan que ese sector ofrezca una salida competitiva y bien remunerada para atraer la atención de los jóvenes. “Tardaremos entre 5 y 7 años en crear las condiciones necesarias y oportunidades de trabajo interesantes para ellos”, estimó Brovko.
Hay empresas, como el fabricante de motores Klimov, que cerraron acuerdos con algunas universidades e institutos para crear cátedras específicas para sus necesidades. Ubicada a orillas del mar Báltico, en San Petersburgo, desde Klimov sostienen que esos planes tienen éxito: “La aviación es una profesión muy interesante para los jóvenes. Por suerte para nosotros, estamos de moda”, dicen sus directivos.
En la Argentina, como contrapartida, la falta de profesionales y de recursos calificados es un problema crónico para la industria del software. Dicen que anualmente quedan 5.000 puestos sin cubrir.
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