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miércoles, 16 de septiembre de 2015

GUERRA FRÍA 1984

La Guerra Fría

Publicado en el diario "La Capital", Rosario, Argentina, 4 de septiembre de 1984

Por Bruno Bologna

Después de la Segunda Guerra Mundial, comienza a estructurarse en la sociedad internacional un orden distinto al del “equilibrio del poder” que imperaba en el siglo XIX y que lideraba el Reino Unido.
Se trata de un régimen bipolar donde sobresalen dos cabezas de bloques: Estados Unidos de América y la Unión Soviética.
El régimen bipolar no sufre grandes modificaciones, salvo las variantes de guerra fría y coexistencia pacífica, hasta comienzos de la década del sesenta donde se hace más evidente la disparidad de la sociedad internacional entre países desarrollados y subdesarrollados.

Es intención, observar primero el viejo orden, donde primaron las cuestiones ideológicas en una división del mundo entre el Este y el Oeste y en una segunda parte, el nuevo orden vigente, donde si bien las cuestiones económicas son prioritarias en el tratamiento Norte-Sur, trataremos de mencionar otros aspectos, para realizar en enfoque global del problema.

La importancia del tema radica en que es necesario conocer cómo es el actual sistema internacional para saber qué lugar debe ocupar nuestro país a través de una correcta política exterior.
Comenzaremos por observar primero las características del viejo orden, entendiendo por orden, “el conjunto de reglas de juego que regula las relaciones entre los actores” (Dallanegra Pedraza).

Del 4 de febrero al 11 del mismo mes en 1945, se reúnen en Yalta, Crimea, las potencias aliadas que lucharon en la segunda guerra mundial. Por el Reino Unido asiste el primer ministro Winston Churchill; por Estados Unidos, el presidente Franklin Delano Roosevelt y por la Unión Soviética, el presidente del Consejo de Comisario de pueblo, mariscal José V. Stalin.
Así como el Congreso de Berlín de 1885, una aristocracia de Estados, realizó en los papeles el reparto de África, es esta ocasión se produjo del mundo, de acuerdo a las zonas de influencia de las superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética.
Dentro del viejo orden, analizaremos la guerra fría y la coexistencia pacífica.

Guerra fría. La alianza entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, contra las potencias del eje, Berlín, Roma y Tokio, tendrá poca duración. Las primeras divergencias entre los aliados, comenzaron con la cuestión de las fronteras polacas, los gobiernos impuestos por la Unión Soviética en Europa Oriental, la guerra civil en Grecia y la administración común de Alemania.
Comienza así el periodo denominado de guerra fría entendiéndose por tal, el “estado de tensión o de fricción constante entre dos o más países en el que cada uno de los antagonistas adopta decisiones con el propósito de aumentar sus fuerzas y debilitar las del otro, sin llegar a la guerra” (Knapp,W.1966:43).
Si bien no existe coincidencia en establecer el comienzo de la guerra fría nosotros creemos que el discurso pronunciado por Winston Churchill en el Westminster Collage de Fulton, con la asistencia del presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman el 5 de marzo de 1946 marca una fecha clave. En esa ocasión Churchill expresó: “Desde Stettin en el Báltico, hasta Trieste en el Adriático, una cortina de hierro ha descendido a través del continente. Todas estas famosas ciudades y sus poblaciones están en la esfera soviética y todas ellas sujetas en una u otra forma, no sólo a la influencia rusa, sino a un grado de control creciente y muy alto desde Moscú”.

Durante este periodo, Estados Unidos, basado en la teoría de la contención inspirada en George Kennan estructura todo un sistema defensivo. Desde el punto de vista económico a partir de la doctrina de Truman ayuda a Europa a través del Plan Marshall y también a Japón. Desde el punto de vista militar estructura un sistema defensivo como cerco para detener a la Unión Soviética: Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) 1949, Australia, New Zealand y United States (ANZUS) 1951, Tratado con Filipinas 1951, Tratado con Japón 1951, Tratado con Taiwán 1954, South East Asia Treaty (SEATO) 1954, Pacto de Bagdad (1955) que con el retiro de Irak se convertiría en Central Treaty Organization (CENTO) en 1958.
Por su parte la Unión Soviética rompe el aislamiento que mantenía desde 1917 incorporando a un número considerable de países al bloque. Este bloque lo institucionaliza desde el punto de vista político a través del KOMINFORM, oficina de información de los partidos políticos con sede en Belgrado hasta 1948 luego trasladada a Bucarest. Desde el punto de vista económico se crea el COMECON en 1949 y desde el punto de vista político –militar- defensivo el Pacto de Varsovia, 1955.

Esta era la situación internacional de enfrentamiento ideológico entre los bloques en todos los campos de competencia posible.
Dentro de este contexto se realiza en Nueva Delhi del 20 al 23 de enero de 1949, una conferencia de 15 países afroasiáticos para tratar la cuestión de Indonesia que luchaba por su liberación de Holanda. En esta conferencia se toman una serie de resoluciones, pero a los fines de nuestro trabajo nos interesa aquella que dice que los países asistentes se mantendrán en contacto y realizarán consultas entre ellos en el ámbito de las Naciones Unidas.
En su edición del 23 de enero de 1949 el diario “New York Herald Tribune” para referirse a esta reunión, expresaba, que los países afroasiáticos rechazaban tanto el colonialismo como el comunismo y que había aparecido en el escenario internacional una tercera fuerza.
De tal manera aparece en el sistema internacional un movimiento de países no comprometidos con la división ideológica Este-Oeste.
Para nosotros este es un antecedente del movimiento de países no alineados que surgiría en la década del sesenta.

Para concluir este trabajo sobre guerra fría, debemos decir que Estados Unidos en este periodo lleva a la práctica la teoría de la contención, del diplomático George Kennan, y que expresa: “En el fondo, las relaciones soviético-norteamericanas son esencialmente la puesta a prueba del valor superior de los Estados Unidos como nación entre todas las demás naciones. Para evitar su destrucción, los Estados Unidos no tienen más que mostrarse a la altura de sus mejores tradiciones y manifestarse digno de continuar siendo la gran nación. Seguramente este es el criterio más exacto para la calidad nacional. A la luz de estas circunstancias, el observador reflexivo sobre las relaciones ruso-americanas no verá motivo de queja en el desafío del Kremlin a la sociedad americana. Más bien experimentará una cierta gratitud hacia una Providencia que, al proporcionar al pueblo americano esta implacable provocación, hace depender toda su seguridad de la facultad de fortalecerse y de aceptar las responsabilidades de la dirección moral y política con las que evidentemente ha querido cargarle la historia... Haría aconsejable que los Estados Unidos practicaran con un razonable grado de confianza, una firme política de contención, destinada a lograr que cada vez que los rusos den señales de inmiscuirse en los intereses del mundo pacífico y estable se encuentren ante una resistencia inalterable”. (Kennan, G.1947:566).

Esta teoría expresada por uno de los máximos exponentes de la escuela realista norteamericana es llevada a la práctica, teniendo como fin la preponderancia de un sistema sobre otro.
Es esa sociedad los países subdesarrollados tratan de buscar nuevas vías de desarrollo no comprometiendo con ninguno de los dos sistemas.

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