La coexistencia pacífica
Publicado en el diario "La Capital", Rosario, Argentina, 5 de septiembre de 1984
Por Bruno Bologna
En un artículo anterior del 4 de setiembre de 1984, hacíamos referencia
a que después de la Segunda Guerra Mundial comienza un orden distinto
que denominamos viejo orden y que estaba caracterizado por dos etapas:
la guerra fría y la coexistencia pacífica.
En este artículo nos referiremos a la coexistencia pacífica.
Hasta la muerte de Stalin (5 de marzo de 1953) la tensión entre Estados
Unidos y la Unión Soviética fue la nota dominante: Este-Oeste.
Sin embargo el mismo Stalin, en un artículo publicado en la revista
“Bolchevik” en Moscú en octubre de 1952, preveía algunos cambios en la
política exterior soviética.
Los sucesores de Stalin, Malenkov y sobre todo a partir de enero de
1955, Nikita Krushchev, introdujeron la noción de coexistencia pacífica,
que se acuerdo a Duroselle, no significaba en absoluto el abandono de
los objetivos últimos, pero en lugar de actuar en los países
desarrollados de Occidente (táctica de Lenin) se intentaba atraer a los
países subdesarrollados del Tercer Mundo.
Durante la realización del XX Congreso del Partido Comunista de la
Unión Soviética que de efectuó en Moscú del 14 al 25 de febrero de 1956,
Nikita Krushchev en un discurso secreto, denunció los métodos
sangrientos de Stalin e inauguró un proceso de desestalinización
calculado para degradar el nombre del dictador y sacarlo de su
“honorable lugar” en la historia soviética. Fue en esos momentos que
Krushchev anunció claramente la política de la coexistencia pacífica
repudiando la doctrina de Lenin de la guerra inevitable entre las
sociedades comunistas y capitalistas y declarando que el comunismo
llegaría a la victoria demostrando pacíficamente su superioridad. “Los
vamos a enterrar a ustedes” les decía el mundo capitalista más tarde,
significando que enterraría al sistema, no a los pueblos que vivieran
bajo él, a menos que, por supuesto, los gobiernos capitalistas fueran
tan poco inteligentes para resistir por la fuerza” (Pratt,J.1965:470).
En el periodo de coexistencia pacífica entre los Estados Unidos y la
Unión Soviética, se reúnen en Bandung, Isla de Java, en Indonesia, 29
países afro-asiáticos del 18 al 24 de abril de 1955. En esta reunión se
establecen los principios básicos de la coexistencia pacífica que luego
tomaría la política exterior soviética. Los principios son los
siguientes: 1) Mutuo respeto para la integridad territorial y la
soberanía de cada uno; 2) no agresión; 3) no injerencia en los asuntos
internos; 4) igualdad y beneficio recíprocos y 5) coexistencia pacífica.
A esta reunión asiste el escritor francés Alfred Sauvy quien por primera vez habla de “Le tiers monde”
Ives Lacoste, al explicar esta expresión dice que excede de lo
puramente semántico para adelantarse en la sociología y en la historia; a
imitación del Tercer Estado de 1789 en la Revolución Francesa que era
mayoritario y estuvo formado por diversas clases y grupos sociales
reivindicando los derechos justos que hasta entonces estuvieron
confiscados por los otros dos “Estados”: la nobleza y el clero.
A la conferencia de Bandung, continúa una reunión realizada en El Cairo
en diciembre de 1957 a la cual asistieron 35 países. En la misma se
manifestaron en contra del sistema implantado por las superpotencias
como el colonialismo, el neocolonialismo, la discriminación racial y el
armamentismo. Estas conferencias de países subdesarrollados se continúan
en reuniones del continente africano.
La coexistencia pacífica entre Estados Unidos y la Unión Soviética se
concretaría a través de una serie de encuentros entre funcionarios de
ambos países. En setiembre de 1959 Nikita Kruschev visita los Estados
Unidos y se entrevista con el presidente Dwight D. Eisenhower en Camp
David. Al finalizar la reunión se firmó una declaración por la cual se
expresaba que ambos países manifestaban su aspiración de liquidar la
guerra fría. En ese contexto se firmaron una serie de tratados como por
ejemplo: Tratado Antártico de 1959; tratado que prohíbe las pruebas
nucleares en la atmósfera, cosmos y en el agua, de 1963; tratado sobre
los principios que deben regir las actividades de los Estados en la
explotación y utilización del espacio extraterrestre, incluida a luna y
otros cuerpos, de 1967; tratado de no proliferación de armas nucleares,
de 1968; tratado sobre prohibición de situar armas nucleares y otras
armas de destrucción masiva en los fondos marinos y oceánicos y su
subsuelo, de 1970 y los acuerdos de Moscú del 26 de mayo de 1972 que
inician una etapa de detente y que incluyeron estos temas: medio
ambiente, ciencia médica y salud, cooperación espacial, ciencia y
tecnología, prevención de accidentes marítimos, relaciones comerciales,
Strategic Arms Limitation Talks (SALT I) y el Tratado sobre no
proliferación de armas nucleares de 1970.
Mientras se concretaban estos acuerdos entre las superpotencias y que
en ocasiones incluían a otros países, comienza a estructurarse entre los
países subdesarrollados el Movimiento de Países No Alineados.
En 1956 se reúnen en la isla de Brioni, Yugoslavia, el coronel Gamal
Addel Nasser de Egipto, el Pandit Nehrú de la India y el mariscal Tito
de Yugoslavia. En 1960 se vuelven a reunir en Naciones Unidas estos
líderes a los cuales se le agregan Ahmed Sukarno de Indonesia y Kwame
Nkrumah de Ghana con el fin de constituir el movimiento de no alineados.
Se establecieron cinco ideas fuerza como base del movimiento: 1)
Respeto a la política activa; 2) apoyo a la lucha de liberación
nacional; 3) no adhesión a las alianzas político-militares
multilaterales concluidas en el contexto del conflicto entre las grandes
potencias; 4) no adhesión a las alianzas militares bilaterales pactadas
en ese contexto y 5) no admisión de bases militares extranjeras en
territorios nacionales.
Estos antecedentes dieron lugar a la primera reunión cumbre del
Movimiento de No Alineados, realizada en Belgrado, Yugoslavia y que
concluyera el 6 de septiembre de 1961 con la asistencia de 26 países. En
las resoluciones finales de esta conferencia se condena el
colonialismo, el armamentismo, la discriminación racial, la política
expansiva de Israel en Medio Oriente y se apoyaba las luchas de
liberación nacional.
A la III Reunión Cumbre de No Alineados celebrada en Lusaka, Zambia, el
papa Paulo VI en vía una comunicación de adhesión “aspirando a la
autodeterminación de los pueblos, denunciando la carrera de armamentos y
alentando y sosteniendo todo esfuerzo de coexistencia fructífera, justa
y pacífica entre los pueblos”.
Siguiendo a Mestre Vives, podemos decir que, la coexistencia pacífica
es la guerra fría por otros medios. Anverso y reverso de una mismo
moneda, uno simpático y el otro no y puede que simpático a veces. Pero
el juego para la Unión Soviética sigue siendo el mismo, solo que mucho
menos peligroso para las superpotencias. (Mestre Vives, T.1979:224)
Hasta este período los países no alineados no han podido superar totalmente el esquema Este-Oeste.
Indudablemente el Movimiento de Países No Alineados logró ciertos
éxitos en el proceso de descolonización, en cuestiones económicas
(Asambleas Extraordinarias de Naciones Unidas), en desarme (Reuniones
especiales de Naciones Unidas), y en contra de la discriminación racial
entre otras.
Sin embargo, de acuerdo a Aron, el interés común en la no guerra de los
grandes y el colonialismo, no son suficientes para dictar una política
común.(Aron R.1963)
De la misma manera Kaplan dice que la mera denuncia del colonialismo y
del subdesarrollo, no alcanza para articular las reivindicaciones, las
estrategias, ni las tácticas y tampoco reemplaza una línea política
requerida para la solución de conflictos complejos y dramáticos como el
de Medio Oriente y el del sudeste asiático.(Kaplan M.1976:24)
Las reuniones de los No Alineados han servido, con seguridad para que
los países subdesarrollados, además de los éxitos mencionados, tomen
conciencia del papel que les corresponde en el mundo, aprovechando la
coexistencia pacífica entre los grandes.
Este aspecto de la cuestión se verá en el nuevo orden económico
internacional imperante en el mundo, a partir de la década del setenta.
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