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lunes, 17 de agosto de 2015

GRUPO DE LOS 20. 2009 CUMBRE DE LONDRES. Intento para frenar la caída



Reunión en Londres

Intento para frenar la caída

La cumbre que en 48 horas reunirá a los jefes de Estado y presidentes del G 20 busca consensuar medidas para acelerar la recuperación de la economía mundial; la reforma de los organismos financieros internacionales, en el centro de la escena

La cuenta regresiva marca 48 horas. Y aunque todos saben que no hay varita mágica suficiente para rescatar al mundo de la profunda crisis que se extiende velozmente por todos los rincones de la Tierra, la reunión que el Grupo de los 20 (G 20)tendrá en Londres, pasado mañana, es una luz de esperanza.
Con el lema "Trabajo, Estabilidad y Crecimiento", el encuentro tiene un objetivo central: alcanzar el denominado "Nuevo Pacto Global", un acuerdo internacional que busca facilitar la recuperación de la economía mundial, crear un ambiente que estimule el crecimiento y genere puestos de trabajo.
Luego de la Cumbre de Washington, en noviembre último, los jefes de Estado del G 20 volverán a verse en Londres. La agenda sigue intacta, lo que decididamente cambió son los tiempos para resolver esos temas.
Como anfitrión comprometido con el convite, el primer ministro británico, Gordon Brown, la semana pasada hizo una gira por América. Estuvo en Estados Unidos, con Barack Obama, y en Brasil, con Lula da Silva, ante quien anunció que propondrá a los gobernantes del G 20 crear un fondo de 100.000 millones de dólares para estimular el comercio mundial. La última escala en el continente fue en Chile, donde participó de la Cumbre de Líderes Progresistas.
Las autoridades del Reino Unido se han mostrado muy comprometidas con la iniciativa a punto tal que la reunión del G 20 logró alterar alguna de las tradiciones de la cautelosa diplomacia británica (ver "Elogios británicos en Buenos Aires").
Pero, ¿qué pueden lograr jefes de Estado de países con realidades tan disímiles, representantes de las naciones más desarrolladas, incipientes potencias, países emergentes y otros que quieren emerger?
Las respuestas parecen tener, al menos por ahora, más deseos y expectativas que certidumbres.
"No tenemos que esperar mucho más que señales, en algunos casos reiterativas de lo que se dijo en el encuentro de Washington, pero con la importancia de que esta vez en el lugar del presidente Bush ya está el presidente Obama. Si lo que llamo el "factor Obama" se traduce en que en Londres podamos observar una primera manifestación significativa de un nuevo liderazgo americano, con un nuevo diagnóstico de Estados Unidos sobre qué es lo que está en juego y qué implica la actual crisis, eso ya sería muy importante. Sin embargo, estoy seguro que al día siguiente de la Cumbre de Londres seguiremos hablando de la crisis global y sus problemas, teniendo la sensación de que esto puede empeorar más. No creo que de ahí se salga con la idea de que la crisis ha comenzado a ser superada", dijo Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación Standard Bank.
Eduardo Fracchia, director del Area Académica Economía del IAE Bussines School, comentó: "Como cualquier foro de este tipo, suma, pero no creo en milagros. Cuesta pensar que una reunión sirva para cerrar todo. Se trata de temas que se trabajan a largo plazo, como modificar la arquitectura financiera internacional y lograr que el FMI y el Banco Mundial tengan más recursos para prestar, por ejemplo. Lo ideal sería que se logren medidas concretas para acortar la duración de la crisis. Creo que es muy importante que se ponga mucho énfasis para ver que el proteccionismo es un retraso para la nueva articulación que debe darse en la globalización".
Contradicciones
¿Perdió credibilidad el G 20 tras la reunión de Washington, en donde todos sus miembros se comprometieron a no aplicar medidas proteccionistas pero, pocos días después, 17 de los 20 hizo lo contrario?, preguntó LA NACION.
Fracchia cree que "hay cierta hipocresía en el discurso. Todos condenan el proteccionismo pero por debajo de la mesa aceptan el lobby de algunos sectores y aplican medidas como el compre nacional, entre otras cosas".
Raúl Ochoa, profesor de la Universidad Tres de Febrero, estimó que precisamente ésta es "la etapa más difícil porque a nivel nacional hay distintos tipos de presiones -parte justificadas, parte aprovechadas-, como pasa habitualmente. Hay sectores verdaderamente afectados por esta situación y otros que se enancan en los reclamos legítimos de los primeros. Sin embargo, me parece que los desarrollados, y los emergentes que conocen de esto y de lo que el proteccionismo implicó en la historia, deben hacer un esfuerzo importante porque la protección -sobre todo aquella irracional- a lo único que lleva no sólo es a menor comercio, sino a menor desarrollo y a menor empleo, contrariamente a lo que se supone".
Respecto de la credibilidad del G 20, Ochoa opinó que el encuentro de Washington fue una suerte de puesta en escena, y que en el de Londres "tiene que haber medidas concretas" para evitar que esta instancia fracase ya que "la etapa que viene es claramente multilateral. Está claro que a esto no lo arregla más Estados Unidos, lo ha dicho el propio Obama. Lo que viene es países desarrollados y emergentes trabajando de manera conjunta".
Diana Tussie, directora del Area de Relaciones Internacionales de Flacso, estimó que se pueden esperar resoluciones concretas en los "temas encaminados", como el aumento de la capacidad de préstamo del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, o la democratización en la representatividad de los países ante los organismos internacionales.
"No se logrará todo, pero es un puntapié inicial importante. Hay que evitar que esta instancia se desgaste y para eso sería bueno no reunirse cada seis meses y que los anuncios que se hagan sean factibles de llevar a la práctica", agregó.
"El proteccionismo comercial es el de los débiles, el problema verdaderamente serio es el ahogo financiero. Es hipócrita condenar al primero si no se evita al segundo mediante mecanismos de control sobre el retiro de fondos. Uno de los aspectos positivos de la crisis es que acelerará muchos temas importantes que estaban en discusión hace tiempo. Hay un nuevo mapa que exige nuevas coordinaciones, nuevos roles para viejos organismos, el monitoreo del uso del dólar como moneda de reserva y generar nuevas monedas de reserva, entre otras cosas", dijo Tussie.
Hace pocos días, el presidente del Banco Central de la República Argentina, Martín Redrado, dijo en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) que todos los países del G 20 coinciden en que hasta que no se restaure el crédito en la economía mundial, "no habrá paquete fiscal que sea suficiente".
Consideró que la cumbre del G 20 servirá para definir la nueva arquitectura financiera del mundo y que surgirán allí caminos para revertir la crisis. En ese sentido, Redrado dijo que "el valor" que la Argentina suma al Grupo es "en el terreno de las ideas, por su experiencia en la administración de crisis, pero no desde una postura de parroquialismo, sino para aportar ejemplos conceptuales porque cada realidad es distinta, por lo que no podrá surgir una receta única".
Diego Pérez Santisteban, vicepresidente de la Cámara de Importadores y director asociado de Deloitte, cree que "hay tanta expectativa como sensibilidad" entorno del encuentro de Londres. "Seguramente no haya resoluciones categóricas, pero es muy importante el hecho de que se abra un espacio de discusión que permita recrear un sistema de relaciones y controles. Sin dudas, uno de los temas centrales será cómo se crea una red de controles para evitar burbujas como las que ocurrieron", añadió.
A pesar del tropezón que significó el fallido anuncio antiproteccionista de Washington, Santisteban cree que el G 20 "todavía es una instancia que no está muerta" y consideró que la próxima reunión puede considerarse exitosa si se logran consensos para avanzar sobre los nuevos paradigmas económicos y financieros, como el papel de las instituciones supranacionales y la democratización en el funcionamiento de los organismos.
Cuando se le pregunta qué haría falta lograr en Londres para que el encuentro resultara fructífero, Juan Carlos Lascurain, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) responde que se logren avances concretos en la reestructuración de los organismos multinacionales de crédito para que "puedan asistir a los países sin los condicionamientos del pasado".
Lascurain dijo que "es importante concluir la Ronda de Doha, pero no a cualquier precio: tiene que tener un final equilibrado para todos".
En la reunión patronal del G 20, que se celebró el 18 del actual en Londres y que convocó a empresarios de los diferentes países, la UIA -única representante del país- dejó en claro su postura. Durante el discurso que pronunció, Lascurain sostuvo:
l "La crisis representa una oportunidad para discutir mecanismos e instrumentos cuya implementación contribuya a la convergencia de las economías en desarrollo hacia los estándares socioeconómicos propios del mundo desarrollado"
l "La interdependencia existente entre la apertura comercial y el crecimiento económico parecería ser clara, sin embargo, la distribución de este crecimiento económico no ha sido homogénea para todos los países e incluso ha generado destrucción de empresas, empleo y por tanto la pérdida de capacidades acumuladas en un sinnúmero de países en desarrollo"
l "La crisis actual nos enfrenta a una importante retracción del comercio mundial. Para amortiguar los impactos en el comercio, se requerirá mucho más que acuerdos comerciales. Debemos tener en cuenta, más que nunca, las asimetrías productivas entre los diferentes países, de forma de lograr preservar los procesos de desarrollo industrial de las economías medianas (...) Nuestras economías no podrán resistir, dadas las consecuencias que ello tendría en el nivel de actividad, empleo y por tanto en la estabilidad social, la venta a precios de liquidación de los excedentes de bienes existentes a nivel mundial derivados de la crisis"
La cuenta regresiva marca 48 horas. El G 20 es sólo una instancia más. La crisis no terminará en Londres, pero sí podría transformarse en una luz al final del túnel. El balance del encuentro dirá cuál es el lugar que le corresponderá en la historia.

Elogios británicos en Buenos Aires

El tradicional almuerzo anual que la embajada británica ofrece a la prensa cada año, tuvo esta vez una participante absolutamente inusual: la embajadora. Shan Morgan leyó un mensaje del canciller de su país, David Miliband, en el que el tema central fue, claro está, la Cumbre del G 20. Luego, destacó: "Nuestro trabajo con el gobierno argentino ha sido excelente. Ha participado en los cuatro grupos de trabajo y sus contribuciones han sido valiosas". Y agregó: "Somos conscientes de que los organismos financieros internacionales tienen un rol clave, pero tal como están diseñados hoy no sirven". .
Por Florencia Carbone De la Redacción de LA NACION 
 
 

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