Diario "La Nación". Buenos Aires, Viernes 08 de junio de 2007
Reunión del Grupo de los Ocho en Alemania: después de semanas de tensión
Deshielo entre Putin y Bush por el escudo
El presidente ruso propuso sorpresivamente a su par norteamericano que ambos países compartan un sistema antimisiles
HEILIGENDAMM, Alemania.- Después de semanas de gran tensión, que
desenterraron el fantasma de una nueva guerra fría, el enfrentamiento
entre Rusia y Estados Unidos por los planes norteamericanos de desplegar
un escudo antimisiles en Europa del Este pareció disiparse ayer, cuando
el presidente Vladimir Putin propuso sorpresivamente a Washington
instalar un sistema defensivo conjunto en la ex república soviética de
Azerbaiján.
El presidente norteamericano, George W. Bush, calificó de "interesante"
la iniciativa de su par ruso, lo que despertó esperanzas de que estos
gestos conciliatorios fueran el primer paso hacia un enfriamiento de la
grave disputa, que alcanzó su máximo pico de tensión el domingo pasado,
cuando Putin amenazó con redirigir los misiles nucleares rusos contra
Europa, en represalia por los planes estadounidenses.
Putin lanzó su inesperada propuesta durante un encuentro a solas con Bush, al margen de la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), que se lleva a cabo desde anteayer en Alemania, y que terminará hoy. En el marco de la cumbre, los miembros del G-8 dieron ayer un paso clave en la lucha contra el cambio climático, al acordar recortes "sustanciales" en la emisión de gases de efecto invernadero (ver aparte).
El segundo día de la cumbre estuvo marcado por nuevas protestas de grupos críticos del G-8, que ayer volvieron a bloquear el acceso al complejo hotelero donde se desarrolla la reunión.
La disputa entre Estados Unidos y Rusia, que se agravó en los últimos días, se desató por los planes norteamericanos de desplegar un radar en Polonia y 10 interceptores de misiles en la República Checa -dos países situados en la ex zona de influencia soviética-, con el objetivo de detener eventuales ataques de Irán o Corea del Norte contra sus aliados europeos.
No obstante, Putin afirma que ese sistema antimisiles pondrá en peligro la seguridad de Rusia y alterará el equilibrio estratégico en Europa.
Pero, en su encuentro de ayer con Bush -el primero desde que empeoró la crisis-, Putin sorprendió a todos, cuando, con un tono mucho más amistoso, afirmó que Moscú dejaría de lado sus objeciones al polémico escudo si éste era instalado en Azerbaiján. Putin también prometió que, si Estados Unidos y Rusia cooperaban de manera transparente en un sistema de defensa, abandonaría su amenaza de apuntar los misiles rusos contra Europa.
Concretamente, el jefe del Kremlin propuso a Bush utilizar en común una estación de radares en Azerbaiján -país fronterizo con Irán-, que protegería a toda Europa de posibles ataques, a diferencia de la propuesta estadounidense, que deja afuera a parte del continente europeo. A juicio de Putin, su plan haría innecesaria la construcción de un radar en la República Checa, como pretende Estados Unidos. El radar en Azerbaiján fue construido por la ex Unión Soviética, y Moscú lo alquila actualmente al gobierno azerbaijano.
Sin embargo, el plan ruso no contempla el despliegue inmediato de interceptores de misiles -como los que Bush planea instalar en Polonia-, porque Rusia considera que pasará bastante tiempo hasta que Irán logre desarrollar proyectiles con un alcance suficiente para llegar a Europa.
Los analistas políticos coinciden en que la propuesta de Putin apunta a descubrir las verdaderas intenciones de Washington detrás de su plan del sistema antimisiles: un rechazo de parte de la Casa Blanca será considerado por él como una prueba de que el escudo apunta a Rusia, y no a Irán.
"Interesante"
Tras el encuentro, Bush calificó la propuesta de Putin de "interesante" y dijo que había acordado con su par ruso establecer grupos de trabajo conjuntos para resolver sus diferencias."Es mejor trabajar juntos que crear tensiones", dijo Bush, que agregó que él y Putin seguirían evaluando el tema durante el encuentro bilateral previsto para principios de julio, en Estados Unidos.
Más allá de que Washington acepte o no la propuesta rusa, ambas partes presentaron la idea de Putin como una prueba de que las relaciones entre la Casa Blanca y el Kremlin no han empeorado tanto. No obstante, no está claro si este acercamiento llevará a una renovada cooperación entre Moscú y Washington, ya que el escudo norteamericano es sólo uno de los motivos de tensión entre las dos grandes potencias, enfrentadas en temas como el estatuto de Kosovo y las críticas de Bush a la democracia en Rusia. .
Agencias AP, DPA, EFE y AFP
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