Diario "Clarín". Buenos Aires, 8 de junio de 2014.
Asumió Poroshenko en Ucrania y prometió un plan de paz
En medio de una fuerte crisis política y económicaEl empresario anunció que buscará darles más autonomía a las regiones rebeldes del este.
El millonario pro
occidental Petro Poroshenko asumió ayer la presidencia de Ucrania con
la promesa de mantener la unidad del país, amenazada por la insurrección
separatista en el este. Anticipó la implementación de un plan de paz y,
si bien descartó cualquier clase de negociación con las milicias pro
rusas, les hizo un guiño al anticipar que buscará darle más autonomía a
las regiones rebeldes.
El nuevo presidente, de 48 años y dueño de
una fortuna producto de su empresa de chocolates Roshen, ganó las
elecciones de mayo pasado con el 54,7% de los votos. Ayer, al prestar
juramento ante el parlamento, lo hizo sobre la Constitución y el
Evangelio. “Asumo la presidencia para preservar y reforzar la unidad de Ucrania ”, dijo en su primer discurso. “ No deseo la guerra, no deseo la venganza. Quiero la paz y lograré la unidad de Ucrania. Por eso comienzo la gestión con un plan de paz”, sostuvo.Poroshenko remarcó su alineación política con la Unión Europea (UE) y aseguró que recuperará la península de Crimea anexada por Moscú, pero se cuidó de criticar a Rusia, especialmente después del encuentro que tuvo el viernes con Vladimir Putin. Allí ambos acordaron distender la disputa para evitar nuevos derramamientos de sangre. La intención del jefe de Gobierno ucraniano es ir normalizando lentamente las relaciones con su vecino, sobretodo teniendo en cuenta la enorme deuda que tiene por el suministro de gas.
Si bien el flamante presidente ucraniano no tiene previsto detener por el momento la sangrienta operación militar en el este del país como exige Rusia, tampoco impondrá la ley marcial en las disputadas regiones pro rusas de Donetsk y Lugansk, como le recomienda su entorno en Kiev. Como ya lo había anticipado, prometió más derechos para la minoría pro rusa del este como punto clave de su plan de paz. Y anunció que viajará a la zona de conflicto, pero sin fijar fecha.
Según dijo, está dispuesto a crear un corredor en el este del país por el que los rusos y ucranianos que están combatiendo puedan volver a Rusia. Anticipando una andanada de ilegales o mercenarios, Putin ordenó ayer reforzar las medidas de seguridad en la frontera.
Durante el discurso, Poroshenko abogó claramente por una dirección pro europea: quiere que sus ciudadanos estén exentos de visado para viajar a territorio de la UE a comienzos del año próximo, desea firmar pronto un acuerdo de asociación pese a las críticas rusas y, sobre todo, quiere entrar en el bloque lo antes posible.
Esto viene siendo fomentado por los países occidentales, y las reuniones del viernes con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente estadounidense, Barack Obama, van en esa dirección. Occidente tiene puestas muchas esperanzas en el nuevo presidente ucraniano.
Pese a mostrarse equilibrado y negociador, en el acto de ayer dejó en claro su inclinación política. “¡Gloria a Ucrania!”, afirmó al ser investido como presidente, el “grito de batalla” de las protestas de la plaza Maidan, donde arrancó la revuelta que derrocó al pro ruso Victor Yanukovich, y de la cual él fue uno de los líderes. “¡Gloria a los héroes!”, le respondieron a coro los diputados presentes.
Más allá del costado emotivo, Poroshenko no hizo referencia a la forma en que pretende solucionar la grave crisis económica que sufre el país, al borde de la bancarrota. Casi cuatro meses después de la caída de Yanukovich, el incendio financiero que abrasaba al país fue sofocado sólo en parte. Esto gracias al plan de rescate occidental de US$ 27.000 millones, del cual el FMI ya entregó 3.200 millones.
Pero la situación sigue siendo catastrófica. El nivel de vida de la población es muy bajo y los capitales salen del país. El FMI prevé una caída de la actividad económica del 5% para este año. La devaluación de la moneda provocó un aumento de los precios de los productos importados, sobre todo de los combustibles, que repercutió progresivamente en la población. La inflación superará probablemente el 10% en los próximos meses, cercenando el poder adquisitivo. Sin duda este cuadro es el que pondrá a prueba la popularidad del nuevo mandatario.
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