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martes, 22 de septiembre de 2015

ALEMANIA 2015. Alemania expulsa al jefe de los espías de Obama en Berlín

Diario "Clarín". Buenos Aires, 11 de julio de 2015.

Alemania expulsa al jefe de los espías de Obama en Berlín

El espionaje de Estados Unidos Fue al descubrirse que un segundo agente alemán trabajaba para EE.UU. El caso complica la relación bilateral.
  • Idafe Martin

El gobierno alemán ordenó ayer la expulsión del jefe de los espías de Estados Unidos en Berlín después de que el miércoles se supiera que ya son al menos dos los alemanes detenidos por trabajar para Washington. El portavoz del ejecutivo germano, Steffen Seibert, dijo en un comunicado que “se ha pedido a un representante de los servicios secretos estadounidenses de la Embajada de Estados Unidos que abandone Alemania”.
La bronca en Berlín es monumental y afecta no sólo al gobierno sino también a los principales partidos políticos y al presidente de la República, Joaquim Gauck. Creen que Washington, un socio de décadas, les traicionó o, al menos, no se tomó en serio el cuidado de las relaciones.
Según el diputado Clemens Binninger, aliado de la canciller Angela Merkel, la decisión se toma porque Washington no ha colaborado con Berlín “como reacción al largo período en el que la colaboración para pedir explicaciones no ha funcionado”.
Angela Merkel se limitó a decir que el espionaje estadounidense en Alemania es “una pérdida de energías”, comprensible durante la Guerra Fría “por la desconfianza”, pero no “en el siglo XXI, tenemos muchos problemas, deberíamos fijarnos en los temas importantes”.
La Justicia alemana detuvo el fin de semana a un miembro del servicio secreto alemán (BND) que habría vendido a la Embajada estadounidense en Berlín secretos relativos a las investigaciones del Bundestag sobre, precisamente, las actividades de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense en Alemania. Entre esas actividades estaba el pinchazo del celular de Merkel, que desató un fuerte escándalo y exigencias alemanas para que Estados Unidos se explicara y prometiera acabar con esas prácticas.
El espionaje realizado por Estados Unidos en Internet sobre sus propios ciudadanos y el resto del planeta –incluyendo a sus más próximos aliados– había sido denunciado a mediados de 2013 por el ex técnico de la NSA y es topo de la CIA, Edward Snowden, quien reside actualmente en Moscú en calidad de asilado luego de que la justicia estadounidense comenzara a perseguirlo para juzgarlo por traidor, entre otros cargos. Snowden suministró archivos y documentos ultraconfidenciales a los diarios The Guardian y The Washington Post.
El escándalo internacional no tardó en estallar, con varios gobiernos protestando airadamente por el espionaje masivo y sin límites del Tío Sam.
Tras estallar esas escuchas masivas de la NSA, Berlín pidió a Washington un acuerdo de no espionaje mutuo, como el que Estados Unidos tiene con socios como el Reino Unido o Canadá. Pero desde el gobierno estadounidense se guardó silencio y apenas se prometió que no se volvería a pinchar el celular de Merkel.
Pero este miércoles se agravó el escándalo cuando la Justicia abrió una segunda investigación, esta vez contra un oficial del Ejército alemán, quien habría espiado por cuenta de la CIA. La prensa alemana contaba ayer que este segundo caso podría ser mucho más grave y afectaría a secretos militares.
La expulsión es una medida inédita en décadas entre países miembros de la OTAN y muestra la presión que sufre Merkel, que hasta ahora había intentado dejar el asunto en manos de la Justicia como si no hubiera medidas políticas que tomar.
A pesar del escándalo, en Berlín algunos parecen tomárselo a broma. En una entrevista publicada ayer, el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, dijo que los estadounidenses estaban mostrando “una estupidez que dan ganas de llorar. Que Estados Unidos reclute aquí gente de tercera clase es tan idiota...y ante tanta idiotez no podemos más que llorar”.
Ayer no había reacción de Washington, pero la Embajada estadounidense se limitó a decir que “la cooperación estrecha” con Berlín es “esencial” sin nombrar el asunto de la expulsión del jefe de la CIA en Berlín. Muy lejos de lo que esperaban las autoridades germanas, reflejadas en la tapa del influyente semanario Die Zeit, que tituló con un “Ya basta” su número de esta semana y advertía que “el antiamericanismo puede extenderse” en Alemania.

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