lunes, 17 de agosto de 2015
China ayuda, pero con condiciones
China ayuda, pero con condiciones
En Ecuador y otros países, usa el dinero para sumar aliados y recursos
EL CHACO, Ecuador — Donde las faldas montañosas andinas se sumergen en la selva amazónica, casi mil ingenieros y trabajadores chinos han empezado a vaciar concreto para una presa y un túnel de 24 kilómetros. El proyecto de 2,2 mil millones de dólares alimentará agua del río a ocho gigantescas turbinas diseñadas para producir suficiente electricidad para iluminar más de una tercera parte de Ecuador.Por todo el país, el dinero chino construirá carreteras, puentes y hospitales. Distintos bancos estatales chinos ya han contribuido con 11 mil millones de dólares al país, y el gobierno ecuatoriano está pidiendo más.
La creciente huella china en Ecuador dice mucho sobre el cambiante orden mundial. China está haciendo valer su influencia económica para ganar aliados diplomáticos, invertir su enorme riqueza, promover su moneda y asegurar recursos naturales.
Se espera que la moneda china, el renminbi, sea nombrada pronto como una moneda de reserva global, colocándola en una categoría selecta junto con el dólar, el euro, la libra y el yen. Su banco de desarrollo, estatal, ha rebasado al Banco Mundial en préstamos internacionales. Y su esfuerzo por crear una institución internacionalmente fondeada para financiar el transporte y otra infraestructura ha atraído el apoyo de 57 países.
Incluso es poco probable que la actual caída en la bolsa de valores sacuda la determinación del país. China cuenta con casi 4 billones de dólares en reservas de divisas extranjeras.
Los líderes de China describen las inversiones extranjeras como simbióticas. “La actual cooperación industrial entre China y Latinoamérica llega en el momento correcto”, dijo el primer ministro Li Keqiang en mayo. “China tiene capacidad de manufactura de equipo y tecnología integrada con precios competitivos, mientras que Latinoamérica tiene la demanda de expansión de infraestructura y modernización industrial.”
Sin embargo, la exhibición de fortaleza financiera vuelve vulnerable a China (y al mundo). China se está exponiendo a tambaleantes regímenes políticos, mercados emergentes volátiles y otras fuerzas económicas más allá de su control. Rusia, que está al borde de una recesión, ha intensificado sus lazos con China. La lista de acreedores africanos y de Oriente Medio se lee como una letanía de economías y regímenes en problemas que podrían tener dificultades para pagar los préstamos chinos, entre ellos Yemen, Siria, Sierra Leona y Zimbabwe.
Y China está obligando a los países a seguir sus reglas financieras. Muchos países en desarrollo pagan elevadas tasas de interés sobre préstamos y renuncian a los derechos a sus recursos naturales durante años. China tiene asegurado el 90 por ciento de las exportaciones de crudo de Ecuador, principalmente para pagar sus préstamos.
“Los chinos están comprando por todo el mundo, transformando sus recursos financieros en recursos minerales e inversiones”, dijo Alberto Acosta, ex ministro de Energía de Ecuador. “Llegaron con financiamiento, tecnología y técnicos, pero también con altas tasas de interés.”
Ya han surgido problemas en Ecuador.
A unos cuantos kilómetros del sitio de la planta hidroeléctrica, el río Coca cae en una cascada de 146 metros, a través de escarpados cañones hacia el Amazonas. Es la cascada más alta de Ecuador y más popular entre los turistas.
Cuando la represa esté terminada y el agua sea desviada a la planta, la cascada de San Rafael se reducirá a un hilo durante parte del año. Con el cambio climático encogiendo ya el glaciar andino que alimenta al río, los expertos debaten si el sitio tendrá suficiente agua para generar incluso la mitad de la electricidad prevista.
Los ecuatorianos que participan en el proyecto administrado por chinos han protestado en repetidas ocasiones por salarios, atención médica, alimentos y condiciones generales de trabajo. En diciembre, un río subterráneo brotó en un túnel en el sitio. El agua inundó la central eléctrica, matando a 14 trabajadores.
China es el comprador más grande de petróleo del mundo, lo que le brinda una sustancial influencia sobre la política petrolera. Su transformación en el fabricante más grande del mundo ha producido una sed de energía para impulsar su economía. En años recientes, compañías petroleras paraestatales chinas han adquirido grandes participaciones en operaciones petroleras en Camerún, Canadá, Kazajistán, Kirguizistán, Irak, Nigeria, Santo Tomé y Príncipe, Sudán, Uganda, Estados Unidos y Venezuela.
Camino a la dependencia
A finales de 2008, el presidente ecuatoriano Rafael Correa llamó “inmoral e ilegítima” gran parte de la deuda de su país, principalmente a manos de inversionistas occidentales, y dejó de pagar, desatando un incumplimiento. Entonces Ecuador comenzó a tener más problemas. La crisis financiera global se afianzó y los precios del crudo se colapsaron.
Ecuador y PetroEcuador, su compañía petrolera estatal, empezaron a sufrir escasez de dinero.
PetroChina, la petrolera respaldada por el gobierno, le prestó a
PetroEcuador mil millones de dólares en agosto de 2009 durante dos años a
una tasa de interés del 7,25 por ciento. En un año, más dinero chino
comenzó a fluir para otros proyectos de infraestructura.
El dinero chino, sin embargo, viene con sus propias condiciones. En gran medida se le exige a Ecuador emplear compañías y tecnologías chinas en los proyectos.
Las regulaciones internacionales limitan la manera en que los países industrializados pueden atar sus préstamos a tales acuerdos. Pero China, que aún es considerado un país en desarrollo pese a ser el mayor fabricante del mundo, no tiene que cumplir con esos estándares.
Ésta es una razón por la que el esfuerzo de China para crear un fondo de desarrollo internacional, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, se haya enfrentado con críticas en Estados Unidos. A Washington le preocupa que China cree sus propias regulaciones, con menores expectativas para transparencia, gobernanza y medio ambiente.
Aunque China ha buscado calmar esos temores, el portafolio de proyectos del fondo alrededor del mundo impone rigurosos términos y a veces estándares laxos. Desde 2005, el país ha comprometido 471 mil millones de dólares en contratos de construcción.
En Ecuador, un consorcio de compañías chinas supervisa un proyecto de control de inundaciones e irrigación en la provincia austral de Cañar. Una compañía china de ingeniería construyó un puente de 100 millones de dólares para cruzar el río Babahoyo cerca de la costa.
Tales tratos típicamente favorecen a los chinos. PetroChina y Sinopec, otra compañía paraestatal china, bombean en conjunto el 25 por ciento de los 560 mil barriles diarios producidos en Ecuador. También le cobran a Ecuador entre 25 y 50 dólares por cada barril que extraen.
En Ecuador, el crudo representa aproximadamente el 40 por ciento de los ingresos del Gobierno, de acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos. Y esas ganancias se están desplomando junto con el precio del petróleo. Con el precio del hidrocarburo en alrededor de 50 dólares el barril, a Ecuador no le queda mucho para pagar sus préstamos.
Si Ecuador y otras naciones no pueden cubrir sus deudas, sus obligaciones con China podrían elevarse. Un importante banquero chino, quien pidió el anonimato, dijo que lo más probable era que Beijing extendiera la duración de los préstamos en lugar de dar por perdido parte del capital principal. Eso significa que los países tendrán que ceder sus recursos nacionales por más años, limitando las capacidades de los gobiernos para pedir dinero prestado y emprender otras oportunidades de desarrollo.
China tiene influencia significativa para asegurarse de que los prestatarios paguen. Como el fabricante dominante de una larga lista de bienes, Beijing puede creíblemente amenazar con suspender los embarques a países que no paguen sus préstamos, dijo el banquero chino.
¿Un “elefante blanco”?
Confiado en el apoyo de China, Ecuador se ha movido agresivamente en el proyecto de la refinería en Manta. Trabajadores ecuatorianos han allanado 800 hectáreas para la Refinería del Pacífico. Los trabajadores están ocupados colocando tubería de fabricación china. El país sudamericano ya ha gastado mil millones de dólares de dinero propio en el proyecto.
Sin embargo, los ductos simplemente van a dar a varias mesetas de arena blanca vacías. Los bancos chinos no han acordado oficialmente financiar 7 mil millones de dólares del proyecto, que se espera cueste 10 mil millones de dólares.
Dependiendo de lo que suceda, la refinería será la joya de la corona de la relación de Ecuador con China o un costoso monumento a los límites de su generosidad.
Aunque autoridades y ejecutivos chinos han expresado estar interesados en el proyecto, las conversaciones se han estancado. Directivos de alto nivel de PetroChina tienen dudas. Aun antes de que los precios del petróleo empezaran a desplomarse, la compañía redujo marcadamente el gasto en inversión.
Las perspectivas para el proyecto de refinería de Ecuador hoy son confusas.
Varios ecuatorianos expertos en energía cuestionan el sentido económico del proyecto. Ecuador, dicen, no puede justificar la refinería a menos que el país incremente la producción de manera significativa.
Para que eso suceda, debe perforar más profundo en el Amazonas, una proposición ambientalmente riesgosa y costosa.


“Si no hay garantía de más producción, esta refinería será un
elefante blanco”, dijo Mauricio Pozo Crespo, ex ministro de Economía.
El dinero chino, sin embargo, viene con sus propias condiciones. En gran medida se le exige a Ecuador emplear compañías y tecnologías chinas en los proyectos.
Las regulaciones internacionales limitan la manera en que los países industrializados pueden atar sus préstamos a tales acuerdos. Pero China, que aún es considerado un país en desarrollo pese a ser el mayor fabricante del mundo, no tiene que cumplir con esos estándares.
Ésta es una razón por la que el esfuerzo de China para crear un fondo de desarrollo internacional, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, se haya enfrentado con críticas en Estados Unidos. A Washington le preocupa que China cree sus propias regulaciones, con menores expectativas para transparencia, gobernanza y medio ambiente.
Aunque China ha buscado calmar esos temores, el portafolio de proyectos del fondo alrededor del mundo impone rigurosos términos y a veces estándares laxos. Desde 2005, el país ha comprometido 471 mil millones de dólares en contratos de construcción.
En Ecuador, un consorcio de compañías chinas supervisa un proyecto de control de inundaciones e irrigación en la provincia austral de Cañar. Una compañía china de ingeniería construyó un puente de 100 millones de dólares para cruzar el río Babahoyo cerca de la costa.
Tales tratos típicamente favorecen a los chinos. PetroChina y Sinopec, otra compañía paraestatal china, bombean en conjunto el 25 por ciento de los 560 mil barriles diarios producidos en Ecuador. También le cobran a Ecuador entre 25 y 50 dólares por cada barril que extraen.
En Ecuador, el crudo representa aproximadamente el 40 por ciento de los ingresos del Gobierno, de acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos. Y esas ganancias se están desplomando junto con el precio del petróleo. Con el precio del hidrocarburo en alrededor de 50 dólares el barril, a Ecuador no le queda mucho para pagar sus préstamos.
Si Ecuador y otras naciones no pueden cubrir sus deudas, sus obligaciones con China podrían elevarse. Un importante banquero chino, quien pidió el anonimato, dijo que lo más probable era que Beijing extendiera la duración de los préstamos en lugar de dar por perdido parte del capital principal. Eso significa que los países tendrán que ceder sus recursos nacionales por más años, limitando las capacidades de los gobiernos para pedir dinero prestado y emprender otras oportunidades de desarrollo.
China tiene influencia significativa para asegurarse de que los prestatarios paguen. Como el fabricante dominante de una larga lista de bienes, Beijing puede creíblemente amenazar con suspender los embarques a países que no paguen sus préstamos, dijo el banquero chino.
¿Un “elefante blanco”?
Confiado en el apoyo de China, Ecuador se ha movido agresivamente en el proyecto de la refinería en Manta. Trabajadores ecuatorianos han allanado 800 hectáreas para la Refinería del Pacífico. Los trabajadores están ocupados colocando tubería de fabricación china. El país sudamericano ya ha gastado mil millones de dólares de dinero propio en el proyecto.
Sin embargo, los ductos simplemente van a dar a varias mesetas de arena blanca vacías. Los bancos chinos no han acordado oficialmente financiar 7 mil millones de dólares del proyecto, que se espera cueste 10 mil millones de dólares.
Dependiendo de lo que suceda, la refinería será la joya de la corona de la relación de Ecuador con China o un costoso monumento a los límites de su generosidad.
Aunque autoridades y ejecutivos chinos han expresado estar interesados en el proyecto, las conversaciones se han estancado. Directivos de alto nivel de PetroChina tienen dudas. Aun antes de que los precios del petróleo empezaran a desplomarse, la compañía redujo marcadamente el gasto en inversión.
Las perspectivas para el proyecto de refinería de Ecuador hoy son confusas.
Varios ecuatorianos expertos en energía cuestionan el sentido económico del proyecto. Ecuador, dicen, no puede justificar la refinería a menos que el país incremente la producción de manera significativa.
Para que eso suceda, debe perforar más profundo en el Amazonas, una proposición ambientalmente riesgosa y costosa.
Rusia destruyó 220 toneladas de alimentos occidentales
La "Guerra Fría" de Putin: Rusia destruyó 220 toneladas de alimentos occidentales
Pese a las protestas de la sociedad civil, Moscú continúa con su campaña de supresión de "productos prohibidos" en represalia contra Europa y EEUU por condenar la intervención rusa en UcraniaAlrededor de 180 toneladas de duraznos, mandarinas y uvas procedentes de la Unión Europea fueron decomisadas por las aduanas en la frontera bielorrusa y destruidas inmediatamente, anunció la agencia sanitaria rusa Rosselkhoznadzor.
Asimismo, alrededor de 40 toneladas de frutas fueron destruidas tras cruzar la frontera bielorrusa con certificados falsos marroquíes y ecuatorianos cuando en realidad venían de Lituania, añadió la agencia.
Moscú prohibió hace cerca de un año la importación de gran parte de los alimentos procedentes de los países que sancionan a Rusia por su presunto rol en la crisis ucraniana, una decisión que afecta especialmente al sector agrícola europeo.
Hasta el momento, estos productos se devolvían a sus países de origen. Pero después de un decreto del Kremlin que entró en vigor el jueves, estos productos son ahora destruidos, ya sea en la frontera o en tiendas.
Esta destrucción de comida en un país históricamente traumatizado por las hambrunas y las carencias del siglo XX provocaron una fuerte oposición en Rusia.
Una petición firmada por más de 310.000 personas en la página de internet Change.org pide especialmente que la comida incautada sea donada "a los antiguos combatientes, discapacitados, a las familias numerosas y a aquellos que han sufrido recientes desastres naturales".
Las autoridades, que acusan a países como Bielorrusia o Kazajistán de introducir productos europeos a Rusia, esperan que esas imágenes de destrucción de productos basten para desanimar a quienes se plantean infringir el embargo.
Diario "Clarín". Buenos Aires, 8 de agosto 2015
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