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jueves, 13 de agosto de 2015

GRUPO DE LOS 8. ENVIAN 2003. El G-8 confía en la recuperación económica mundial




El encuentro en Evian

El G-8 confía en la recuperación económica mundial

Los líderes de las naciones más industrializadas, reunidos en Francia, analizaron hoy cuestiones económicas y comerciales





EVIAN.- Los países del G-8 esperan asistir a un impulso del crecimiento económico global en la segunda mitad de este año, período en el que Estados Unidos pretende mantener su apoyo a un dólar fuerte, pese a la reciente caída de su moneda frente al euro.
El presidente estadounidense, George W. Bush, comunicó a sus colegas del G-8 en Evian su intención de fomentar una política de dólar fuerte, según coincidieron en señalar fuentes alemanas y japonesas al término de la sesión que la Cumbre de Evian dedicó a abordar asuntos de naturaleza económica y comercial.
"Se habló de tipos de cambio. Es una cuestión muy importante y hubo intervenciones de consenso", se limitó a declarar, por su parte, Catherine Colonna, portavoz del presidente de Francia, Jacques Chirac, anfitrión de la Cumbre.
El secretario de Estado de Economía alemán, Alfred Tacke, manifestó a su vez que "no hay motivo para intervenir en los mercados" por la debilidad manifestada por el dólar en los últimos tiempos.
Tacke añadió que el canciller federal alemán, Gerhard Schröder, confirmó que no ve peligro de que se entre en un período de deflación en su país, con la intención seguramente de alejar la preocupación de sus socios por el comportamiento de la economía germana.
En cuanto al crecimiento económico esperado, Tacke explicó que en el seno del G-8 se confía en que la recuperación se producirá en la segunda mitad de este año, con índices de hasta el 2,9 por ciento de aumento del Producto Bruto Interno (PBI).
Tacke mencionó cuáles son los elementos que permiten prever esa recuperación del crecimiento: las perspectivas de estabilidad de los precios, de reducción de los tipos de interés y de recorte de los precios del petróleo en los mercados internacionales.
Pero aseguró que los líderes de los países más industrializados del mundo son conscientes de que deben realizarse reformas estructurales "en un entorno cambiante" que los obliga a adaptarse si no quieren perder su liderazgo económico internacional.
Sin más detalles sobre la discusión puramente económica de los líderes, estos sí difundieron detalles de sus prioridades en los ámbitos de la responsabilidad en la recuperación de la confianza, que hacen recaer en las empresas y en los mercados, y de las próximas negociaciones comerciales multilaterales.
El G-8 pidió a las empresas y a los mercados de capitales que asuman su parte de responsabilidad en la recuperación de la confianza porque eso hará posible afianzar el crecimiento económico internacional.
En una declaración a favor "del crecimiento y de una economía de mercado responsable" insistieron en que es necesario tener "mercados de capitales eficientes".
Pidieron a las empresas un comportamiento responsable en sus decisiones de inversión y a los gobiernos que actúen para que las normas sobre información financiera de las empresas se cumplan.
En otra declaración sobre aspectos comerciales, el G-8 manifestó su "determinación" en el cumplimiento de los plazos de la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y acabar la negociación antes de finales de 2004, aunque no precisaron ninguna pista sobre cómo desbloquear la situación actual.
Fuente: EFE .
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La cumbre de Evian

Siguen las diferencias entre Bush y Chirac

Se saludaron para la foto, pero no hubo acercamiento
EVIAN, Francia (Reuters).- Los presidentes de los Estados Unidos, George W. Bush, y de Francia, Jacques Chirac, sonrieron ayer para las cámaras, pero presentaron puntos de vista divergentes sobre el orden mundial y el desarrollo económico en la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), ensombrecida por su enfrentamiento en torno de Irak.
Bush obtuvo un corto apretón de manos y una sonrisa rígida de Chirac, su más duro crítico durante la guerra en Irak, a su llegada a Evian, el centro de descanso francés sobre el lago Ginebra, que este año es la sede de la cumbre de los países más industrializados del mundo, custodiada por miles de policías.
Chirac abrazó a muchos otros participantes, entre ellos, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y a líderes de una decena de países en desarrollo que invitó a Evian para darle al "club de los países ricos" un punto de vista alternativo sobre las necesidades del desarrollo económico del planeta.
En lo que convirtió al exclusivo grupo del G-8 en una mini reunión de las Naciones Unidas, los líderes de Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá discutieron ayer sobre salud, agua, comercio y ayuda con los líderes de Africa, Asia, América latina y Medio Oriente.
Tanto Bush como Chirac señalaron que su enfrentamiento respecto de Irak, en el que Francia lideró a Alemania y Rusia en su oposición a los planes de invasión de Estados Unidos, era ya historia, y que ambas partes debían mirar hacia el futuro. Sin embargo, el líder francés reafirmó su visión de un "mundo multipolar" en el que Washington no es el único poder dominante. "No dudo de que (este punto de vista) tiene una mayoría muy amplia en todo el mundo", aseguró al respecto.
Chirac instó a Bush a seguir su ejemplo e invitar a los países en desarrollo a la próxima reunión del G-8, en Estados Unidos. El vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, indicó que hablar sobre la lista de invitados del año próximo es prematuro.
Sin embargo, el presidente mexicano, Vicente Fox, dijo que los líderes del G-8 acordaron, en general, invitar a países pobres y de medianos ingresos a por lo menos las próximas dos cumbres del Grupo de los Ocho.
"La gente no quiere que el G-8 sea un club exclusivo de las naciones ricas, sino un foro donde los países de diferentes niveles de desarrollo puedan discutir todos los problemas del mundo y encontrar soluciones comunes", declaró Fox a la prensa.
En tanto, Fleischer subrayó que el gobierno de Bush aún está resentido por los esfuerzos franceses para contener el poder estadounidense.
"Tenemos una alianza. Los aliados se tratan unos a otros como socios, sin importar los polos. No es un asunto de una relación multipolar. No hay necesidad de que alguien esté entre Estados Unidos y alguien más", dijo.
Bush se reunirá con Chirac hoy por la mañana, pero abandonará Evian por la tarde, un día antes de que termine la cumbre del G-8, haciendo de ella lo que un diario local calificó de "cumbre-escala", intercalada entre otras reuniones en Rusia y en Medio Oriente.

Reconciliación

Bush desafió ayer a Europa a que igualara una iniciativa de 15.000 millones de dólares para combatir el sida que él anunció la semana pasada, así como a derribar las barreras comerciales y aceptar cosechas genéticamente modificadas. Chirac, por su parte, elogió al fondo del sida, calificó el gesto de Bush de "histórico" y dijo que está seguro de que la Unión Europea lo igualará.
Bush llegó a Evian tras una reunión de reconciliación en San Petersburgo con el presidente ruso, Vladimir Putin, y un amistoso apretón de manos con el canciller alemán, Gerhard Schršder, que también se opuso a la guerra en Irak.
Bush y Putin, que mantuvieron sus primeras conversaciones formales tras la ofensiva en Irak -a la que se opuso Rusia-, se esforzaron por dejar en claro que la disputa sobre la guerra no había dañado las relaciones entre ambos países.
"Esta experiencia fortalecerá y no debilitará nuestra relación. Mientras seguimos adelante mostraremos que los amigos pueden discutir, avanzar sobre el desacuerdo y trabajar en una dinámica constructiva muy importante para mantener la paz", dijo Bush, que junto a Putin exhortó a Corea del Norte para que abandone sus ambiciones nucleares.
Sin embargo, pareció que el mandatario norteamericano no pudo arrancar de Rusia la principal concesión que buscaba Washington: que Moscú dejara de apoyar el programa nuclear iraní, que según Estados Unidos es una cortina de humo para que Teherán desarrolle armamento nuclear.

Powell, con el Papa

  • ROMA (DPA).- El papa Juan Pablo II recibirá hoy a última hora en el Vaticano al secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en un encuentro considerado un paso más en los esfuerzos por reparar las relaciones entre los Estados Unidos y el Vaticano, tras la guerra liderada por Washington contra Irak. Junto con el presidente francés, Jacques Chirac, Juan Pablo II fue uno de los más firmes opositores al uso de la fuerza por parte de la coalición formada por Estados Unidos y Gran Bretaña para derrocar a Saddam Hussein.
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