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viernes, 29 de mayo de 2015

SIRIA 2013 La opción militar más probable: un amplio operativo sin despliegue de tropas


Las revueltas árabes / Las hipótesis de conflicto

La opción militar más probable: un amplio operativo sin despliegue de tropas

Por   | LA NACION

PARIS.- En 1995, los relatos y las imágenes de la masacre de Srebrenica terminaron de vencer las reservas de Bill Clinton y lo convencieron de lanzar una operación militar para poner fin al derramamiento de sangre en Bosnia. Pero la OTAN intervino recién en 1999, sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, contra el régimen genocida de Slobodan Milosevic.
La semana pasada, Barack Obama vivió la misma traumática experiencia: observar las espantosas imágenes de chicos, mujeres y hombres inocentes, masacrados por el régimen sirio, esta vez con armas químicas, con un mismo y único objetivo: conservar el poder cueste lo que cueste.
Presionado por sus aliados europeos, en particular por Gran Bretaña y por Francia, que desde hace meses defiende la opción de una acción internacional conjunta aun fuera del marco de las Naciones Unidas, Obama parece dispuesto a aceptar una intervención militar.
A pesar de esas resistencias, hace tiempo que el Pentágono y los Estados mayores aliados estudian todas las posibilidades de acción. Esos escenarios van desde entrenar y apoyar a los rebeldes para que se apoderen de las armas químicas de Bashar al-Assad hasta establecer una zona de exclusión aérea. En el primer caso, habría que desplegar unos 60.000 hombres en Siria. En el segundo, desembolsar unos 1000 millones de dólares por mes.
De esos brain stormings , dos condiciones previas terminaron imponiéndose: toda intervención se hará en el seno de una coalición y, excepto unos pocos elementos de fuerzas especiales, ninguna fuerza terrestre occidental debería ser desplegada en territorio sirio.
"Sin hablar de la resistencia de la mayoría de las opiniones públicas occidentales, las lecciones aprendidas en Afganistán hacen imposible, en realidad, toda presencia física occidental en un país musulmán", explica Vivien Pertusot, director del Instituto de Relaciones Internacionales (IFRI) de Bruselas.
 
La primera posibilidad es una operación limitada, con la intervención de Estados Unidos y algunos países europeos, "con una finalidad puramente punitiva, cuyo objetivo no sería ni cambiar el régimen de Damasco ni invertir el equilibrio sobre el terreno a favor de las fuerzas rebeldes", explica Jonathan Paris, experto del grupo de reflexión Atlantic Council.
Lanzar ataques con misiles disparados desde el mar contra depósitos de municiones o infraestructuras estratégicas sirias parece ser una opción realista en este momento, con la ventaja de que semejante operación podría ser extremadamente breve, señalan algunos especialistas. "En este momento, Estados Unidos cuenta con medios navales suficientes, armados con misiles de crucero en el Mediterráneo, para llevar a término esa operación", agrega Paris.
La segunda opción es una amplia alianza que reúna a Estados Unidos, los países europeos, fuerzas sauditas, qataríes, emiratíes e incluso turcas. En este caso, la operación sería de mayor envergadura, probablemente más prolongada y con objetivos más ambiciosos.
"Como sucedió en Libia, los aliados deberían utilizar un número considerable de medios marítimos y aéreos estacionados en la región que constituirían la columna vertebral de la intervención militar", explica el experto francés Pierre Servan.
Los medios marítimos de esa fuerza multinacional se ocuparían de garantizar el embargo y bloquear la fachada mediterránea de Siria. La marina de guerra siria posee submarinos y algunos navíos de superficie, pero no tiene la envergadura necesaria como para oponerse a una coalición ampliamente superior. "Por el contrario, los misiles antibuques sirios representan una seria amenaza que los aliados deberán poder controlar o destruir", advierte Servan.
Por su flexibilidad, los medios aéreos deberían ser privilegiados en una intervención de este tipo. Su misión consistiría en asegurar la superioridad del espacio aéreo e impedir todo ataque de aviones y helicópteros sirios contra la población civil. Los expertos militares afirman que las capacidades antiaéreas sirias son numerosas y eficaces.
"Italia o Turquía están dotadas de armamentos antirradar, pero no es seguro que esos medios sean suficientes. Una solución alternativa consistiría en solicitar a Estados Unidos que utilice sus misiles Tomahawk, pero también sus aviones de combate furtivos, como el F22", precisa Bruno Tertrais, de la Fundación de la Investigación Estratégica de París..

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