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jueves, 2 de enero de 2014

ESCUELA DE LAS AMÉRICAS. ÚLTIMO BASTIÓN DE LA GUERRA FRÍA

Diario "Clarín". Buenos Aires 26 de junio de 1998
ESCUELA DE LAS AMERICAS El último bastión de la Guerra Fría

Tiene más de medio siglo de vida. Funcionó en Panamá. Ahora lo hace en Estados Unidos. Formó a generaciones de militares de América latina en la defensa de la geoestrategia del Pentágono. También nacieron en ella expertos en tortura, secuestros y asesinatos. Se la llama Escuela de Dictadores. Una buena parte de la sociedad estadounidense exige ahora que sea cerrada para siempre.


ANA BARON. Corresponal en Washington
Cuando trabajaba en la Escuela de las Américas, sabíamos que los alumnos que venían a entrenarse eran militares latinoamericanos que en sus países violaban continuamente los derechos humanos. Pero no nos importaba. Los manuales operativos que usábamos contenían conceptos como abuso fisico, extorsión, asesinar, neutralizar, es decir todo lo que equivale a torturar.El mayor (R) Joseph Blair, ex instructor de la Escuela de las Américas, sabe de qué habla. Veterano de Vietnam, asistente del ex director de la CIA William Colby, Blair estuvo implicado en la ayuda y entrenamiento de los contras nicaragüenses durante los convulsionados años 80 en América Central. Trabajó en la Embajada de Estados Unidos en Guatemala y, finalmente, fue instructor de Logística en la Escuela de las Américas, institución que, según Blair, debería ser cerrada. La Escuela de las Américas es un dinosaurio de la Guerra Fría, sintetiza hoy Blair, que refuerza su opinión con la admisión de lo que ya no era secreto para nadie: fue en ese instituto estadounidense donde los militares de toda América latina aprendieron a torturar, entre otras aberrantes técnicas antisubversivas violatorias de los derechos humanos. Enseñábamos cómo realizar arrestos falsos, técnicas de interrogatorios totalmente inhumanas, métodos para extorsionar con eficacia y para cometer toda clase de abusos físicos. Ha llegado la hora de reconocer todo esto y de cerrar la escuelaLa Escuela de las Americas (School of Américas, SOA, en inglés) fue fundada en 1946 en Panamá, en los cuarteles generales del Comando Sur. Aquellos eran los años de la posguerra, los Estados Unidos estaban gobernados por Harry Truman, la Unión Soviética había surgido de la Segunda Guerra Mundial como nueva e inquietante potencia y aún faltaban algunos años para que Winston Churchill acuñara una de sus frases más célebres: la que aseguraba que sobre Europa central había caído una cortina de hierro.La sede de la Escuela, conocida como Fort Gulick, sirvió durante años para inculcar a los militares latinoamericanos la llamada doctrina de la seguridad nacional, un concepto sin manual orientado a sentar un feroz anticomunismo entre los militares de la región. Los críticos de Fort Gulick esgrimieron siempre como principal argumento de su oposición a la existencia de SOA, que en realidad la Escuela era un centro de formación de dictadores. Y un simple repaso a la larga lista de sus graduados (son más de sesenta mil, sólo la Argentina envió a 635 oficiales y suboficiales de las tres fuerzas armadas y de seguridad a lo largo de más de medio siglo) confirma aquella visión. Como siempre sucede, algunos alumnos resultaron mejores que sus maestros: la dictadura militar argentina de 1976 juzgó al entonces presidente estadounidense James Carter de comunista por su política de salvaguarda de los derechos humanos.En 1984 la Escuela cerró sus puertas en Panamá, en cumplimiento de lo establecido en los tratados de devolución del Canal entre ese país y Estados Unidos. Tras algunos intentos fracasados de trasladarla a otros países de América, Brasil fue candidato, la SOA terminó en Fort Benning, en el estado de Georgia, donde ocupa un edificio de granito color rosa, material que por ahora le ha servido para resistir los embates más furiosos de buena parte de la sociedad estadounidense que exige que ese centro militar sea cerrado en forma definitiva.En realidad, la opinión del ex mayor Blair, un hombre que fue de la School of América, es compartida y alentada por los cada vez más numerosos miembros de SOA Watch (Observadores de las Escuela de las Américas) una organización sin fines de lucro que fue fundada por el Padre Roy Bourgeois a principio de la década del 90 para lograr que cierren lo que llaman la Escuela de Asesinos, un juego de palabras con la sigla SOA: School of Assassins. Actualmente hay 26 miembros de SOA presos en distintas cárceles de Estados Unidos por haber hecho una manifestación en el interior de la Escuela de las Américas, un hecho prohibido por la ley estadounidense.Numerosos representantes (diputados) y senadores se han unido al movimiento antiescuela y han propuesto al Congreso norteamericano dos leyes que impulsan el cierre de la escuela. Tenemos que derribar el último muro de la Guerra Fría, dijo a Zona el diputado Joseph Kennedy (hijo de Robert Bob Kennedy, asesinado en 1968), uno de los patrocinantes del proyecto de ley H.R. 611 que establece la clausura de la Escuela. La Escuela de las Américas es sinónimo de los capítulos más oscuros de la política de Estados Unidos hacia América latinaSegún Kennedy, allí se graduaron los peores violadores de los derechos humanos en América latina. Entre muchos otros, la lista incluye a Roberto DAubuisson, líder de los escuadrones de la muerte en El Salvador; el ex presidente de Panamá Manuel Noriega, condenado a cuarenta años de prisión por tráfico de drogas; el general Leopoldo Galtieri, uno de los responsables de la represión ilegal en la Argentina; el general Raúl Cedrás, líder golpista haitiano; dos de los tres asesinos del arzobispo salvadoreño Oscar Romero, diez de los doce oficiales responsables del asesinato de novecientos civiles en El Mozote, El Salvador, y diecinueve de los oficiales ligados al asesinato de seis sacerdotes jesuitas en El Salvador.Si la Escuela de las Américas sigue abierta, Estados Unidos seguirá asociada a los abusos de sus graduados, dijo Kennedy, quien agregó que las investigaciones realizadas en México demuestran que los responsables de la masacre de Chiapas del 22 de diciembre del año pasado están relacionados con graduados de la Escuela de las Américas.En una carta dirigida a uno de sus colegas, Kennedy da los nombres y apellidos de los oficiales que estarían implicados: coronel Julián Guerrero Barrios (egresado de la Escuela en 1981), general José Rubén Rivas (egresado en 1981) y general Juan López Ortiz (egresó en 1980).La voz de la experienciaAl final de la Segunda Guerra Mundial, el colonialismo en América latina fue reemplazado por dictaduras y regímenes tolitarios. La protección de la democracia en la región era uno de los elementos importantes de la política de Estados Unidos. El énfasis inicial de la Escuela fue enseñar a América latina cómo defenderse del comunismo inspirado en la Unión Soviética y en Cuba, cómo defenderse de la subversión y la insurgencia, dice un video que la oficina de prensa y promoción de la Escuela preparó en un intento por contrarrestar los efectos de la campaña que exige su cierre.Desde el Descubrimiento de las Américas hasta ahora, los americanos han estado luchando por la libertad, dice en el mismo video Jeanne Kirkpatrick, ex embajadora ante las Naciones Unidas del gobierno de Ronald Reagan. Autora de un libro que justifica las dictaduras militares en América latina a través de una comparación entre gobiernos totalitarios comunistas y gobiernos autoritarios que luchan contra el comunismo, agrega: La herencia en esta era de la post-Segunda Guerra en Occidente ha sido el avance de la democracia y los derechos humanos. El objetivo común entre Estados Unidos y América latina, que se origina en la democracia, requiere cooperación y coordinación.Según la ley 100-180, la Escuela de las Américas tiene hoy como función principal: Desarrollar y conducir para las fuerzas armadas de América latina los mejores programas de entrenamiento militar, reforzar el profesionalismo militar, aumentar la cooperación entre las fuerzas multinacionales e incrementar el conocimiento de los militares latinoamericanos sobre la tradición y costumbres de Estados Unidos. Más aún, una de las misiones principales de la Escuela es promover los valores y el respeto por los derechos humanos.Sin embargo, en los Estados Unidos es obvio que, casi sin razón de existir tras el final de la Guerra Fría, la Escuela de las Américas logró sobrevivir a los recortes presupuestarios desatados tras la caída del Muro de Berlín gracias a un nuevo enemigo: el narcotráfico internacional. En los últimos años, el reclutamiento de nuevos alumnos aumentó tras conocer un abrupto descenso en picada al principio de los 90. Este año, por primera vez desde 1996, más de mil soldados latinoamericanos se entrenarán en la Escuela.Los cursos más populares son los de operaciones antidrogas, que incluyen: Instrucción sobre planeamiento y ejecución de una operación, con la participación de agentes de la DEA.En realidad nada ha cambiado -previene el mayor Blair-, los cursos antidrogas se parecen a los antisubversivos y el de derechos humanos del que tanto hablan son sólo cuatro horas de instrucción, que es lo que siempre enseñaron: los lineamientos principales de la Convención de Ginebra. Pero, ¿cómo puede un ejército enseñar democracia si no hay nada democrático en un ejército?, se pregunta Blair. Si Estados Unidos quiere enseñar democracia, es mejor cerrar la Escuela de las Américas y enviar a todos los militares latinoamericanos a unversidades americanas. Los cursos de la Escuela de las Américas son pagados con fondos de la ayuda militar que Estados Unidos envía al exterior, fondos íntimamente conectados con la venta de armas, afirma Blair.Empecé a militar en SOA Watch porque, después de haber viajado varias veces a América latina, constaté que todas las atrocidades cometidas por los militares estaban relacionadas directa o indirectamente con la Escuela de las Américas. Conocí a mucha gente que padeció las consecuencias de lo que enseñaban en la Escuela: ya sea en Nicaragua, Guatemala, o ahora en Chiapas, los métodos son siempre los mismos. Y se enseñan en la Escuela, dijo a Zona Carol Richardson, uno de los miembros más activos de esa organización, que acaba de pasar seis meses en prisión. Nos detuvieron porque era la segunda vez que hacíamos una manifestación frente al edificio de la Escuela. Richardson trabaja desde hace años en América latina para la organización Testigos de la Paz.SOA Watch organiza manifestaciones frente a la Escuela de las Américas con la intención de reunir firmas para que la cierren. La última fue el 16 de noviembre del año pasado.Ese día, unas mil personas simularon frente a la Escuela un cortejo fúnebre, ataúdes incluidos, que recordaba a las víctimas más conocidas asesinadas por el terrorismo de Estado en distintos países latinoamericanos. Al llegar frente al portón principal descolgaron el cartel de Escuela de las Américas y lo reemplazaron por dos en los que se leía Escuela de asesinos y Escuela de vergüenza.La policía arrestó a veintiocho personas que ya habían manifestado antes por reincidentes. Fueron acusados de destruir propiedad del gobierno con intención maliciosa y condenados a entre seis y doce meses de prisión, más una multa de 3.000 dólares. El jueves pasado fueron condenados los últimos cinco activistas del grupo. El padre William Bischels, de 70 años, recibió un año de cárcel; Marge Eilerman (60), 8 meses; Ed Kinane (53), diez meses; Kathleen Rumpf (47), un año, y Mary Trotochaud (47), ocho meses.En el juicio, Marge Eilerman dijo: El tiempo que pasaremos en prisión tendrá sentido si conduce al cierre de la Escuela de las Américas. Dado el grado de terrorismo practicado por los militares entrenados por la Escuela y que ahora actúan en Chiapas y en Colombia, lo que está en juego es muy importante. Mary Trotochaud dijo: Es una ironía ser arrestada, cuando los graduados de la Escuela de las Américas, implicados en las violaciones más atroces de los derechos humanos en el hemisferio, permanecen en libertad.Presionado por activistas y legisladores, el secretario de Defensa ordenó en 1992 una revisión de los manuales que usaron durante muchos años los instructores de la Escuela de las Américas en 1992. Clarín tuvo acceso al resultado de esa revisión y descubrió que siete manuales no sólo se usaron en la Escuela sino que fueron distribuidos a los servicios de inteligencia militar de varios países de América latina.El Ministerio de Defensa estadounidense señaló que los manuales, que fueron usados en la Escuela entre 1989 y 1991 y por sus instructores en América latina entre 1987 y 1989, contienen prácticas declaradas fuera de la ley a principios de los años 80. Entre los párrafos objetados figuran los siguientes:Los subversivos pueden ser considerados como criminales por el gobierno legítimo.Es esencial que las agencias de inteligencia obtengan información de los partidos políticos que apoyan a los movimientos guerrilleros, y sobre la influencia que los guerrilleros tienen sobre ellos.La extorsión es un método de interrogación.Si un individuo ha sido reclutado a través del miedo, el agente de contrainteligencia debe mantener la amenaza.Los agentes de contrainteligencia deben ofrecer regalos y compensaciones por la información que conduzca al arresto, captura o muerte de un guerrillero.Si bien el proyecto de ley para cerrar la Escuela de las Américas ya tiene el apoyo de 129 diputados en el Congreso estadounidense, recién en noviembre se sabrá si logran obtener la mayoría para que realmente sea aprobada.

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