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jueves, 26 de junio de 2014

BRASIL. LA ECONOMÍA CRECE POCO Y SU FUGAN CAPITALES. 2013. Gosman, Eleonora

Diario "Clarín". Buenos Aires, 23 de junio de 2013.

La economía de Brasil crece poco y se fugan los capitales

RELACIONES COMERCIALES Dilma Roussef enfrenta la protesta con la inflación que no cede y el real devaluándose.

No sólo por la rebelión social sino, también por las ingratas noticias económicas, la presidenta brasileña Dilma Rousseff querrá enterrar el recuerdo de la última semana. Los últimos datos macro revelan que la inflación, de 6,67% los últimos doce meses, ya superó el techo de las metas fijadas oficialmente. Que además hay una fuerte presión sobre el real: en un mes su cotización pasó de 2,04 a 2,27 unidades por dólar. Y que por primera vez, la salida de capitales se intensificaron al punto de exigir una maciza intervención del Banco Central brasileño en el mercado de cambios.
Las perspectivas del comercio exterior distan de ser brillantes. Según los informes de las consultoras, el superávit comercial debe caer a 7.000 millones de dólares, la mitad de 2012.
Estos datos colocaron a la presidenta Rousseff, quien se ocupa en forma directa de los asuntos económicos, en la encrucijada de prescindir de su principal colaborador en el área, el ministro de Hacienda Guido Mantega.
El jueves último, mientras las protestas crecían en todo el país, corrieron rumores de recambio en ese crítico ministerio. Se llegó a decir que el ex presidente Lula da Silva le habría sugerido a su sucesora el nombre del ex titular del Banco Central, Henrique Meirelles, como eventual reemplazante.
Fue tan fuerte y creíble la versión que Lula, a través de sus portavoces, debió salir a desmentirla. “Son absurdos esas interpretaciones” mandó a decir a su jefe de prensa.
Ese es el clima en el que el gobierno de Dilma, que ya se encuentra en la mitad de su tercer año, debe tomar cuenta de los frentes de combate a la inflación, de las respuestas a las demandas de las intensas movilizaciones juveniles de los últimos 15 días, y al mismo tiempo recuperar la “confianza” de los inversores, para evitar que se ensanche la salida neta de capitales. Esta llegó a 697 millones de dólares en la primera mitad de junio.
Los analistas del mercado afirman que la mayor demanda por dólares reflejó, ante todo, el empeoramiento del panorama externo. Eso llevó a los inversores a refugiarse en el dólar, lo que justifica su valorización frente a las otras monedas, especialmente en los mercados emergentes.
Pero ahora empezará a tallar “el deterioro de las cuentas externas brasileñas” y “la cuestión fiscal”, subrayan las consultaras paulistas. En ese contexto se inserta lo que algunos definen como el “dilema” entre inflación y crecimiento.
Según el economista Marcio García, de la Pontificia Universidad Católica de Río, el gobierno de Dilma dispondría de instrumentos para “corregir” rumbos. Recordó que “ni bien asumió, Lula tomó la meta (de superávit primario) del gobierno anterior, la aumentó todavía más y la cumplió. Eso significa que si quiere hacer inversiones entonces debe cortar el gasto corriente del gobierno”.
Algunas consultoras afirman que para mostrar un superávit primario el secretario del Tesoro brasileño tuvo que realizar “algunos trucos” en las cuentas públicas.
Hoy, la gran potencia emergente es puro interrogantes.
A estos desvelos domésticos se suma un escenario internacional que según Eduardo Velho, de una importante consultora local “se ha vuelto mucho más volátil, con la retirada de dinero de los mercados emergentes que no hicieron las reformas necesarias para crecer. Y ese es el caso de Brasil”.

“Tenemos que replantear la relación comercial”

DANTE SICA. ECONOMISTA
El ex secretario de Industria y actual titular de la consultora abeceb.com, Dante Sica, es uno de los economistas que mejor conoce la coyuntura de Brasil. En diálogo con Clarín, advierte sobre la necesidad de replantearse el vínculo que Argentina tiene con el país vecino.

¿Qué pasa con la economía de Brasil?

Las proyecciones de fines de 2012 preveían que iba a crecer 4%, pero eso no se va a cumplir y todos redujeran las expectativas más cerca del 3%.
¿Por qué crece menos?

La demanda viene traccionando fuerte, pero la oferta recién creció este mes. La industria aumentó en mayo 8,4%, pero en el primer trimestre la tasa de expansión fue cercana al 1%.
¿Cómo impacta en Argentina?

La demanda más importante para nosotros es la industrial, principalmente por el sector automotriz, y esto viene mejor. Recuperamos el volumen que teníamos en 2011 e incluso ahora estamos levemente por encima.
¿Y en el resto de los sectores?

La industria del acero, papel y maquinaria dependen de lo que pase allí. Igual, Brasil es una economía muy cerrada, y como Argentina no tiene una industria altamente competitiva, tenemos dificultades para ingresar productos.
¿La devaluación del real nos afecta?

Con un real a U$S 2, nuestro tipo de cambio sigue siendo favorable, aunque tenemos que prestar atención al tema inflacionario. En Brasil no quieren el real que tuvieron a U$S 1,56 dólares, pero tampoco mantendrán por demasiado tiempo un real por encima de los U$S 2,25.
En el Gobierno plantean que el nivel de actividad de Brasil es más importante que la cotización cambiaria. ¿Es así?

Sí. Las exportaciones dependen más del nivel de actividad que haya allá, que lo que pase con el tipo de cambio. La situación del sector automotriz, que es el más relevante, no se altera con pequeñas variaciones del real, aunque en algunos nichos podría haber alguna complicación.
¿Cómo analiza la relación entre los gobiernos de Argentina y Brasil?

Hoy estamos en un equilibrio de relaciones muy bajo y esto tiene que ver con los reclamos que ahora hace Brasil, pero también con la historia de desencuentros y pactos no cumplidos que hubo en los últimos años. También hubo un cambio en el perfil de las relaciones porque Brasil pasó de ser un socio comercial a ser un inversor que hoy tiene 350 empresas.
¿Estos desencuentros generan costos para Argentina?

Los costos fueron desde reacciones extremas, como Vale o ALL, a otras situaciones intermedias como la suspensión de proyectos de expansión o producciones que no se pudieron hacer porque no entraban productos.
¿Cómo debería ser la relación?

El primer paso es retomar el diálogo fluido y que haya confianza entre las dos administraciones. También es necesario tener acuerdos sustentables para ambas partes. No hay que pensar en una apertura boba y abrirse por abrirse, sino que tiene que haber una estrategia sobre qué industrias se quieren fortalecer. Los beneficios de la apertura tienen que compensar los costos. Habrá que compensar a algunos sectores.
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