Diario "Clarín". Buenos Aires, 7 de agosto de 2011
Los talibán
le asestaron ayer un duro golpe a las tropas estadounidenses en Afganistán. Con
cohetes tierra – aire lograron derribar un pesado helicóptero Chinook que
transportaba 31 soldados de ese país, la mayoría de ellos integrantes de
fuerzas especiales, y siete militares afganos que los acompañaban. Ocurrió
cuando las fuerzas de la coalición intentaban iniciar una operación nocturna
secreta . Para completar el sábado negro para los aliados, los rebeldes hicieron
explotar en la frontera con Pakistán 16 camiones cisterna que llevaban
combustible a las tropas de la Alianza Atlántica en la región.
El Chinook doble hélice es un
aparato de carga con capacidad para transportar hasta 44 personas y es uno de
los más utilizados por las fuerzas apostadas en Afganistán. En el momento en
que le impactó el cohete estaba despegando, el momento de mayor desprotección
para estas naves. Este fue el episodio más sangriento para las tropas
estadounidenses desde el inicio en el año 2001 de la invasión del país ,
donde continúan presentes unos 133.000 soldados de la Alianza Atlántica, la
mayoría de ellos de EE.UU.
Al principio se dijo que las víctimas eran todos
integrantes de “Team 6”, cuerpo de elite de Navy Seals que mató a Osama Bin
Laden, pero luego las autoridades lo desmintieron. Explicaron que “entre las
víctimas hay integrantes de este grupo pero también de las tres armas:
Ejército, Fuerza Aérea y Marina”, pero que no eran quienes habían participado
del operativo OBL (Osama Bin Laden).
Los jefes militares estadounidenses se negaron a dar
mayores precisiones sobre el ataque, aunque funcionarios afganos revelaron
algunos datos. “El helicóptero estadounidense que se estrelló durante la noche
fue derribado por un cohete disparado por los talibán cuando despegaba”,
declaró Shahidulá Shahid, vocero de las autoridades de la provincia de Wardak,
donde se estrelló el aparato.
Mientras la administración de Barack Obama continúa con
la salida de soldados de Afganistán, los talibán intensificaron sus ataques. En
2011, se produjeron 17 casos de derribos o aterrizajes forzosos de helicópteros
de la OTAN. Pero este fue el más grave. Como antecedente similar se puede citar
el de otro Chinook en 2005, donde murieron 16 militares .
En otro episodio ocurrido ayer, una bomba hizo estallar
un convoy de camiones cisterna que transportaban combustibles para las fuerzas
de la Alianza en Afganistán. El ataque tuvo lugar en una localidad del noroeste
de Pakistán. Unos 28 camiones estaban estacionados en un terminal de las
afueras de Peshawar, la principal ciudad de la región, cuando una violenta
explosión desató un incendio que destruyó a 16 de ellos.
En lo que va del año, fueron asesinados por lo menos
374 soldados de la OTAN . En el mismo período hubo 1.400 civiles muertos,
15 por ciento más que durante el primer semestre de 2010. El sábado negro
repercutió en Washington, donde el presidente Barack Obama reivindicó la acción
de sus hombres en Afganistán a través de un comunicado. Dijo que las tropas
están realizando un “sacrificio extraordinario” y que sus vidas los inspira
“para continuar actuando por la seguridad del país y luchando por los valores
que encarnaron”.

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