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viernes, 31 de julio de 2015

MEXICO 2014. Las huellas en Argentina de la mafia mexicana y el tráfico de efedrina


Diario "Clarín". Buenos Aires, 23 de febrero de 2014.

Las huellas en Argentina de la mafia mexicana y el tráfico de efedrina

LA GUERRA AL NARCOTRÁFICOLos primeros indicios datan de 2008, cuando se descubrió un gran laboratorio clandestino en el Gran Buenos Aires ligado al Chapo.

Los primeros indicios claros de que los narcos mexicanos habían desembarcado en la Argentina surgieron con claridad el 18 de julio de 2008, cuando se descubrió un inmenso laboratorio clandestino donde se fabricaban drogas sintéticas en una lujosa quinta de Ingeniero Maschwitz. Allí fueron detenidos un argentino y nueve narcos mexicanos que, según se informó entonces, habían elegido el Gran Buenos Aires porque los precursores químicos necesarios para la elaboración –sobre todo, la efedrina– eran más fáciles de conseguir y más económicos que en su país. Detrás de ellos, se sabría poco después, estaba la sombra de Joaquín “El Chapo” Guzmán, de quien llegó a decirse que estuvo algunos días en la Argentina.
El hallazgo del laboratorio condujo al arresto, en Rosario, de quien fuera bautizado “El Rey de la Efedrina”, Mario Segovia, acusado de haber enviado más de 8 mil kilos de efedrina a México disfrazados en cargamentos de azúcar. En octubre del mismo 2008 terminaría cayendo en un hotel paraguayo el mexicano Juan Jesús Martínez Espinoza, vinculado con el Cartel de Sinaloa –el de “El Chapo” Guzmán–, a quien la Justicia consideró líder de la banda de mexicanos de la quinta de Maschwitz.
Pocos días después de que fuera detectado ese laboratorio, el 13 de agosto de 2008 aparecieron asesinados los empresarios Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35) en un zanjón de General Rodríguez. Tenían las manos atadas por la espalda y habían sido ejecutados a balazos.
El número de Forza aparecería agendado en uno de los teléfonos celulares secuestrados a Martínez Espinoza. Su viuda señaló entonces por el crimen a otro empresario argentino, Ibar Esteban Pérez Corradi, apuntado por la DEA como nexo entre los carteles mexicanos y el tráfico de efedrina.
La investigación judicial terminó concluyendo que Forza, Ferrón y Bina, en un inicio socios de Pérez Corradi, lo habrían intentado “puentear” para venderles efedrina a los narcos mexicanos. Y que el empresario –hoy prófugo– mandó matarlos. El caso sacó a la luz la falta de controles que había en el país sobre la efedrina y el negocio se terminó para todos. Pese a esto, medios mexicanos sostienen que sus compatriotas no se fueron del todo: afirman que “El Chapo” estuvo en la Argentina en 2011, aunque esto nadie lo confirmó nunca.
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Diario "Clarín". Buenos Aires, 23 de febrero de 2014.


De campesino iletrado a jefe de un cartel con poder planetario
LA GUERRA AL NARCOTRÁFICO
Narcotraficante número uno, multimillonario que llegó a la lista de la revista Forbes, el gran jefe del crimen organizado mexicano, amante de los lujos y las mujeres. Joaquín “El Chapo” Guzmán era el criminal más buscado del mundo (EE.UU. ofrecía US$ 5 millones como recompensa) y uno de los mayores quebraderos de cabeza para el gobierno mexicano.
Nacido en Baridaguato, el 25 de diciembre de 1954, en plena Sierra Madre del Estado de Sinaloa, en 30 años pasó de ser un campesino semianalfabeto a liderar una de las organizaciones criminales más poderosas del planeta con presencia en 48 países del mundo.
Arrestado en varias ocasiones, siempre escapó. Vivió rodeado de leyendas que lo encumbraron como un “narco bueno”, un “Padrino” que cuida de los suyos.
La última vez que se supo de “El Chapo” fue en el restaurante Aroma de Ciudad Juárez. Entró, se presentó a la clientela y obligó a cerrar el local. Luego ordenó a uno de sus ayudantes despojar a todos los presentes de sus móviles. Cenó acompañado, se divirtió y, al salir, devolvió los teléfonos y pagó la factura de todos los comensales. Días después, el sitio era pasto de las llamas en un incendio provocado por un cartel rival, explicó un jefe policial.
Los mexicanos no volvieron a tener noticias de él hasta que la revista Forbes lo incluyó en su exclusiva lista de ricos con US$ 1.000 millones y al frente de una empresa con menos de veinte años de vida. Todo un “record” en un país donde es casi imposible escalar socialmente.
Hijo de campesinos, destacó pronto como habilidoso piloto en el narconegocio. Creció a las órdenes de Miguel Angel Félix Gallardo, convertido por entonces el principal narcotraficante del país. Con su arresto en 1989, “El Chapo” creó el cartel de Sinaloa mientras que los hermanos Arellano Félix se ponían al frente del cartel de Tijuana. Surgían de esta forma dos de los grupos criminales que hoy siguen repartiéndose el país, el mercado y los muertos.
Los Arellano intentaron acabar con él en Guadalajara y en 1993 fue detenido en Guatemala y trasladado a una cárcel de máxima seguridad en Jalisco donde cumpliría una condena de por vida. Sobornó a autoridades y vigilantes y se fugó escondido en el interior de un camión cargado de ropa sucia. Desde entonces se ha dedicado a recomponer sus alianzas y a recuperar lo que considera sus territorios dando paso a una de las etapas más sangrientas en la historia moderna de México.
México. Especial
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Diario "Clarín". Buenos Aires, 23 de febrero de 2014

 

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