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martes, 28 de julio de 2015

EE.UU. 2009 Futuros posibles en un mundo cada vez más interdependiente

Lo que vendrá

Futuros posibles en un mundo cada vez más interdependiente

Según las proyecciones, en las próximas décadas se extenderán a todo el planeta la democracia, la libertad política y la economía de mercado, pero se mantendrán las desigualdades, se producirán grandes migraciones y recrudecerá la competencia por recursos como el agua y los alimentos
Luisa Corradini
Corresponsal en Francia

PARIS
Hacer una historia del futuro es a priori hablar de lo imprevisible. Son tantos los parámetros que pueden influenciar su curso, tantas las coincidencias que pueden transformar un incidente minúsculo en episodio planetario, tantos los actores que tendrán la posibilidad de intervenir en la geopolítica, la cultura, la ideología o la economía, que relatar el porvenir parece un ejercicio presuntuoso.
La respuesta que el hombre dé a cada uno de esos episodios orientará las próximas décadas hacia lo mejor o lo peor. Y esa es quizás una de las características principales de los tiempos que se avecinan: una interdependencia tan grande que toda rebelión, toda nueva idea, progreso técnico, acto terrorista, golpe de Estado, movimiento de masa o descubrimiento científico podría reorientar el planeta en su totalidad. Por esa razón, en verdad, la cantidad de futuros posibles es casi infinita.
Aun así, a pesar de todas esas incógnitas, las grandes tendencias seguirán su curso, casi inalterables, a juicio de los futurólogos y de acuerdo con las proyecciones de organismos como el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la organización Internacional para las Migraciones (OIM), la ONU, el FMI y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre otros.
"Desde que aparecieron la democracia y el mercado, la evolución de la humanidad va en una dirección única. La democracia generaliza la libertad política y canaliza las aspiraciones del hombre hacia sus formas mercantiles de expresión. Cada vez más, el conjunto de democracias de mercado se reúne en un mercado más vasto e integrado, en torno de un ´centro´ provisorio", precisa el célebre escritor y analista francés Jacques Attali.
Hoy, ese "centro" es Estados Unidos. Por lo menos hasta 2040 seguirá siendo el tercer país más poblado del mundo, con 420 millones de habitantes para entonces. Durante mucho tiempo aún, Estados Unidos seguirá controlando las tecnologías de la defensa, el transporte, las informaciones, la microelectrónica, la aeronáutica, los materiales o los sistemas de guiado. El gigante americano mantendrá durablemente su parte en la producción mundial. Sus déficits seguirán funcionando como máquinas de desarrollo del consumo interno y la producción en el extranjero.
Por lo menos hasta 2025, la gente más rica del mundo y los principales bancos centrales considerarán a Estados Unidos -y al dólar- como los mejores refugios económico, político y financiero.
Si las tendencias actuales persisten durante los próximos 50 años, el mercado y la democracia se extenderán a todo el planeta. El crecimiento se acelerará, el nivel de vida aumentará y desaparecerán las dictaduras que todavía persisten.
En 2025, el PBI mundial habrá aumentado un 80% -con respecto a 2009- y el ingreso medio de cada habitante se incrementará en un 50%. Aun cuando cerca de la mitad de la población del mundo seguirá viviendo con 2 dólares por día, también crecerá la parte de la población global que participe de la economía de mercado y sepa leer y escribir.
Durante los próximos 20 años, la Unión Europea (UE) seguirá siendo sólo un gran espacio económico común, aunque el euro sea cada vez más utilizado en el mundo. Debido a su falta de dinamismo demográfico y modernización de su sistema de enseñanza superior, en 2025 el bloque representará sólo el 20% del PBI mundial contra 25% en la actualidad.
El acontecimiento más significativo será el surgimiento de 11 potencias económicas y políticas: Japón, China, India, Rusia, Indonesia, Corea, Australia, Canadá, Sudáfrica, Brasil y México. Otros 20 países con fuerte crecimiento -entre los que se encuentra la Argentina- seguirán nadando en lagunas institucionales.
"Asia dominará el mundo", afirmó esta semana Ratan Tata, heredero de la célebre dinastía india de empresarios. Dos tercios de los intercambios comerciales se realizarán a través del Pacífico. En dos décadas, la producción asiática superará la mitad de la producción planetaria.
China será la segunda potencia económica del mundo con cerca de 1380 millones de habitantes. Su PBI superará al de Japón en 2015 y al de los Estados Unidos en 2040. El nivel de vida de los chinos debería alcanzar la media mundial en 2015.
Al ritmo actual, India pasará a ser en 2020 el país más poblado del planeta, con 1400 millones de habitantes, y la tercera potencia económica del mundo, detrás de China y Estados Unidos. Muchas de sus empresas, Tata, Infosys o Mittal estarán entre las más grandes del mundo.
Siempre según las proyecciones de los organismos internacionales, dos potencias económicas dominarán América latina en 2030: Brasil y México.
"Con 250 millones de habitantes dentro de una década, Brasil podría transformarse en la cuarta potencia económica del mundo. Será, sobre todo, un gigante de la agricultura y la industria agroalimentaria. Si la tendencia actual se prolonga, su PBI superará al de Italia a partir del 2025, después al de Francia, Gran Bretaña y Alemania", afirma en un reciente estudio el think-tank británico Overseas Development Institute (ODI).

Recursos más escasos

Sin embargo, a pesar de todos esos progresos de la democracia y la economía de mercado, la precariedad y el egoísmo se transformarán en la regla social del planeta.
"El agua y la energía serán cada vez más escasas. El clima seguirá padeciendo peligrosas transformaciones. Aumentarán las desigualdades, al igual que los conflictos, y comenzarán a dibujarse grandes movimientos de población", precisa el sociólogo Thierry Gaudin.
Es justamente en el Sur donde se registrarán fenomenales migraciones del campo a la ciudad. Mientras en 1950 había 80 ciudades en el mundo con más de un millón de habitantes, en 2015 serán 550. En 2025, el planeta contará con 30 ciudades de más de 10 millones de personas. Tokio y Bombay tendrán más de 30 millones.
En apenas 30 años, será necesario entonces triplicar o cuadruplicar las infraestructuras urbanas. En la mayoría de los casos, esto resultará prácticamente imposible.
Empujadas por la miseria y los efectos del cambio climático, masas de emigrantes también seguirán desplazándose hacia países más prósperos o clementes. "Hacia 2035, 25 millones de personas se exiliarán por año. Cerca de 1000 millones de individuos vivirán fuera de su país natal", afirma el ODI.
Hacia 2040, tras una larga batalla económica y en medio de una grave crisis ecológica, Estados Unidos será vencido por la mundialización de los mercados -sobre todo financieros-, y por el poder de las empresas.
"Exhausto financiera y políticamente, como los imperios que lo precedieron, seguirá siendo la primera potencia del planeta pero dejará de dirigir el mundo. Sin embargo, no será reemplazado. El mundo será, transitoriamente, multipolar, dirigido por una docena de potencias regionales", predice Attali.
A mediados del siglo, el mercado sin fronteras prevalecerá sobre la democracia, generalmente limitada al perímetro de las naciones.
"Los Estados se debilitarán. Nuevas tecnologías infinitamente pequeñas lograrán reducir el consumo de energía y transformarán radicalmente los últimos servicios aún colectivos [en empresas privadas]: la salud, la educación, la seguridad y la soberanía", explica el politólogo francés Jean-François Dégremont.
En lo cotidiano, el hombre será cada vez menos privado, la transparencia será una obligación. Aquel que quiera ocultar su pertenencia religiosa, sus costumbres, su estado de salud o su nivel de instrucción se volverá sospechoso ante los ojos de la sociedad. La prolongación de la vida dará origen a una nueva clase de ancianos, que participarán mucho más activamente en la vida de la sociedad.
Desaparecerán los Estados, que serán reemplazados por las empresas y las megaciudades. Los hombres volverán a una forma de nomadismo, pero esta vez organizado en torno a las nuevas tecnologías de la información: la computadora y el celular a guisa de domicilio, de oficina y de nexo con familiares, amigos y colegas.
Siempre en el terreno de las hipótesis futuristas, la evolución de las sociedades llevará al hombre a ser únicamente fiel a sí mismo. Las empresas no tendrán nacionalidad. Los pobres serán un mercado como cualquier otro. Las leyes serán reemplazadas por contratos, la justicia por el arbitraje y la policía por milicias privadas de mercenarios. Mientras tanto, masas inmensas de otros nómadas, generados por la miseria, atravesarán fronteras para tratar de sobrevivir.
Los recursos naturales serán cada vez más escasos. Los robots más numerosos. Un día, los hombres serán autorreparados, después podrán producir sus propias prótesis, y por fin clonados.
Todo esto provocará enormes crisis.
"Mucho antes de que el imperio estadounidense desaparezca, antes de que el clima se vuelva casi insoportable, poblaciones enteras se disputarán territorios y recursos naturales. Naciones, piratas, mercenarios, mafias y fanáticos religiosos se dotarán de nuevas armas y tecnologías sofisticadas para hacer la guerra, tanto convencional como electrónica o química. Los hombres se harán la guerra por el agua, por el petróleo, para un imponer una creencia o para destruir Occidente", profetiza Attali en "El futuro del trabajo".
Los futurólogos son, a pesar de todo, optimistas. "Hacia 2060, a menos que la humanidad no haya desaparecido bajo un diluvio de bombas, nuevas fuerzas altruistas y universalistas -incipientes en la actualidad-, lograrán llegar al poder, llevadas por la necesidad ecológica, ética, económica, cultural y política", asegura James Canton, del Institute for Global Futures de San Francisco.
Es posible que nuevas instituciones mundiales y continentales consigan organizar la vida colectiva gracias a nuevas tecnologías. Esas fuerzas favorecerán la gratuidad, la responsabilidad y el acceso al conocimiento, y harán posible una suerte de inteligencia universal mediante la mutualización de las capacidades creadoras de todos los seres humanos.
Una nueva economía, productora de servicios sin el único propósito de lucro, conseguirá desarrollarse al mismo tiempo que el mercado, antes de terminar con él.
Ese será el momento en que el mercado y la democracia, como los conocemos en la actualidad, se habrán transformados en conceptos perimidos, recuerdos desdibujados, tan difíciles de comprender como lo son hoy el canibalismo o los sacrificios humanos.

Cinco claves

1. Asia dominará el mundo

Dos tercios del comercio se realizarán a través del Pacífico.

2. Megalópolis

En 2025, habrá 30 ciudades de más de 10 millones de personas.

3. Migraciones en masa

Por la miseria y el cambio climático, 25 millones de personas se exiliarán por año.

4. Brasil y México, protagonistas

En 2030, serán las potencias dominantes en América latina.

5. Supranacionalidad

Hacia 2060, nuevas instituciones organizarán la vida colectiva. .
© LA NACION

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