El Talibán lanza un brutal ataque y hunde las negociaciones con Pakistán
El grupo radical mantenía una mesa de diálogo con el
gobierno. En noviembre EEUU mató a su líder mediante un "drone". Un
comando suicida semidestruyó un aeropuerto internacional en Karachi.
Hubo 30 muertos en 12 horas de combates.
Bajas. Soldados heridos son retirados en las ambulancias.
Los talibanes de Pakistán declararon guerra
sin cuartel al gobierno de este país islámico de Asia central, lindero
con China, India, Afganistán e Irán. Lo hicieron mediante un
violentísimo ataque nocturno contra el aeropuerto internacional de
Karachi, la mayor ciudad del país. El número de muertos variaba en medio
de la confusión que siguió a los combates. Inicialmente se habló de más
de 50 muertos, pero luego fuentes sanitarias las bajaron a 30, diez de
ellos atacantes. Sus cadáveres fueron exhibidos por las autoridades
junto al arsenal que portaban. El asalto duró 12 horas e incluyó una
docena de potentes explosiones, así como ráfagas de ametralladora y
granadas de mano.
Los combatientes talibanes se vistieron como
policías, aeroportuarios, ocultaron los explosivos que pegados al
cuerpo, ingresaron en el aeropuerto internacional de Karachi y desataron
un infierno durante 12 horas. Las autoridades anunciaron dos veces el
final del ataque contra el aeropuerto, el más importante de Pakistán.
Sólo la segunda vez, después de 12 horas de combates, se pudo dar por
oficialmente terminado el ataque. Los talibanes pretendían destruir los
aviones, y estuvieron muy cerca de lograrlo. Nubes de denso humo se
elevaban de varios hangares destruidos por los explosivos, a metros de
una hilera de jets comerciales de grandes dimensiones. El ataque, uno de
los más violentos que ha vivido la ciudad más grande y capital
económica de Pakistán, paralizó toda la actividad del aeropuerto
internacional. Ayer los vuelos se retomaron apenas se logró terminar con
los focos de incendio y despejar la zona siniestrada.
El asalto fue reivindicado por el Movimiento de los
Talibanes de Pakistán (TTP, en la lengua local), el principal grupo
rebelde del país. Comenzó a las 23 del domingo y terminó doce horas más
tarde, según el portavoz de la unidad paramilitar desplegada junto al
ejército para neutralizar a los asaltantes, todos kamikazes que no
tenían intención de salir vivos. "El ataque ha terminado, hemos
eliminado a todos los asaltantes", dijo el portavoz Sibtain Rizvi.
Murieron 30 personas, entre ellas los diez asaltantes, y numerosos
empleados del aeropuerto, según el balance que dieron los responsables
de seguridad y fuentes del hospital que recibió los cadáveres. Pero
otras fuentes habían hablado más temprano de "más de 50 muertos". Las
fuerzas paramilitares exhibieron a los periodistas las armas de los
asaltantes. Delante del arsenal estaban para ser registrados por la
prensa los cadáveres destrozados de los presuntos atacantes. El ejército
paquistaní había declarado el fin del combate de manera prematura, a
las cinco horas de iniciados los choques, pero después hubo fuertes
tiroteos en el perímetro del aeropuerto.
El TTP reivindicó el ataque como represalia por la
muerte de su líder Hakimulá Mehsud, abatido en noviembre por un misil de
un "drone" estadounidense en el noroeste de Pakistán. Karachi, una urbe
incontrolable de 18 millones de habitantes, es considerada uno de los
principales refugios de los talibanes.
Violento "mensaje".El ataque fue "un
mensaje al gobierno paquistaní, para que sepa que seguimos vivos",
declaró el portavoz talibán Shahidulá Shahid. Fue uno de los ataques más
duros del último año, bajo el gobierno de Nawaz Sharif, y un golpe a
los esfuerzos del gobierno por lograr la paz con los talibanes.
"Pakistán usó las conversaciones de paz como herramienta para la guerra.
Mató a cientos de mujeres y niños inocentes. Este es nuestro primer
ataque", advirtió Shahid.
Si el premier Sharif aún no estaba convencido de que
el TTP no tenía como objetivo lograr la paz, el ataque de Karachi podría
servirle de prueba. Los intentos no tuvieron un buen augurio desde sus
comienzos. Justo antes del inicio de las conversaciones, los
estadounidenses mataron a Hakimulah Mehsud. Pakistán señaló entonces que
había sido un "ataque contra el proceso de paz", mientras que el TTP
acusó al gobierno de haber "vendido" a los talibanes a Estados Unidos.
Tras la muerte del líder del TTP, la dirección quedó en manos de Mulah
Fazlulah. Se dice que Flazlulah es más duro que Mehsud. Cuando en 2009
sus combatientes avanzaron hasta 100 kilómetros de Islamabad, el
ejército lanzó una gran ofensiva. Y tras la derrota de los talibanes en
el valle del Swat, la violencia realmente decreció. En 2010 y 2012 los
índices de violencia se redujeron, pero volvieron a aumentar el año
pasado.
Según el Instituto Paquistaní para Estudios de Paz,
en 2013 se registraron 1.717 ataques terroristas en los que murieron
2.451 personas, casi un 20 por ciento más que en 2012. Fazlulah se
declaró a favor de negociar con el gobierno, pero es probable que no
sean más que pronunciamientos que poco tienen que ver con su intención
real.


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