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martes, 15 de julio de 2014

ACUERDO TRANS ATLÁNTICO. VI RONDA ENTRE EE.UU. Y U.E.

Diario "Clarín" IECO. Buenos Aires.13 de julio de 2014.

Reconfiguración global

Nueva ronda para crear un pacto comercial entre EE.UU. y Europa

Mañana empieza la sexta ronda de la negociación de un tratado de libre comercio para la mitad del PBI mundial.

Puerto de Rotterdam. Los beneficios que dejaría el acuerdo para la UE rondan los 119.000 millones de euros, dicen expertos. Ampliar

El ambicioso acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea se debate en un pantano de intereses cruzados donde los anunciados beneficios no aparecen tan claros como los promocionan las autoridades de uno y otro lado del Atlántico. Todavía es incierto el final de estas negociaciones, inéditas por los volúmenes comerciales implicados, que crearían un mercado con 800 millones de personas y el 50% del PBI mundial.
Después de cinco trabajosas rondas de conversaciones, que se iniciaron hace un año, los responsables de las negociaciones para definir el marco de esta Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI) siguen sin hallar los resortes para estipular aranceles y cuestiones reglamentarias, o acordar ríspidos temas como la contratación pública, la protección del medio ambiente, los derechos laborales, los estándares de producción y la delicada situación que enfrentarán las pequeñas y medianas empresas.
Los fatigados negociadores empiezan la sexta ronda el 14 de este mes, en Bruselas. La zanahoria al final de la carrera es jugosa. Según un estudio del Centre for Economic Policy Research de Londres, los beneficios económicos que dejaría el acuerdo para la UE serían de 119.000 millones de euros anuales. Para sus socios estadounidenses, rondarían los 95.000 millones. El sector productivo más favorecido, señala el informe, sería el automotor.
“Es un gran intento de obtener una mayor coherencia regulatoria, pero no a costa de disminuir los estándares altos, la protección del medio ambiente, de la salud o los beneficios sociales de los Estados”, precisó el embajador jefe de la delegación de la Unión Europea en la Argentina, Alfonso Diez Torres. En un seminario realizado recientemente por la UCES en Buenos Aires, admitió que “el objetivo del reconocimiento mutuo de estándares es el núcleo central de esta negociación”. Ante la resistencia de algunos sectores políticos en Europa, Diez Torres reconoció que “a veces es difícil luchar frente a grandes frases que cuestionan la pérdida de identidad en un mundo globalizado”.
Para los especialistas, el ATCI está muy verde. “Yo no les tengo tanta fe como algunos asumen. Por un lado por los problemas internos de EE.UU., y por el otro, los europeos”, explica a iEco la economista Diana Tussie, directora del Area de Relaciones Internacionales de Flacso e investigadora del Conicet. “Hemos tenido elecciones en Europa que han volteado el espíritu tan europeísta, ya sea por derecha o por izquierda”, aclara.
Una visión similar tiene el economista y ex vicecanciller Horacio Chigizola. “Las crisis económicas no superadas aún en algunos de los países integrantes de la UE, que se reflejan en inestabilidades políticas, no allanan el mejor clima para negociaciones tan ambiciosas”. Y apunta como impedimento “los intereses contrapuestos entre las corporaciones industriales y las asociaciones agrícolas de los dos hemisferios”.
“Recordemos –detalla el economista– que no se trata de una negociación entre proteccionistas y aperturistas, sino entre dos bloques en alto grado proteccionistas”. Si se concreta el acuerdo, puntualiza, “estará acotado a impactar microeconómicamente sobre algunos pocos sectores económicos de mejor incidencia”.
Para Tussie, un primer escollo es que “Obama no tiene autoridad para negociar porque el Congreso no se la ha delegado, y eso es fundamental. Así que todo acuerdo que firme Obama va a tener que pasar por el Congreso”.
La especialista también ve como dificultad las diferencias concretas que tienen EE.UU. y Europa en la forma de operar comercialmente. “Son varios los obstáculos de agenda. Uno es que tienen posiciones diametralmente opuestas sobre temas de seguridad alimentaria y, particularmente, sobre organismos genéticamente modificados. Uno de los grandes temas de esta agenda son los estándares éticos y comerciales para poder abrir la economía, no los aranceles”, dice.
El otro punto conflictivo, según Tussie, es el referido a las “cláusulas de inversionista-Estado”. “EE.UU. y sus multinacionales quieren este negocio, pero los europeos se resisten”, aclara. De acuerdo a los datos dados por Diez Torres, “en la UE hasta un 25% del PBI está generado por las compras públicas”.
En lo que sí hay consenso es en que se trata de una reconfiguración a nivel global. Particularmente un intento de EE.UU. por retomar su papel hegemónico, tan debilitado últimamente. “Todo se está reconfigurando, eso es cierto. Pero no sólo Estados Unidos. Hay un movimiento en todos los escenarios, hay un nuevo escenario”, señala Tussie.
Para Chiguizola, “la no participación ni de China ni de Rusia no es un tema menor, sobre todo por el peso en el contexto internacional de comercio que tiene China”. El propio embajador Diez Torres reconoce que “el acuerdo tiene claras implicancias geoestratégicas, va más allá de lo que es un acuerdo comercial”.
A lo que se refieren, puntualmente, es a que este Acuerdo Transatlántico tiene como base una alianza militar, la OTAN, que le da un marco hegemónico. Además, se produce en momentos en que dos potencias económicas y militares como China y Rusia buscan nuevos mercados y recursos, marcando una geografía de reposicionamiento global.
Moscú comenzó a expandirse con una unión aduanera que comprende a viejos aliados, entre ellos Bielorrusia, Kazajistán, Armenia, Kirguistán. Aún no pudo sumar a Ucrania, en pleno conflicto, pero sí se acercó a China con un auspicioso acuerdo de provisión de gas. China, por su parte, amplía sus negocios más allá de las fronteras asiáticas. Incursiona con éxito en Sudamérica y en Africa. Este es el real contexto del acuerdo Transatlántico, que impulsan las acuciadas economías de EE. UU. y Europa.
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Diario "Clarín". Buenos Aires, 30 de abril de 2013.

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