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viernes, 18 de julio de 2014

KEYNES FEST PASÓ POR BUENOS AIRES. 2012.

iECO. Diario Clarín. Buenos Aires.26 MAR 2012 11:20h

ECONOMISTAS HETERODOXOS

El Keynes Fest pasó por Buenos Aires

La semana pasada se realizó el Congreso de Economistas Heterodoxos. Fue organizado por la Universidad Nacional de Quilmes.
Se podría haber llamado "Keynes Fest". Y los escenarios: "Demanda Efectiva Arena" o "Animal Spirits Stage". Pero no. Fue el Congreso de Economistas Heterodoxos, que se realizó en Buenos Aires la semana pasada. Vinieron académicos de distintas partes del mundo, de universidades prestigiosas aunque no sean las más conocidas como The New School of Social Research (Nueva York) o SOAS (Londres). Ellos pertenecen al circuito under de la teoría económica, una tribu que se ganó el respeto tras el fracaso de la teoría económica ortodoxa en anticipar y explicar la caída de Lehman Brothers en 2008.
El plato fuerte del festival organizado por la Universidad de Quil- mes fue el de Lance Taylor, un macroeconomista de The New School for Social Research, una universidad neoyorquina heterodoxa donde Cristina Kirchner habló en los últimos años cuando fue a las Naciones Unidas -también Néstor Kirchner-.Taylor es considerado un "economista de culto" entre sus pares argentinos.
Durante el Congreso, el estadounidense rescató la figura de Keynes y se refirió a la economía argentina. Dijo que dada la estructura productiva de la región, la apreciación cambiaria en esta parte del mundo dejó históricamente secuelas sobre la estabilidad del crecimiento. El tema resulta relevante para la Argentina en la actualidad: durante el último lustro, el valor del dólar subió a tasas de un dígito mientras los precios aumentaron a más del 20% anual.
Taylor caracterizó a la Argentina como un país donde los salarios juegan un rol clave para su economía. Con estructuras económicas como la argentina, dijo, los gobiernos de la región muchas veces se dejaron tentar por apreciar la moneda. ¿Por qué? Una moneda fuerte expande rápidamente el consumo (los productos importados se abaratan y eso impulsa el crecimiento).
Taylor también reconoció que una devaluación brusca impacta negativamente en el gasto. Y dio a entender que los efectos nocivos de la apreciación cambiaria para economías con una estructura productiva como la argentina todavía siguen vigentes.
La caída de Lehman Brothers provocó un desplazamiento en las placas tectónicas del pensa- miento económico. "La crisis internacional que estalló en 2007 puso en duda toda la teoría económica, no sólo la ortodoxa sino también la keynesiana. Estamos en tiempos de profundos cambios", dice Alejandro Villar, director del Departamento de Economía y Administración de la Universidad Nacional deQuilmes. "Hay que tener cuidado con tomar textualmente las palabras de Keynes, estaban aplicadas a una macroeconomía muy distinta a la que tenemos hoy".
El Congreso también arropó a economistas identificados con el pensamiento marxista, como Anwar Shaikh (New School), quien cuestionó la teoría monetarista de la inflación, o el pensamiento sraffiano, como Sergio Cesaratto (Universidad de Siena), quién habló del supermultiplicador.
Por último, un economista del college SOAS de la Univer- sidad de Londres, John Weeks, inventó un término original para referirse al rol de los economistas neoclásicos en estos años: los alconomistas. "Imaginen alquimistas tomando el poder de los laboratorios de química, astrólogos persiguiendo a científicos en los observatorios y a los creacionistas apoderándose de la genética. Eso mismo sucedió en la economía".

La revancha

Taylor acaba de publicar un libro que se llama La revancha de Maynard: el colapso de la macroeconomía del libremercado . Allí sostiene que la mejor manera de compren- der la crisis actual y poder hacerle frente es a través del pensamiento keynesiano. En sus charlas de Buenos Aires rescató el entendimiento del economista inglés so- bre la incertidumbre en la economía y cómo la demanda agregada impacta sobre la economía. "Sus ideas fueron muy influyen- tes hasta 1970, cuando la teoría ortodoxa las des- plazó. Hoy Keynes tiene su revancha".
Los más fanáticos de Taylor dicen que en verdad no se trata de un keynesiano de pura cepa si no lo que se denomina un poskeynesiano o estructuralista. Un economista estructuralista primero analiza las instituciones y la estructura productiva. Y luego elige la teoría económica que mejor se adapte al caso. Pero Taylor rescata los principios fundamentales del keynesianismo y de ahí su elogio a la figura de Keynes. Entre los aspectos claves del keynesianismo señaló:
La primacía de la demanda efectiva sobre las cuestiones de oferta en la determinación de la inversión y el nivel de actividad. Para Taylor el nivel de actividad está determinado por el gasto.

Taylor es contrario a la perspectiva individualista ortodoxa, que privilegia las decisiones maximizadoras individuales y no contempla los condicionamientos de dichas decisiones.

La distribución del ingreso no es una cuestión meramente de mercado, sostiene Taylor, sino que depende de motivos históricos y la correlación de fuerzas sociales. Toma muy en serio el conflicto distributivo.
Taylor, sin embargo, no subestima la capacidad de los economistas con formación neoclásica. "Ben Bernanke es un claro exponente de ello y viene realizando una tarea al frente de la Reserva Federal que sorprendió gratamente a muchos". Palabras de un heterodoxo en el Keynes Fest.


Fan Club en la Argentina


Taylor tiene su club de fants en la Argentina. Roberto Frenkel, un economista de la Universidad de Buenos Aires, escribió un trabajo junto a él y ambos siguieron las implicancias de la deuda externa en los 80.
Beatriz Nofal, una economista que trabajó en los gobiernos de la Alianza y kirchnerista, también conoce bien a Taylor: fue asistente de él en el MIT. Y más cerca en el tiempo, el ex secretario de Política Económica y hoy oficial de Asuntos Económicas de CEPAL Buenos Aires, Martín Abeles, fue alumno suyo en The New School.
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