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viernes, 28 de agosto de 2015

GUERRAS 2013 Adiós a las guerras por el poder global. Zbigniew Brzezinski

Diario "Clarín". Buenos Aires, 24 de febrero de 2013.

Adiós a las guerras por el poder global

TRIBUNA
Las sociedades son cada vez más abiertas y eso desmonta rasgos de hostilidad.
  • Zbigniew Brzezinski POLITOLOGO, EX CONSEJERO DE SEGURIDAD DEL PRESIDENTE JIMMY CARTER (EE.UU.)

No faltan voces ansiosas para las cuales el duopolio chino-estadounidense que está emergiendo debería generar hostilidad y llevar a un conflicto entre las dos economías más grandes del mundo. Personalmente, no creo que las guerras por la dominación global sean una perspectiva seria en esta Era Post-Hegemónica.
Ciertamente, la experiencia histórica es desalentadora. Desde el inicio de la política global hace 200 años, se libraron cuatro grandes guerras por la dominación de Europa (1812-1815, por las ambiciones napoleónicas; 1914-18 por la frustración imperial germana; 1939-45 por la locura nazi; y desde fines de la década de 1940 hasta 1991 por las ambiciones soviéticas en el mundo entero). Cada una de estas guerras podría haber derivado en la hegemonía global de una única superpotencia.
Varios hechos en los últimos años cambiaron la ecuación.
Las armas nucleares hacen que las guerras hegemónicas resulten demasiado destructivas y que la victoria, por ende, carezca de sentido. No pueden alcanzarse triunfos económicos nacionales unilaterales en la economía global cada vez más interconectada sin precipitar consecuencias calamitosas para todos. Además, las poblaciones del mundo ahora se han despertado políticamente y no se someten tanta facilidad, ni siquiera a los más poderosos.
Y por último, ni los Estados Unidos ni China están motivados por ideologías hostiles.
Por otro lado, a pesar de tener sistemas políticos muy distintos, nuestras sociedades son, de diferentes maneras, abiertas.
Eso también compensa la presión interna de las respectivas sociedades hacia la hostilidad. Más de 100.000 jóvenes chinos están estudiando en universidades estadounidenses.
Está de moda que los hijos de altos dirigentes chinos estudien en los Estados Unidos. Miles de jóvenes estadounidenses estudian y trabajan en China o participan en programas especiales de estudio y viajes.
Todo esto contrasta con el autoaislamiento de la sociedad de los aspirantes al poder mundial de los siglos XIX y XX. El aislamiento en esos tiempos agravaba las quejas, intensificaba la hostilidad y facilitaba demonizar al otro.
La historia puede no repetir los conflictos calamitosos del siglo XX si Estados Unidos está presente en Asia como estabilizador -no como supuesto policía- y s i China se convierte en una potencia preeminente, pero no dominante, en la región.
En enero de 2011, el presidente Barack Obama y el actualmente saliente presidente chino Hu Jintao se reunieron y emitieron un comunicado que detallaba con osadía emprendimientos conjuntos y proponía desarrollar una asociación históricamente sin precedente entre Estados Unidos y China.
Ahora que Obama ha sido reelecto y el líder del Partido Comunista Xi Jinping se apresta a asumir la presidencia de China en marzo, ambos líderes deberían reunirse para imprimir renovado vigor a la relación China-Estados Unidos. Esta relación afecta al mundo entero.
Copyright Global Viewpoint, 2013. Traducción de Cristina Sardoy.

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