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miércoles, 18 de diciembre de 2013

POBREZA EN AMÉRICA LATINA 1996



3. POBREZA

 Dr. Alfredo Bruno Bologna
            La inclusión del tema de la pobreza, es un hecho reciente dentro de la agenda regional.
            En el Grupo de Río recién aparece con ese título en 1996 en la X Cumbre realizada en Cochabamba, Bolivia.
            Esto no implica que el Grupo de Río haya marginado la cuestión sino que en varias oportunidades el tema de la pobreza aparecía dentro del marco general de la cuestión social, tema sobre el cual se organizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Social en Copenhague, Dinamarca en marzo de 1995.
            No se pretende en este trabajo abordar las múltiples causas que originan la pobreza, pero América Latina presenta algunas características distintivas del resto de los países.
            Este hecho fue puesto de manifiesto por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe anual de 1993. En el mismo expresaba que si bien se ha logrado mucho con respecto a la reactivación de la economía y la estabilidad macroeconómica, los índices de pobreza siguen siendo adversos y la distribución regional de los ingresos es todavía la más desigual del mundo. Difícilmente –agrega el informe- el crecimiento económico y la modernización serán duraderos si no hay estabilidad política y social, la cual, a su vez, depende de una distribución más equitativa de los beneficios del crecimiento[1].
           

3.1. EL CONSENSO DE WASHINGTON
            Sobre ese diagnóstico del Banco Interamericano de Desarrollo no puede dejar de mencionarse que la aplicación del modelo neoliberal impuesto a América Latina a través de los organismos financieros internacionales y los países centrales agudizó el problema de la pobreza.
            América Latina durante un lapso prolongado de tiempo, mantuvo los criterios sostenidos por la CEPAL, de sustitución de importaciones, siendo acompañado en esa visión de la región, por el Banco Mundial.
            Hacia mediados de la década del setenta académicos de distintas orientaciones comenzaron a criticar este modelo. Entre los economistas se pueden mencionar a Krueger, Scott, Meinon, Shaw y Baghawaty[2].
            Estas críticas coincidieron con una moda liberal iniciada por  Margaret Thatcher en Gran Bretaña en 1979 y el triunfo de Ronald Reagan como presidente de los Estados Unidos en 1980. Se debe agregar la llegada de Gorbachev al poder en 1985 y su plan de reformas de la Unión Soviética.
            En el mismo momento que Fukuyama escribía un ensayo sobre el fin de la historia[3], el economista John Williamson presentó un documento en 1989 sobre las medidas de ajuste que se debían realizar en la economía de América Latina.
             En el mencionado trabajo que se conoció como “El Consenso de Washington”, el economista proponía, entre otros aspectos, restaurar la disciplina fiscal, reducir el gasto público ineficiente, reformar las leyes de tributación, liberalización de los mercados financieros, establecer una tasa de cambio competitiva, liberalización comercial, reforzar la competencia del mercado a través de las privatizaciones de empresas de propiedad estatal, establecer derechos de propiedad bien definidos y reducir el tamaño del Estado[4].
            Estas apreciaciones tuvieron una gran influencia en distintos ámbitos del poder económico y político. El mismo Banco Mundial en su informe sobre El Desarrollo del Mundo de 1991incluye en su capítulo primero algunas de las propuestas elaboradas por Williamson.
            Estas recetas tuvieron una influencia determinante, y fueron aplicadas por la mayoría de los gobiernos de América Latina.
            En 1996, con el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo BID y financiado por el gobierno de Japón se realiza en Washington un seminario donde Williamson revisa, en un trabajo presentado al mismo, sus apreciaciones elaboradas en 1989.
            Este documento mencionado por algunos asistentes a esta reunión como Consenso de Williamson, referimos denominarlo “El Consenso de Washington II”.        
            El documento de Williamson de 1996 introduce cambios significativos en relación al escrito de 1989.
            Referido a la reducción del gasto del Estado, propone reorientar el mismo hacia un gasto social definido. En lo atinente a la liberalización de los mercados financieros propone que el Estado debe asumir nuevas tareas fortaleciendo la liberalización financiera. En el aspecto de liberalización comercial agrega que los Estados deben utilizar su poder de negociación internacional fomentando bloques comerciales regionales. Con relación al derecho de propiedad se atreve a proponer hasta la reforma agraria. Atinente a reducir el tamaño del Estado, sugiere que pueden crearse instituciones estatales y mixtas. Su propuesta de privatizar las empresas estatales es modificada en 1996 expresando que reemplazar un monopolio estatal por uno privado, es como saltar de la sartén al fuego[5].
            De acuerdo a estas apreciaciones del economista Williamson uno puede extraer como conclusión que la elaboración de las propuestas de 1989 hacía caer todo el poder del Estado como orientador de las actividades financieras, económicas y comerciales de los países.
            Lamentablemente los errores de Williamson fueron reconocidos muchos años después de que se aplicaron sus recetas económicas en la región.
                 
              
3.2. EDUCACION Y POBREZA
            Desde otra perspectiva un documento elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) establece que existe una estrecha relación entre más y mejor educación media y la reducción de la pobreza[6].
            El indicador de la relación entre educación y bienestar social puede definirse como el número de años de educación para contar con el 90% o más de probabilidad de no caer en la pobreza. En las áreas urbanas de la región, este indicador alcanza 10 a 11 años de estudio y, cada vez más, el ciclo medio completo.
            Las tazas de cobertura de la educación media son francamente insuficientes en casi todos los países latinoamericanos. Solo Uruguay y, en alguna medida, Argentina y Chile, alcanzan  recién  alrededor de 1992 un nivel de cobertura bruta cercano al que registraban ya en 1980 buena parte de los países económicamente más desarrollados.
            De acuerdo a las cifras de cobertura bruta de la educación media permiten establecer tres tipos de países:
            Grupo A: Argentina, Chile, Uruguay, con tasas de cobertura bruta iguales o superiores al 70%.
            Grupo  B: Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá y Perú, con tasas que se ubican entre el 45% y el 67%.
            Grupo C: Bolivia, Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela, con tasas que predominantemente se ubican entre el 23% y 42%.
            El estudio de la CEPAL, estima que se requiere aumentar el gasto anual en la educación secundaria entre medio y un punto.


3.3 DEMOCRACIA Y POBREZA
            El tema de la pobreza ingresó también recientemente en la agenda hemisférica.
            Dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA) se creó el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) cuyo objetivo es luchar contra la pobreza en el continente a través de la solidaridad y la cooperación.
            Al constituir el CIDI, como acto previo a la XXVI Asamblea General de la OEA reunida en Panamá el 2 de junio de 1996, el Secretario General del organismo, César Gaviria, expresó que con la creación de este Consejo auguraba un nuevo período de cooperación y acción colectiva para hacer frente a la formidable tarea que se propone para hacer de las Américas un continente donde prevalezcan la prosperidad y la igualdad.
            En el plano de la solidaridad, Gaviria, planteó la necesidad de que los países con mayores recursos en el continente, los liberaran para ayudar a los más necesitados en diferentes áreas.
            En el ámbito de la cooperación la OEA a través del CIDI tiene acuerdos en marcha con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, en temas como democracia, comercio, desarrollo social, medio ambiente, educación, derechos humanos, ciencia y tecnología, seguridad ciudadana y modernización del Estado.
            El Secretario General de la OEA, también replanteó la manera como se distribuyen los recursos, para destinarlos más a Centroamérica, Caribe y países de América del Sur[7].
            La Organización de Estados Americanos, estableció una relación directa entre la pobreza y la democracia. Es por ello que en las reformas propuestas a la Carta de la Organización, se incorpora un párrafo en el cual se expresa que se debe erradicar la pobreza crítica, ya que constituye un obstáculo al pleno desarrollo democrático de los pueblos del hemisferio[8].
            Si bien en la OEA, se aprobaron distintas resoluciones, con la finalidad de erradicar la pobreza, las reformas incorporadas a la Carta, aún no están en vigencia ya que se necesitan las ratificaciones correspondientes.
           








[1] BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO, Informe Anual 1993, Washington DC, 1994, P. 6
[2] VALENZUELA, Diego, Un nuevo consenso de Washington. Semanario “El Economista”. Buenos Aires, 8 de noviembre de 1996.
[3] FUKUJAMA, Francis, The End of History. “The National Interest”, Summer 1989 N. 16 P. 3
[4] WILLIAMSON, John What Washington Means by Policy Reform en Latín American Adjustment: How Much Has Happened? Washington 1989. P. 7. Agradezco a José María Fanelli la colaboración prestada en este tema.
[5] Sobre la revisión del Consenso de Washington se puede consultar: KRUGMAN, Raúl, Los ciclos en las ideas dominantes con relación al desarrollo económico en Revista “Desarrollo Económico”. Buenos Aires, octubre-noviembre de 1996 N. 143 P. 715; BRESSER PEREIRA, Luís Carlos, La crisis de América Latina. Consenso de Washington o crisis fiscal en “Pensamiento Iberoamericano”. Madrid, 1991. N. 19 PP. 13-35                                                                                                                                                                                                                                                
[6] COMISION ECONOMICA PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE. CEPAL. Rol estratégico de la educación media para el bienestar y la equidad. División de Desarrollo Social. Santiago, 1996.
[7] OEA lucha contra la pobreza. Diario “La República”. Bogotá, 3 de junio de 1996.
[8] XVI Período Extraordinario de Sesiones. Washington, 14 de diciembre de 1992. OEA/Ser P- AG/doc. 11 [XVI-E/92] Rev. 1

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