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viernes, 10 de octubre de 2014

VATICANO. ALBANIA. EL PAPA DURO CON EL EXTREMISMO RELIGIOSO.

Albania

Francisco, duro con el extremismo religioso

"Nadie puede usar el nombre de Dios para cometer violencia: es sacrilegio", advirtió
Por   | LA NACION
TIRANA.- "La religión auténtica es fuente de paz y no de violencia. Nadie puede usar el nombre de Dios para cometer violencia. Matar en nombre de Dios es un gran sacrilegio. Discriminar en nombre de Dios es inhumano."
Mientras el mundo asiste impávido a decapitaciones, persecuciones, violencia y el éxodo de miles de personas del norte de Irak debido a la irrupción en escena del grupo jihadista Estado Islámico (EI), y en medio del temor a atentados en su contra, Francisco envió ayer desde este pequeño país de la periferia de Europa, de población mayoritariamente musulmana, un mensaje fuerte al mundo entero.
"Que nadie piense que puede escudarse en Dios cuando proyecta y realiza actos de violencia y abusos. Que nadie tome la religión como un pretexto para las propias acciones contrarias a la dignidad del hombre y sus derechos fundamentales", dijo.
El Papa también condenó el uso de la religión para otros fines y llamó al mundo a tener en cuenta a Albania, un país olvidado del Viejo Continente, para tomarlo como ejemplo.
"El clima de respeto y confianza recíproca entre católicos, ortodoxos y musulmanes es un bien precioso para el país y adquiere un relieve especial en este tiempo en que, de parte de grupos extremistas, se desnaturaliza el auténtico sentido religioso y en que las diferencias entre las diversas confesiones se distorsionan e instrumentalizan. Así, las convierten en un factor peligroso de conflicto y violencia, en vez de una ocasión de diálogo abierto y respetuoso y de reflexión común sobre el significado de creer en Dios y seguir su ley", dijo Francisco, en lo que resultó su mensaje central -y más que político- de su agotadora maratón de 11 horas en Albania.
En este país que sueña con ingresar en la Unión Europea (UE), de apenas 3,2 millones de habitantes y marcado a fuego por un régimen comunista y ateo que lo aisló del mundo, el 60% de la población, que es musulmana, convive perfectamente con un 16% de católicos, otro 16% de ortodoxos y otras confesiones cristianas y una pequeñísima comunidad judía.
Tanto en el vuelo de ida a Tirana como en el de vuelta, al saludar a los 51 periodistas del viaje papal -entre ellos la nacion, el único medio argentino-, el Papa explicó las claves de este viaje, el cuarto internacional de su pontificado.
"Albania es un país que sufrió mucho, que logró encontrar la paz a través de la distintas religiones, y ésta es una señal para el mundo. El diálogo, la paz, este equilibrio en favor de la gobernabilidad, son un ejemplo a seguir", dijo. "Es un país de mayoría musulmana, pero es un país europeo, por su cultura de la convivencia y por su historia", destacó el Pontífice, en un claro guiño a favor del ingreso a la UE del llamado país de las águilas.
No bien llegó por la mañana a esta capital de 700.000 habitantes -la ciudad más grande del país-, con resabios de arquitectura monumental de tipo soviético, pero también mussoliniano, Francisco tuvo una recepción triunfal.
Nadie hubiera imaginado que había llegado a un país de mayoría musulmana. Pese a una jornada de nubarrones negros y lluvias intermitentes, todo el mundo salió a la calle para ver y darle la bienvenida al papa argentino con cintas rojas -el color del estandarte albanés con un águila negra de dos cabezas- y amarillas, el color del Vaticano.
Más allá del clima de fiesta, era palpable un impresionante dispositivo de seguridad. Miles de uniformados en las calles, francotiradores en los techos, agentes de civil, detectores de metales, perros antiexplosivos, calles cortadas, eran el fiel reflejo de la alerta por posibles atentados contra Francisco de parte de terroristas islamistas. Si bien el Vaticano insistió en que no habían tenido señales de amenazas y que la "serenidad" era absoluta en la delegación papal, llamó la atención el escaso contacto que Francisco tuvo con las masas.
A diferencia de otras veces, detuvo pocas veces su papamóvil para besar bebes, y el jeep blanco se desplazó más rápido de lo normal a la hora de los recorridos para saludar a los fieles que se agolpaban en el bulevar principal de la ciudad, al grito de "¡Viva papa Francesku!".
Francisco -que se mostró cansado por la mañana, pero al comenzar la actividad pareció energizarse- fue recibido con todos los honores en el palacio presidencial por el mandatario albanés, Bujar Nishani. Musulmán, en su discurso le recordó que el papa Clemente XI nació en esta tierra y le agradeció al Papa el gesto de viajar a su país, que en los últimos años renació de sus cenizas y que lucha contra una situación económica compleja, que hizo que desde los años 90 emigrara un millón de personas (casi la mitad, a Italia).
El Papa llamó a la "noble tierra de Albania una tierra de héroes y de mártires". Y destacó que "lo que pasa en Albania demuestra que la convivencia fructífera entre personas y comunidades que pertenecen a religiones distintas no sólo es deseable, sino posible y realizable de modo concreto".
El mismo concepto reiteró durante la misa que celebró al aire libre en la plaza Madre Teresa de Calcuta, la religiosa que trabajó en la India, pero que nació en esta tierra, ante 300.000 personas -también de Macedonia, Montenegro, Austria, Suiza y Alemania-. Además, asistieron algunos musulmanes llegados desde la vecina Kosovo para saludar al Papa.
En su homilía, cuando recordó ese "sistema que negaba a Dios e impedía la libertad religiosa", Francisco subrayó que católicos, ortodoxos y musulmanes sufrieron atroces persecuciones por igual. "Los tres dieron testimonio de Dios y, ahora, de hermandad", destacó, durante el vuelo de regreso.
Luego de almorzar con los ocho obispos albaneses en la Nunciatura y de tener un breve descanso, el Papa insistió en la urgencia de diálogo, libertad religiosa y convivencia armónica en un encuentro con líderes de otros credos en la Universidad Católica de la capital. Allí, saliéndose del discurso, Francisco recordó que "no se puede dialogar sin mantener la propia identidad".
"Tenemos que caminar juntos sin traicionar nuestra identidad, sin hipocresía, sin máscaras, trabajando por el bien común", pidió.
En el cierre de su visita, esta vez, como el traslado de Tirana a Roma fue de apenas una hora de vuelo, el Papa prefirió sólo contestar preguntas que tuvieran que ver con el viaje, para que no quedara eclipsado. "Mañana la noticia tiene que ser Albania", le dijo a un periodista.

Un discurso con claros destinatarios

Francisco
  • "Que nadie piense que puede escudarse en Dios cuando proyecta y realiza actos de violencia y abusos"
  • "Matar en nombre de Dios es un gran sacrilegio. Discriminar en nombre de Dios es inhumano"
  • "Los grupos extremistas pretenden tomar la religión como pretexto para las propias acciones contrarias a la dignidad del hombre y sus derechos fundamentales"
  • "Albania ha logrado obtener la paz entre sus diferencias religiosas. Es una buena señal para el mundo"
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