Traducir

sábado, 7 de febrero de 2015

IRAN. (2005) "LOS IRANÍES NO SE CREEN DIFERENTES",Nafisi, Aznar

Los intelectuales del mundo y LA NACION

"Los iraníes no se consideran diferentes", afirma Azar Nafisi

La célebre escritora analiza su país
Por   | LA NACION
NUEVA YORK.- Jane Austen, Scott Fitzgerald, Flaubert, Nabokov. No son las armas usuales para combatir el totalitarismo, pero Azar Nafisi, la intelectual iraní más famosa de Occidente y autora de "Leyendo Lolita en Teherán" (los recuerdos de sus años como profesora de literatura en Irán), que se ha mantenido durante dos años en la lista de best-sellers de The New York Times, sabe cuán poderosas son.
"Por eso le creí a Carlos Fuentes cuando dijo que el fatwa del ayatollah Khomeini contra Salman Rushdie era, en realidad, contra la naturaleza democrática de la novela. Lo que molesta en un régimen totalitario es que las novelas, o las grandes novelas, al menos, tengan tantas voces en ellas y no haya una voz triunfante al final. Molesta que las fórmulas preestablecidas no funcionen. Eso es insostenible para quien lee buscando la confirmación de sus propias teorías o quiere imponer sus propios sueños sobre la realidad de otras personas (¡o sobre la ficción!)", asegura, en una entrevista con LA NACION.
A comienzos de la década de los 80, Nafisi fue expulsada de la Universidad de Teherán por negarse a usar el velo islámico. Más adelante enseñó en la Universidad Háyame Tabatabai, pero renunció en 1995 ante la atmósfera hostil. Entonces armó un grupo de lectura en su casa con sus mejores alumnas para seguir debatiendo sobre los autores que el régimen consideraba subversivos, como F. Scott Fitzgerald, Henry James, Jane Austen y Vladimir Nabokov.
De la vida de estas cinco chicas en un país crecientemente cerrado, a través de sus comentarios sobre novelas como "El gran Gatsby", "Orgullo y prejuicio" y, sobre todo, "Lolita", nació el libro que The New York Times llamó "maravilloso".
"Cuando llegaban a casa y se sacaban todo el género oscuro que las cubría, en jeans y blusas de colores eran chicas indistinguibles de sus pares de Occidente. De lo que desde afuera muchos no se dan cuenta es de que los iraníes nunca se consideraron diferentes de los demás. Es el Estado el que insiste en que lo son", relató.
Miembro de una prominente familia de intelectuales e hija del alcalde más joven de la historia de Teherán, Nafisi realizó su doctorado en letras en Estados Unidos, donde participó de las protestas estudiantiles contra el sha de Persia. Regresó a Irán en 1979, luego de su caída, pero encontró al régimen que lo reemplazó aún más intolerante y, en 1997, se radicó definitivamente en Baltimore, donde creó un proyecto para el diálogo entre musulmanes y no musulmanes en la Universidad Johns Hopkins.
A pesar de haberse vuelto una celebridad internacional luego del éxito de su novela y de tener un claro compromiso en favor de los derechos de las mujeres oprimidas, Nafisi sigue siendo, ante todo, una apasionada y divertida profesora de literatura, orgullosa de que su hija mayor esté siguiendo sus pasos. "Pero es más moderna -señala-. En la universidad se está especializando en la influencia de la biología molecular sobre la literatura inglesa. Es una buena combinación: Nabokov mismo, que era un científico, solía decir que uno debe tener la pasión del científico y la precisión del poeta", aclara con la risa cristalina que suele acompañar el final de sus reflexiones.
-¿Cómo comenzó la idea de su libro?
-La idea llegó cuando estaba escribiendo mi primer libro, un análisis de la obra de Nabokov. No podía parar de pensar en cómo me gustaría contar la realidad sobre mi país mientras lo leía. Pero no sólo no se podía escribir sobre temas políticos, sino tampoco sobre temas personales. Y la vida cotidiana en Irán parecía tan rara, tan absurda. Todo lo que la gente hace normalmente en el resto del mundo, como escuchar música, tomarse de las manos, leer los libros que a uno le gustan, tenía que hacerse a escondidas. Así, comencé a escribir un diario, en el que contaba sobre la experiencia de ir a una fiesta en Teherán o leer a Jane Austen? y las ganas de contarlo a los demás fueron demasiado grandes y lo transformé en una novela. Para proteger a mis alumnas, muchas de las cuales quedaron en Irán, mezclé las características de sus personalidades de tal manera que ni ellas mismas pudieran reconocerse.
-¿Le sorprendió que el libro que sus alumnas en Irán sintieran más cercano ?fuese justamente "Lolita"?
-¡Más me sorprendió cuando llegué a Occidente y vi cómo tantos miraban a "Lolita" como un himno a la pedofilia y otras barbaridades! En Estados Unidos todo el tiempo me preguntaban: "¿Por qué justamente Lolita?". Y yo respondía, primero, que porque uno disfruta al leerla. Uno no lee un libro por las lecciones morales o políticas. Las enseñanzas de los libros van mucho más profundo que eso. Pero también porque "Lolita" trata sobre la ceguera hacia otras personas y el arrebatamiento de la realidad de los demás, sobre no permitir al otro que viva su vida de la manera como la quiere vivir. ¡Y eso era tan similar a lo que nos pasaba en Irán!
-¿Por qué cree que es así?
-Porque una buena novela no sólo habla sobre temas de su tiempo y lugar, y "Lolita" es una crítica a la mentalidad totalitaria. El profesor Humbert, su protagonista, obviamente no cometió crímenes como Hitler o Stalin, pero su cabeza es totalitaria porque arrebata a Lolita su derecho de ser lo que quiere ser, la posibilidad de salir con chicos, de decir lo que quiera, de ser una persona de su edad. Humbert le arrebata su infancia, y eso lo convierte en un ser como Hitler o Stalin. Además, Humbert es un gran seductor. No seduce a Lolita, porque su víctima sabe exactamente lo que él es, ni a la madre de Lolita, a quien directamente engaña. Pero sí nos seduce a los lectores. Todos pensamos que alguien tan poético y culto y buen mozo no puede ser un monstruo. Pero Hitler y Stalin sedujeron a millones de personas para hacerles creer que sus crímenes estaban bien. Al mundo le tomó un largo tiempo advertir lo monstruosos que eran. Pero, aun hoy, el hecho de que sacaran el derecho de millones de individuos a desarrollarse es un crimen sobre el que reflexionamos poco. Por supuesto, antes que nada, están los horrores, como sus cámaras de torturas y los campos de concentración. Pero también es cierto y criminal que no hayan permitido a millones de personas ser lo que querían o podían ser.
-¿Hay autores argentinos cuya obra le guste?
-Estoy totalmente enamorada de Borges. Es uno de los autores más adorados y respetados en mi país, y casi toda su obra fue traducida. Nos sorprende con su manera de ser subversiva, sin ser abiertamente político, al mostrarnos la vida de otra manera y ponernos constantemente inquietos como lectores, llamándonos a reflexionar. Borges enseña que para tener una conciencia independiente no es suficiente con tomar una posición política. Pero sí es suficiente con tener un pensamiento independiente, con desarrollar las ideas de una manera compleja, que es precisamente lo que él hace.
-Hoy usted es considerada la intelectual iraní más famosa del mundo y casi la voz de las mujeres bajo el régimen. ¿Se ve con una carrera política?
-No quiero convertirme en una figura política. Las personas como yo podemos hacer mucho más informando a los demás sobre lo que pasa en nuestros países, para que la gente en Occidente deje de pensar, por ejemplo, que si eres una mujer iraní significa que te gusta que te flagelen o te apedreen hasta la muerte. Las mujeres en nuestros países también queremos ser libres y tener las mismas ventajas que las demás.
-¿Cómo ve a las mujeres en Irán?
-Los sistemas totalitarios buscan el control y la homogeneidad. Siempre el amor a un símbolo común y no el amor individual. En Irán, las mujeres se volvieron símbolos de libertad individual y del derecho de elegir, y por eso el velo se convirtió en un problema tan grande: el velo no es un tema de religión, sino de uniformidad. Si en un país cristiano obligan a la gente de todas las religiones a llevar la cruz, la cruz pierde todo significado. Es lo mismo. Mi madre creía que ella era una mujer musulmana muy devota y nunca llevó el velo. Mi abuela creía que ella era una mujer musulmana muy devota y siempre llevó el velo. ¿Quién puede decir cuál de las dos era "más musulmana"? Las mujeres se volvieron el punto central del debate sobre la libertad de escoger la manera en que uno quiere ser ciudadano en la sociedad iraní.
-Usted habla del modo en que la religión se usa para encubrir una ideología.
-Ese es el punto. La gente de Occidente se confunde cuando dice sobre los iraníes que estas imposiciones "están en su cultura". Esa no es mi cultura. Mi cultura es la de los grandes poetas y filósofos. Los grandes poetas místicos de Irán no hablan de restricciones. Por el contrario, usan la comunión con el hermano como metáfora de la comunión con Dios.
-¿Cómo es el movimiento democrático en Irán?
-En este momento está bajo mucha presión, pero todos podemos aprender mucho de él porque no es violento. Es un movimiento que quiere aprender sobre la democracia practicándola. Sus miembros salen a la calle demandando libertad, no con armas, sino siendo democráticos ellos mismos, gritando por la libertad de los prisioneros políticos, por la libertad de expresión. La mayor parte de los iraníes jóvenes no aceptan la manera en que el régimen se impone sobre ellos. Pero los demás países deberían apoyar las aspiraciones democráticas del pueblo iraní. No digo que se pongan detrás de uno u otro grupo o individuo, pero sí que presionen para que se cumplan los derechos humanos. Y de manera seria, no puramente como una bandera política que sirva en un momento determinado.
-Usted vivió la situación de atravesar una guerra contra Saddam Hussein cuando vivía en Irán y, al llegar a Estados Unidos, comenzó otra. ¿Cómo lo siente?
-Sobre Saddam, por supuesto, no tengo dudas. Lo odio. Por todo lo que le ha hecho a mi gente, pero sobre todo por lo que le ha hecho a su propio pueblo. A veces nos olvidamos de que los propios iraquíes fueron sus principales víctimas. La comunidad internacional debería haber actuado para ayudarlos. Bajo una tiranía así no es mucho lo que se puede hacer sin apoyo internacional. De cualquier manera, no creo que la acción de Estados Unidos haya sido inteligente. Y estamos pagando el precio. Ahora espero que la comunidad internacional sepa involucrarse para terminar de resolver la situación.
-En la Universidad Johns Hopkins usted creó un centro para el diálogo entre musulmanes y no musulmanes. ¿Cómo es el programa?
-Quise crear un foro para ayudar a la comprensión entre la gente de Estados Unidos e Irán. Cuando llegué aquí quedé horrorizada por la forma en que se retrata a la sociedad iraní. Así que me ocupé de traer a nuestros mejores cineastas, poetas, músicos, todos aquellos que muestran un ángulo distinto, y con ellos armé un foro de creadores. Gradualmente ha ido incorporando a gente de todas partes del mundo que quiera discutir seriamente los derechos humanos, de la mujer y la cultura. Pero, especialmente, estoy poniendo el énfasis en los libros, porque descubrí que a través de la lectura la gente vive lo que otros están viviendo o han vivido. Mi eslogan es muy simple, pero poderoso: "Amantes de los libros del mundo, ¡uníos!". .

No hay comentarios:

Publicar un comentario