Diario "La Capital". Rosario, Sábado, 06 de diciembre de 2014
Exitosa prueba de Orion, la nave que la Nasa prepara para ir a Marte
La cápsula dio dos vueltas a la Tierra y amerizó en el Pacífico, luego de viajar a 5.800 kilómetros de altura. Viajó sin tripulantes, pero según los planes transportará humanos al Planeta Rojo en 2021.
Espectadores saludan la partida del cohete lanzador Delta Heavy en Cabo Cañaveral (Florida).
La nueva nave espacial de la Nasa, Orion, circunvaló la Tierra
ayer y regresó con todo éxito en el comienzo de una nueva aventura
espacial que se considera un primer paso en el proyecto de enviar
astronautas a Marte.
La nave no tripulada, lanzada desde Cabo Cañaveral,
llegó a 5.800 kilómetros de distancia de nuestro planeta en un trayecto
de cuatro horas y media para amerizar en el Pacífico y voló más lejos y
más rápido que cualquier cápsula habitable desde el programa lunar de la
serie Apollo.
"Esta es tu nueva nave espacial", dijo a la nación
norteamericana el comentarista de la misión Rob Navias cuando la cápsula
cayó sobre el agua a 435 kilómetros de la península mexicana de Baja
California.
La Nasa proyecta futuras naves de la serie Orion para
llevar astronautas más allá de la órbita terrestre en las próximas
décadas, después a asteroides y como objetivo final, Marte.
"Desafiamos a los mejores y más brillantes para
seguir siendo los pioneros del espacio. Aunque esta fue una misión no
tripulada, todos estuvimos a bordo de Orion", dijo el director del
vuelo, Mike Sarafin.
La Nasa informó que la cápsula llegó intacta y que
todos los paracaídas y las computadoras a bordo soportaron la intensa
radiación del llamado cordón de Van Allen que rodea la Tierra.
La cápsula llegó a una altitud máxima de unas 14
veces la distancia que separa la estación espacial internacional de la
superficie terrestre. Ninguna nave espacial diseñada para tripulantes ha
ido tan lejos desde Apollo 17, la última misión lunar, hace 42 años.
La Nasa debía enviar Orion tan lejos para probar si
sus mecanismos protectores permitían el reingreso a la atmósfera a una
velocidad de 32.000 kilómetros por hora a 2.200 grados centígrados
(4.000 Fahrenheit).
En 11 minutos, Orion redujo su velocidad a 32
kilómetros por hora al tocar las aguas en un descenso por medio de ocho
paracaídas abiertos sucesivamente. Los tripulantes hubieran tenido que
soportar una gravedad 8,2 veces la terrestre, o sea, el doble del que se
experimenta en el regreso de una cápsula rusa Soyuz, según la Nasa.
La cápsula transmitió imágenes notables de nuestro planeta.
En su retorno fue videograbada por un dron. Desde
helicópteros se transmitieron imágenes del descenso. Tres de las cinco
bolsas de aire se desplegaron adecuadamente, lo que bastó para mantener
la cápsula a flote en posición vertical.
La Armada estadounidense despachó dos buques para
rescatar la nave y transportarla a San Diego, a unos 1.000 kilómetros de
distancia. Orion cayó a unos 2.400 metros del lugar previsto. Solo se
recuperaron dos de los paracaídas.
Una vez en tierra, Orion será transportada en camión a Cabo Cañaveral.
Según los planes habrá una prueba de un lanzamiento
abortado en 2017 y una segunda exploración espacial en 2018 impulsada
por un megacohete que está desarrollando la Nasa. Las autoridades
esperan que recién en 2021 el Orion podrá llevar astronautas a bordo,
debido a las restricciones presupuestarias.
El debut de Orion fue intencionalmente breve, apenas
dos vueltas a la Tierra, pero ahora la Nasa ha dado un paso más hacia
los vuelos tripulados.
El administrador de la Nasa Charles Bolden hijo calificó la prueba como "el día número uno de la era marciana".
El lanzamiento, que había sido aplazado el jueves, se
produjo finalmente a las 7,05 desde el centro espacial Kennedy en Cabo
Cañaveral (Florida).
El potente cohete Delta IV Heavy, que había
presentado problemas el jueves, despegó normalmente elevando la poderosa
estructura de 8,6 toneladas, según pudieron ver en directo unas 27.000
personas y millones a través de las transmisiones televisivas.
Tras un ascenso de 17 minutos, Orion comenzó a hacer el primero de los dos recorridos.
El diseño de Orion recuerda precisamente al Apolo XI
que llegó a la luna en 1969. Como los Apolo, Orion está compuesto por
una serie de cohetes principales, que la impulsan hacia el espacio, y
una pequeña cápsula que constituye el habitáculo que ocuparían en un
futuro las tripulaciones.
El exitoso lanzamiento de ayer sirve como paliativo
ante los fracasos recientes que representaron los dos accidentes de
vuelos espaciales privados ocurridos en octubre pasado.

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