Diario La Nación. Buenos Aires,Martes 05 de agosto de 2008
La amenaza a la cita olímpica: cuando sólo faltan días para la apertura
Alerta máxima en China tras un ataque
Un atentado atribuido a musulmanes separatistas mató a 16 policías en el Oeste; hermetismo en el gobierno chino
PEKIN.- Cuando faltan cuatro días para la inauguración de los Juegos
Olímpicos de Pekín, las autoridades chinas decretaron el estado de
máxima alerta luego de que un sangriento atentado atribuido a la minoría
separatista uigur mató ayer a 16 policías chinos e hirió a igual número
de efectivos en la provincia occidental de Xinjiang.
Cerca de las 8, hora local, dos hombres a bordo de un camión embistieron
a un grupo de unos 70 policías que hacían su gimnasia matinal en el
puesto de aduanas de Kashgar, una ciudad de 200.000 habitantes en el
oeste de la región de Xinjiang, indicó la agencia estatal Xinhua.
Los dos individuos salieron del vehículo, arrojaron explosivos y se abalanzaron con puñales sobre los agentes, de acuerdo con el informe. Durante el ataque, perpetrado frente al hotel Yiquan, murieron 14 policías; otros dos fallecieron cuando eran conducidos al hospital. Otros 16 quedaron heridos.
Los dos sospechosos del ataque, de 28 y 33 años, fueron detenidos inmediatamente después e identificados como miembros del grupo étnico musulmán uigur, según la agencia de noticias Xinhua, que añadió que uno de ellos perdió un brazo en el estallido de una bomba casera.
El Comité Olímpico Internacional reaccionó con cautela al atentado. "Es un incidente que se produjo en China. No deberíamos establecer automáticamente un vínculo con los Juegos. Si las autoridades deciden que es necesario informarnos lo harán", dijo la vocera del organismo, Giselle Davies.
El gobierno chino, por su parte, mantuvo el hermetismo completo sobre el ataque y en los medios de prensa locales casi no hubo informes del atentado.
Los servicios de inteligencia chinos tenían fuertes indicios de posibles atentados en esta región del país. Xinjiang, una región rica en gas natural y petróleo, ha sido el principal foco de temores en cuanto a potenciales conflictos de seguridad de cara a los Juegos Olímpicos.
Gran parte de la uigures, separatistas musulmanes, están enfrentados con el régimen comunista chino por los controles sobre su religión y se oponen también a la presencia de la numerosa etnia Han, a la que pertenecen las máximas figuras del Partido Comunista de China.
Mientras el vocero del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín (Bocog), Sun Weide, insistió ayer en que China está en condiciones de "organizar Juegos seguros y pacíficos", Nicholas Bequelin, investigador del grupo de monitoreo Human Rights Watch, que estudió por largo tiempo en Xinjiang, dijo que el ataque fue "el incidente más serio que se recuerde en años" en el gigante asiático.
"Con los Juegos a punto de comenzar, es un ataque altamente simbólico, porque la seguridad en Xinjiang es más alta que nunca", destacó Bequelin.
La cita olímpica, que será inaugurada este viernes con la presencia de jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo, es una prueba de fuego para el régimen comunista que apuesta a restaurar su imagen, afectada por las denuncias de sistemáticas violaciones de los derechos humanos.
Es por eso que semanas antes del atentado de ayer el gobierno chino transformó Pekín en una gigantesca fortaleza para garantizar la seguridad del público y de los miles de atletas que se encuentran en la ciudad y alrededores, donde residen 17 millones de personas.
Para que los Juegos sean los "más seguros" de la historia olímpica, las fuerzas de seguridad chinas instrumentaron fuertes, rígidas y visibles medidas de seguridad.
Entre ellas, varias baterías misilísticas que rodean el estadio olímpico y apuntan sus miras al cielo; miles de cámaras en postes y semáforos vigilan a los peatones con búsquedas en tiempo real en varias bases de datos, y los autos y camiones que ingresan en la capital son monitoreados por la policía.
Vigilancia civil
Incluso los civiles fueron llamados a fortalecer la seguridad del país. Cientos de miles de residentes, identificados con brazaletes colorados -reminiscencias de la juvenil Guardia Roja-, patrullan los vecindarios para advertir actos o personas sospechosas.El coronel Tian Yixiang, oficial militar chino a cargo de la seguridad olímpica, había dicho el viernes pasado que "grupos terroristas de Turkestán Oriental" representaban la principal amenaza a la estabilidad durante los Juegos, además de las fuerzas separatistas tibetanas, el movimiento espiritual Falun Gong e incluso Al-Qaeda.
Grupos internacionales de activistas y defensores de los derechos humanos acusan a China de magnificar los riesgos de ataques terroristas para justificar un incremento de la represión contra los grupos independentistas uigures y de otras etnias.
Entre estos últimos se encuentran los tibetanos, que en marzo pasado fueron brutalmente reprimidos por el ejército cuando, liderados por los monjes budistas, reclamaron mayor autonomía para esa región. .
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