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sábado, 7 de febrero de 2015

CHILE. (2001) ENTREVISTA AL PRESIDENTE RICARDO LAGOS ESCOBAR.

Diario "La Nación". Buenos Aires, 18 de marzo de 2001.
La entrevista: Ricardo Lagos Escobar

"En Chile, las instituciones volvieron a funcionar en plenitud"

El presidente trasandino se defiende de las críticas y asegura que su país ha iniciado una verdadera transición
Se ve distinto Ricardo Lagos, el presidente de Chile, después de cumplir un año de gobierno en La Moneda. No es sólo por su nuevo corte de pelo (debe ser el único presidente del mundo que sigue yendo a su peluquería como cualquier hijo de vecino), ni por las sesiones de gimnasia en su casa. Más distendido y cordial, con Bach de música de fondo, durante noventa y tantos minutos sin ninguna interrupción, bebiendo sólo un vaso de agua mineral, contestó todas las preguntas sin enojarse ni una sola vez, aunque estuvo a punto.
Al final, nos mostró los salones recién pintados del palacio. El rojo, el amarillo, el azul. En su despacho privado cambió el escritorio por uno más moderno y funcional. "Lo compré con un cheque mío", comenta.
-Lleva ya un año gobernando, ¿es un aniversario feliz?
-Yo estoy contento. Creo que se ha avanzado bastante en cosas importantes que parecían difíciles. Hay otras tareas pendientes que permiten dejar trabajo para los próximos cinco años.
-Usted dijo que lo ha pasado "muy bien" en el gobierno. ¿Cree que el país lo ha pasado tan bien como usted?
-Soy consciente de que hay muchos a los que la vida trata mal. Y uno trabaja para que dejen de pasarlo tan mal. Pero al terminar el día uno tiene la sensación de que quedan muchas cosas por hacer.
-Diversos analistas señalan el 2000 como "un año perdido". ¿En 2001 irá en busca del tiempo perdido?
-No. ¿Un año perdido cuando ocurren las cosas que ocurrieron ese año? Las instituciones republicanas volvieron a trabajar. Se hicieron tantas cosas que se pensaba que no era posible hacer, cuando se dieron avances tan importantes... ¿Se perdió en un país que crece un 5,4 por ciento, la segunda en el mundo de las economías emergentes, primera en América latina y en donde este año volveremos a ser los primeros en la región?
-¿Cuánto se va a crecer este año? ¿O después de su anuncio de que se crearían 200 mil nuevos empleos en el año 2000 ya no hace pronósticos?
-En materia de crecimiento, los pronósticos han sido acertados. Creo que vamos a andar en el 5 o 5,5 por ciento. Lo que me preocupa es la creencia de algunos que por decir que las cosas están mal van a cambiar lo que es blanco en negro.
-¿Qué destacaría como positivo del año último?
-Que Chile volvió a ser un país donde las instituciones republicanas funcionan en plenitud.
-¿No funcionaron en los gobiernos de Aylwin y Frei?
-La gente tenía dudas. Decían que era imposible dasaforar a fulano, conocer la verdad de lo que pasó con los derechos humanos y hacer justicia. ¿Cuántas veces anunciaron el fracaso de la Mesa de Diálogo?
-¿Fue un éxito?
-¡Cómo no va a ser un éxito! ¡En qué país del mundo se han hecho transiciones donde las instituciones morales y armadas hacen los reconocimientos que se han hecho en Chile! Si es que hubo en verdad un "funeral de expectativas" fue el de aquellos que pensaron que podían pasar "colados". Y no. Chile se atrevió a enfrentar, con mucho dolor, la verdad. Espero que este año demos los pasos rápidos, con tranco ligero, para cerrar el capítulo doloroso de los derechos humanos. Pero todo a su tiempo. ¿A eso llaman un año perdido? Depende qué entienden por perdido. Para los inversionistas norteamericanos que trajeron 1300 millones de dólares no debe haber sido perdido...
-¿Y para los chilenos que invirtieron su plata afuera?
-¿Sabe por qué? Porque en las buenas épocas del pasado, por razones que no es del caso mencionar, se acostumbraron a ganar 20 por ciento de utilidad al año. Y yo les he dicho: mis amigos, también se globalizan las utilidades. A un país donde usted saca rentabilidades del 15 al 20% llega mucho capital externo y las utilidades tienden a bajar.
-¿Qué le pareció el fallo de la Corte de Apelaciones sobre Pinochet?
-Yo no comento fallos. Es la mejor demostración de que las instituciones están funcionando. Algo que habría parecido insólito hace doce meses y ahora hubo un fallo de la Corte de Apelaciones.
-¿Un fallo salomónico, diría usted?
-Un fallo judicial. ¿Y qué pasó con el fallo? Eso refleja lo mucho que se avanzó en ese "año perdido".
-Dicen que el fallo es resultado de presiones del gobierno...
-Lo más importante es que se trata de un fallo jurídico y tenemos que acostumbrarnos a respetar los fallos. La Justicia está volviendo por sus fueros. Yo veo las cosas con mucha tranquilidad: no he dejado de dormir un minuto en estas casi 365 noches en que estoy gobernando.
-Y en estos 365 días, ¿qué fue lo más complicado?
-Desde el punto de vista personal, cuando recibí el informe de la Mesa de Diálogo. Me dolió mucho. Es distinto que a uno le digan que a lo mejor vamos a tener que enfrentar el tema de los arrojados al mar, y otra cosa verlo por escrito, con nombres y apellidos. Reconocer que eso ocurrió... y, al mismo tiempo, el valor de aquellos que reconocieron eso y se atrevieron a entregarlo. En ese sentido les debemos un respeto a todas las instituciones armadas, porque esas cosas son las que nos permiten reencontrarnos con la historia. Estoy seguro de que cuando miremos hacia atrás eso, ocurrido en 2000, será un hito en la historia del país.
-¿Y qué ha sido lo peor para usted, como gobernante?
-Saber que hemos avanzado tan poco en materia de desempleo.
-¿Lo más estimulante?
-La sensación de que la gente me apoya.
- ¿Y lo más frustrante?
- Que no se avanza tan rápido. El despacho de los proyectos de ley es un tanto lento.
-¿Cuál es la crítica que más le ha dolido, por lo injusta?
-Que haya gente que crea que el presidente actúa pensando en intereses chicos y no en los grandes intereses del país.
-¿Y la que más le ha dolido, por lo justa?
-Que tal vez no coloqué con suficiente claridad determinados objetivos. Decir hacia allá queremos que vaya el país. Segundo, que ciertos énfasis en el ámbito social no aparecen con claridad.
-¿La carta de navegación ha sido confusa?
-No sé si ha sido confusa, pero que no queden claras mis prioridades cuando he dicho hasta el cansancio que son empleo, educación, salud y modernización del Estado. Entonces pienso que a lo mejor tenemos que poner el énfasis en cosas mucho más específicas.
-¿Con qué sector ha tenido más problemas: la derecha, las fuerzas armadas, los trabajadores, los empresarios?
-La derecha ha sido mucho más persistente. Y hay algunos empresarios que hacen un tránsito tan fácil: del empresariado a la política y viceversa; entonces uno a ratos se pierde.
-¿No le molesta que digan que no ha ejercido su liderazgo?
-Es que quieren que uno haga lo que ellos quieren y porque no hago lo que ellos quieren, entonces dicen que a uno le falta liderazgo. El otro día un señor dijo: "O Lagos gobierna o se divide la Concertación". Encontré que era un chiste sensacional: la Concertación está gobernando hace once años, no se ha dividido y hemos doblado la producción, lo que no se había hecho nunca en la historia. La gente pierde la perspectiva.
-Veamos casos específicos: los empresarios atribuyen el desempleo a que faltan reglas claras y permanentes del gobierno.
-Hay reglas muy claras. Estamos discutiendo temas tan en el margen como la reforma laboral o la evasión tributaria que no hacen a la esencia. ¡Este es el país más sólido desde el punto de vista de sus reglas y seriedad, a juicio de toda la prensa internacional! ¡El más sólido! A estas alturas, que me digan no hay reglas claras, eso es un chiste. Lo digo sinceramente y con el mayor respeto.
-¿Qué planea para las reformas constitucionales prometidas en su programa?
-Hay un ámbito que tiene que ver con el Consejo de Seguridad Nacional, otro con el Tribunal Constitucional, otro con la relación de las fuerzas armadas y el poder civil, un ámbito con la composición del Parlamento. Me gustaría ver que las reformas constitucionales serán tratadas cada una en su propio mérito.
-¿No en paquete?
-Podemos alcanzar un grado de consenso y verlas en conjunto. Pero no me gusta que me digan que le doy tanto respecto de los comandantes en jefe a cambio del fin de los senadores vitalicios. Me gustaría pensar que si es posible que haya espacio para abordar el fin de los designados y vitalicios también abordemos la composición global del Congreso. Porque así como estas personas introducen un sesgo en la voluntad popular, también es un sesgo en la voluntad popular el que cuando se saca 58 por ciento de los votos se eligen nueve senadores y cuando saca 38 por ciento elige los otros nueve. Y me parece injusto que aquel partido que tiene un 8 por ciento de votos en el país no tenga una representación proporcional en el Parlamento.
-¿Es verdad que asumirá como senador vitalicio en 2006?
-Ah, bueno; si no se hacen las reformas constitucionales, lógico.
-¿Y dónde quedan los principios?
-Yo quiero que se modifique el Parlamento, pero estoy obligado a cumplir con la Constitución. Espero que en 2006 los senadores vitalicios hayan sido derogados. Soy bastante optimista respecto de que se va a abrir un consenso que nos permita tener un Parlamento que sea expresión fiel de mayorías y minorías.
-¿Y respecto de la facultad presidencial de llamar a retiro a los comandantes en jefe?
-Lo importante es entender cómo se hace la sujeción de las instituciones armadas a los poderes constituidos. Y creo que en ese sentido también habrá un debate que nos puede aproximar mucho.
-¿No cree que ya llegó el momento de tomar decisiones para cerrar el tema de los derechos humanos?
-Hemos tenido un avance muy importante, hemos conocido cosas muy tremendas. Por eso creo que todavía no es el momento de encontrar una respuesta política a ese tema. Muchos creen que una respuesta política sería interferir en la acción de los tribunales. No es el caso. La Justicia hace lo que corresponde, y si alguien cree que se ha cometido un delito, tiene todo el derecho de acudir a la Justicia para que lo sancione. No es respuesta política al tema de los derechos humanos que un poder del Estado se entrometa en lo que hace otro poder del Estado.
-En las agrupaciones se dijo que la decisión del gobierno de allegar recursos a la Justicia para que nombren jueces especiales es un punto final encubierto.
-Categóricamente, no es así. Si podemos contribuir a que jueces se avoquen de preferencia a esos casos, ¿quién puede oponerse a eso? Pero es una decisión de los tribunales en sus atribuciones.
-Pero, en definitiva, ¿qué ha hecho usted para cerrar este tema?
-La decisión fue que la Mesa de Diálogo culminara su trabajo.
-Ya lo culminó.
-Que la Mesa de Diálogo hiciera una propuesta legal.
-Ya la hizo.
-Y en función de esa propuesta legal hubo un informe de las fuerzas armadas y las instituciones morales que se hizo y gracias a eso se están encontrando desaparecidos.
-Pocos.
-Sí, pocos. Pero soy optimista en eso. Piano, piano. Este es un proceso. Hay muchas fórmulas.
-¿No debería usted tomar la iniciativa de sugerir a la Corte Suprema una reinterpretación de la ley de amnistía en su sentido original...?
-La Corte Suprema integrada por sus ministros ha tenido una lectura distinta de cómo se entiende una ley de amnistía... No me parece que yo debiera hacer eso. Podría mandar un oficio diciéndoles que aceleren procesos, poner recursos a su disposición, eso sí; facilitar la labor de la Justicia. Ese es mi rol como presidente.
-En definitiva, ¿hará algo para terminar con este tema o no, porque al gobierno le conviene mantenerlo abierto?
-No. Yo creo que a ningún gobierno le conviene mantener abierto un tema así. Hay que cerrarlo..., pero cómo hacemos para mirar una agenda de futuro y no una del pasado. Lo que se pueda hacer, hay que hacerlo.
-¿Diría que en los tiempos de Pinochet a los jueces "les faltó coraje moral", como dijo Aylwin, o que "les faltó información", como acaba de sostener el presidente de la Corte Suprema?
-Yo diría que les faltó una mezcla de las dos cosas.
-En un Estado de Derecho, ¿no debería respetarse la prescripción y la "cosa juzgada"?
-Cuando corresponde, claro.
-¿Y la ley de amnistía?
-También. La doctrina del juez Guzmán dice que cuando aparece la data precisa de la muerte y hubo homicidio, se amnistía.
-¿Corresponde amnistiar estos casos recién descubiertos?
-No me corresponde a mí decirlo, pero según la doctrina del juez Guzmán, sí.

Impuestos

El presidente chileno considera que uno de los temas más urgentes de su gestión es el de la recaudación, algo que ha levantado críticas entre los empresarios trasandinos. "Chile tiene un 25 por ciento de evasión tributaria -razona el mandatario-. Dejamos de percibir cada año cuatro mil millones de dólares. Y no pagar impuestos es un delito. Lo que he propuesto es algo para que haya menos delitos. No se eliminan los cuatro mil millones de evasión sino que se espera recaudar solamente 800 millones. No entiendo la oposición a esa medida; no es justo ni ético. Tienen que explicarle al país por qué están contra un proyecto que dice que todos debemos pagar impuestos, cuando el más modesto chileno, al comprar un kilo de pan, tiene que pagar el 18 por ciento de impuesto. ¡El 20 por ciento más pobre de Chile paga un 15 por ciento de sus ingresos en impuestos; el 20 por ciento más rico paga sólo el 20 por ciento de sus ingresos!"

Perfil

  • Ricardo Lagos Escobar nació el 2 de marzo de 1938.
  • Estudió derecho en la Universidad de Chile. Posteriormente, se doctoró en Economía en la Universidad norteamericana de Duke.
  • En 1971 se casó con Luisa Durán de la Fuente. Ambos tenían dos hijos de matrimonios anteriores, con quienes constituyeron una sola familia. Cuatro años después tuvieron una hija, Francisca.
  • Fue profesor de economía en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.
  • Entre 1971 y 1972 fue director del Instituto de Economía de esa universidad.
  • En 1972, el gobierno de Salvador Allende lo designa embajador en Moscú, cargo que nunca llegó a desempeñar, por el golpe militar del año siguiente.
  • En 1973 se exilió. Se instaló primero en Buenos Aires, para luego radicarse definitivamente en Estados Unidos. Durante ese lapso, fue consultor para el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas.
  • En 1978 regresó a su país y se desempeñó como economista del Programa Regional de Empleo para América latina y el Caribe de la ONU.
  • En 1987 fundó el Partido para la Democracia, que hoy es el segundo partido de la Concertación, después de la Democracia Cristiana.
  • Entre 1990 y 1992 fue ministro de Educación.
  • En 1994 fue designado ministro de Obras Públicas, hasta 1998.
  • El 12 de diciembre de 1999 es elegido presidente, pero no reúne la mayoría absoluta. El 16 de enero del año siguiente se realiza la segunda vuelta. Allí se impone sobre el derechista Joaquín Lavín con el 51,31 por ciento de los votos.
Por Raquel Correa De El Mercurio, de Santiago

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