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martes, 22 de abril de 2014

MEXICO. RECUPERAR EL PROTAGONISMO

México

Recuperar el protagonismo

Dependiente de Estados Unidos, y superado por Brasil como potencia latina, el país del Norte apuesta ahora a la Alianza del Pacífico, con el objetivo de diversificar sus ventas y mirar más a Asia
Por   | Para LA NACION

Hace apenas un rato, en 2000, México era económicamente mayor que Brasil. Sin embargo, el paso de los años hizo que perdiera no sólo el título de "mayor mercado latinoamericano" sino que casi desapareciera de las marquesinas que anunciaban seminarios en los que los especialistas se dedican a hablar sobre los países "con mejores perspectivas".
Ahora, con índices económicos promisorios, importantes reformas en marcha (que antes había pretendido suplir con una suerte de parches legislativos que sólo le permitieron crecer de una forma tan magra que cayó del 9º al 11º puesto de la economía mundial), el envión de la Alianza del Pacífico y la desaceleración de los emergentes "estrella", se encamina a recuperar el protagonismo.
La crisis financiera de 2009 que tuvo como centro a los Estados Unidos impactó de modo especial en la economía mexicana dado que la mayoría de sus exportaciones siguen yendo al vecino del Norte (alrededor de un 80 por ciento).
A pesar de todo, México buscó durante los gobiernos de alternancia que terminaron con la hegemonía del PRI (partido que gobernó el país durante la mayor parte del siglo 20), acabar con la dependencia de Estados Unidos. El objetivo se logró parcialmente ya que comenzó a diversificar sus exportaciones hacia Europa. Pero esos nuevos socios comerciales también fueron grandemente afectados por la crisis financiera, y por ende México se vio nuevamente enfrentado con una disminución en sus exportaciones, de las cuales depende enormemente para su crecimiento.
El país apostó -y lo sigue haciendo- al crecimiento mundial como motor para el crecimiento, cuestión que lo hace particularmente vulnerable.
Sin embargo, desde la crisis de 1995 (recordada en el resto de América latina como el "efecto tequila"), las reglas cambiaron y México decidió que el camino para contener sus ya famosas y recurrentes crisis sexenales (período de duración de cada presidente) era la disciplina fiscal.
El país entonces dejó de endeudarse en el exterior y recurrió a los fondos que podía obtener de los ingresos fiscales así como los de las remesas, el petróleo y el turismo que, en conjunto con la manufactura, son actualmente sus mayores fuentes de ingresos.
Durante la crisis financiera de 2009, la economía mexicana se contrajo 6,9% y la moneda se vio expuesta a la especulación (el dólar superó los $ 15). Sin embargo, la devaluación fue sólo coyuntural, ya que el peso mexicano se recuperó.

Tiempo perdido

Actualmente México está empeñado en aprovechar ese tiempo que se perdió en la discordia partidaria de los últimos 12 años y recuperar el crecimiento que es necesario para que la economía genere trabajo y su mercado interno crezca.
Es por eso que en los últimos dos años se han hecho una gran cantidad de reformas entre las que destacan una laboral, una fiscal y una energética, además de una en materia de competencia y telecomunicaciones.
Las reformas fiscal y energética tienen una gran influencia en la economía por el lado de los ingresos. La fiscal fue calificada por muchos empresarios como regresiva, pues contiene algunas disposiciones que pueden resultar contrarias a lo que el gobierno intenta generar, que es crecimiento y empleo.
Sin embargo, la reforma energética apunta a que el crecimiento se incremente hasta en 1,5% del PBI, ya que no sólo intenta atraer inversión hacia el sector petrolero -cerrado desde el gobierno de Lázaro Cárdenas, en 1938-, sino también al de la generación y distribución de energía eléctrica.
Es importante mencionar que México obtiene un 26% de su energía de fuentes renovables y busca obtener el 35% de esas mismas fuentes para 2024.

Energía

La reforma energética tiene además la misión de reducir el precio de la energía mediante la competencia entre los nuevos participantes de ese sector de la economía.
En materia eléctrica, hasta la llegada de esta reforma, existían dos monopolios estatales: Luz y Fuerza del Centro, y la Comisión Federal de Electricidad. La primera fue declarada extinta por el gobierno de Felipe Calderón en 2009 y la segunda es hasta ahora la que concentra toda la generación y distribución en el país.
Como consecuencia de esas reformas, la calificadora Moody's dio a México la primera "A" en febrero pasado, siguiendo a Standard & Poors, que había otorgado una mejora en la calificación de crédito en diciembre con BBB+. La mejora en la calificación crediticia es una buena noticia dado que disminuye el riesgo país y, con ello, se logra un financiamiento más barato que busca beneficiar especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
A pesar de esto, en México el nivel de financiamiento bancario es todavía muy pequeño, pues durante las crisis se arraigó el financiamiento a través de los proveedores porque representaban la forma más económica y libre de requisitos para financiarse.

Movida pro Asia

Lejos de buscar tener una influencia política en América latina, la inserción de México en la Alianza del Pacífico (formada por Chile, Perú y Colombia, y a la que adhirió recientemente Costa Rica) persigue la integración económica con las economías de más alto crecimiento y atractivo en la región, con el fin de integrar sus cadenas productivas con vista a la exportación de productos al mercado asiático.
Hay que recordar que México también está participando (como Chile y Perú) en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Integración Económica (TPP, por sus siglas en inglés) iniciado por Nueva Zelanda en 2006 y que pretende incrementar el intercambio comercial entre los países que lo integran y que ya supera los 12 miembros.
México, Estados Unidos y Canadá participarán también como bloque económico (Nafta) en ese tratado (TPP) y pretenden recomponer su propia integración por medio del mismo.
La Alianza del Pacífico no es un truco publicitario sino una realidad que puede unir a cuatro países que fueron los firmantes iniciales (que representan al 35% de la población y el 50% del comercio exterior de América latina). El protocolo firmado no sólo permitirá que el 92% de los bienes circulen entre los países signatarios sin aranceles sino que el restante 8% se desgrave en forma gradual (7años), pues contiene capítulos sensibles para los países miembros.
La Alianza del Pacífico permitirá la movilidad laboral y un esfuerzo conjunto de promoción en el exterior de las ofertas de inversión y turísticas de los miembros de la alianza.
Actualmente Chile, Colombia y Perú ya integraron sus mercados de valores y México estará haciendo lo propio en el corto plazo. Esto permitirá que las empresas de las naciones miembros puedan invertir en sí mismas de una manera más sencilla contando con reglas claras y muy similares.
Si bien México podría convertirse en un líder regional, esto no sería sólo por el peso que tiene como tercer mercado en tamaño del continente, sino por el valor que pudiera tener el fungir como intermediario de los bloques económicos a los que se ha asociado.
Esto puede también tener un valor importante para sus vecinos del Norte con los que ya tiene una historia y un entendimiento, no sólo por una cultura que cada vez se acerca más en la vida cotidiana, sino por la resistencia histórica que América latina tiene a la intervención u opinión de Estados Unidos.
En ese contexto, la Argentina no aprovecha la buena época de la economía mexicana.
Claro está que la falta de exportaciones argentinas tienen como dificultad la falta de competitividad de sus productos merced la elevada inflación y el aumento en dólares de los insumos y mano de obra. En el sentido inverso, a pesar de la posibilidad de aumentar aún más las exportaciones de productos mexicanos a la Argentina, las restricciones impuestas por el Gobierno a las importaciones en general, reduce la relación comercial bilateral.
De todas formas, nada dura para siempre.

narcotráfico

El desafío más serio
En los últimos años, la relación entre México y la Argentina ha transitado por momentos muy distintos: del acercamiento de hace 14 años a la casi irrelevancia actual. En 2000, con la visita del entonces presidente Fernando De la Rúa, se plantearon intenciones de mejoras en todos los ámbitos y se firmaron acuerdos de complementación económica, entre los que destacan el ACE 6 y ACE 55, de autopartes y automóviles. Derivado de la suspensión de forma unilateral por parte del gobierno argentino del segundo en 2012, comenzó un nuevo período de ligero enfriamiento y estancamiento.
Lo cierto es que en hoy el comercio bilateral no es representativo para ninguna de las partes.
No existen datos actualizados sobre la balanza comercial ni por parte del gobierno mexicano ni del argentino (basta verificar en el sitio del Indec o de ProMéxico donde las últimas informaciones son de 2012).
La información reciente de la que se dispone es la de Aladi, y en función de las informaciones de base mexicana se observa que para México el comercio con la Argentina no es de los más representativos, a pesar de que la balanza comercial bilateral le representa un superávit de alrededor de US$ 600 millones..

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