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lunes, 20 de julio de 2015

RUSIA - CHECHENIA 2011. Terror en el aeropuerto de Moscú.







Atentado en Rusia / Sospechan de islamistas del cáucaso

Terror en el aeropuerto de Moscú

Por lo menos 35 personas murieron por un ataque suicida perpetrado en la terminal de arribos internacionales de Domodedovo

MOSCU.- El terror volvió a sacudir ayer a Rusia, cuando al menos 35 personas murieron y 170 resultaron heridas, varias de ellas extranjeras, a raíz de un atentado suicida con bomba, perpetrado en el principal aeropuerto de Moscú, que se cree que fue ejecutado por un islamista insurgente del Cáucaso.
"¡Los voy a matar a todos!", gritó -según testigos- el presunto agresor, antes de detonar en el aeropuerto Domodedovo su poderosa bomba, con una carga explosiva de entre cinco y diez kilos de TNT, que, además, contenía piezas metálicas para aumentar el impacto.
Se trató del peor atentado terrorista en el país desde marzo de 2010, cuando dos jóvenes mujeres suicidas del Cáucaso detonaron sus explosivos en el subte de Moscú y provocaron la muerte de 40 personas.
Entre los muertos, hay al menos un británico y se especula que podría haber más víctimas extranjeras, ya que la explosión ocurrió a las 16.32 (hora local) en la terminal de llegadas internacionales del aeropuerto, cuando cientos de personas esperaban el arribo de familiares y amigos a bordo de una treintena de vuelos, la mitad de ellos provenientes del exterior.
Según el Ministerio de Salud, además, el total de muertos podría aumentar en las próximas horas, ya que de los 170 heridos unos 40 se encontraban en estado grave.
Tras el atentado, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, ordenó redoblar las medidas de seguridad en las principales terminales de transporte de todo el país y retrasó su visita al Foro Económico de Davos (Suiza), donde tenía previsto pronunciar hoy el discurso de apertura del encuentro.

Los investigadores observan el cuerpo de una víctima del atentado.  Foto:  AP 
Foto 1 de 13
"Lamentamos las víctimas del ataque terrorista en el aeropuerto Domodedovo. Los responsables serán perseguidos y castigados", dijo Medvedev a través de Twitter.
El jefe del Kremlin, que en los últimos meses había criticado con dureza al Servicio Federal de Seguridad (FSB, ex KGB) y a las autoridades de la región del Cáucaso Norte por la falta de resultados en la lucha antiterrorista, también cuestionó las laxas medidas de seguridad en el aeropuerto, que, según él, llevaron al atentado, y opinó que las leyes no son respetadas como se debe.
Si bien ningún grupo se adjudicó de inmediato la responsabilidad por la explosión, que fue condenada en duros términos por la comunidad internacional (ver aparte), los rebeldes chechenos han reivindicado prácticamente todos los ataques terroristas perpetrados anteriormente en Moscú. Meses atrás, además, los insurgentes habían prometido aumentar este año su violenta lucha por un Estado islámico independiente en el Cáucaso, atacando blancos importantes para la economía y el transporte en el corazón de Rusia.
Varios analistas, asimismo, opinaron que los rebeldes buscan desestabilizar al país de cara a las elecciones presidenciales de 2012. "Es un claro golpe contra el FSB y contra las elecciones", opinó Adil Mukashev, un experto independiente en temas de terrorismo.

El ataque

Poco después de la explosión, la televisión mostró imágenes filmadas por pasajeros con sus cámaras o celulares, en las que se veía una densa capa de humo en el lugar del hecho, bajo la cual se amontonaban los cuerpos sin vida de varias personas.
"Todo indica que la explosión fue obra de un terrorista suicida. Ahora se está tratando de establecer su identidad y de qué manera llegó al aeropuerto", declaró el vocero oficial del Comité de Instrucción de Rusia, Vladimir Markin. "La investigación se centra en esclarecer cómo se logró introducir el artefacto explosivo en el aeropuerto y cómo actuaron los agentes de los servicios de seguridad", agregó.
Horas después del atentado, los investigadores encontraron en la zona del aeropuerto donde se produjo la explosión la cabeza del supuesto terrorista suicida, de apariencia árabe. "Ha sido hallada la cabeza de un hombre de apariencia árabe, de entre 30 y 35 años, que posiblemente activó el artefacto explosivo", precisó un vocero de las fuerzas de seguridad, citado por la agencia Interfax.
Según otras fuentes, los cuerpos de seguridad tenían información sobre la posible llegada a la región de Moscú de hasta tres terroristas.
La policía supone que el terrorista entró en la terminal de llegadas, donde los controles son mucho menos rigurosos que en la de salidas, llevando un cinturón con explosivos o bien una bolsa con la bomba.
Según fuentes de la investigación, las cámaras del aeropuerto registraron a tres personas sospechosas que ingresaron al sector de arribos después de haber atravesado una zona que no tiene detector de metales.
El ataque levantó interrogantes sobre la eficacia de la seguridad en Rusia, un mes después de que el país fue elegido para organizar el Mundial de fútbol de 2018.
Si bien el aeropuerto Domodedovo, ubicado 42 kilómetros al sudoeste del centro de Moscú, es considerado el más moderno de la capital, sus procedimientos de seguridad han sido puestos en entredicho. En 2004, dos suicidas con bombas pudieron abordar aviones en Domodedovo tras comprar pasajes de forma ilegal a personal de la terminal. Ambos activaron sus cargas explosivas en pleno vuelo, y mataron a las 90 personas que iban a bordo de sus respectivos aviones..
Agencias AP, AFP, EFE y Reuters
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El Cáucaso Norte, una espina en los planes del Kremlin

Ulf Mauder
Agencia DPA
MOSCU.- El baño de sangre con más de 30 muertos perpetrado ayer en el aeropuerto de Moscú reavivó los temores a una nueva serie de atentados terroristas entre la mayoría de los rusos, incluso en el Kremlin.
Los islamistas radicales del conflictivo territorio ruso del Cáucaso Norte amenazaron una y otra vez con trasladar el terror a la capital rusa, allí donde la mayoría de los ciudadanos ya prácticamente no reparan en que en las repúblicas separatistas de Chechenia, Daguestán e Ingusetia mueren casi a diario personas en combates.
Con el atentado en el aeropuerto de Domodedovo, el terror volvió a infiltrarse en las mentes de muchos rusos. Recién hace diez meses, a fines de marzo de 2010, dos atacantes suicidas mataron a 40 personas en el metro de Moscú en un golpe doble. Los líderes islamistas acusan al Kremlin de la sangrienta política de ocupación del Cáucaso Norte y subrayan con el terror su pedido de independencia.
Visiblemente conmocionado y con la voz baja, el jefe del Kremlin, Dimitri Medvedev, dio a entender ayer que la situación de seguridad en el país deja mucho que desear, a pesar de que después de los grandes baños de sangre en Moscú las leyes antiterroristas fueron endurecidas una y otra vez. La mayoría de las veces hubo críticas por parte de los defensores de derechos humanos que acusan al Kremlin de usar estas nuevas reglas para reprimir a los que piensan distinto.
Más que nunca, Rusia se encuentra bajo presión internacional. En 2014 deben realizarse en Sochi, sobre el Mar Negro, los Juegos Olímpicos de invierno, cerca de los territorios en conflicto. Por si fuera poco, en 2018 Rusia albergará el Mundial de fútbol.
Como ahora, cuando la mayor ciudad de Europa se ve sacudida por un atentado terrorista, muchos de los más de diez millones de habitantes deben prepararse para medidas de seguridad más estrictas. Los detectores de metal en los centros comerciales e instituciones culturales forman parte desde hace tiempo del día a día de los moscovitas. Además del subte, también fueron objetivos de los atentados un mercado, un teatro y edificios de viviendas.
Dado que ahora el objetivo fue uno de los tres aeropuertos internacionales, muchos rusos recuerdan los atentados de las "viudas negras" que en 2004 volaron por los aires dos aviones. Los presuntos terroristas del Cáucaso eligieron esta vez como objetivo la zona de arribos del aeropuerto de Domodedovo, una de las zonas con menos seguridad del aeropuerto, para encender su bomba con trozos de metal.

Nuevo debate

Medvedev anunció rápidamente un nuevo debate de seguridad en Rusia. El mandatario se juega mucho antes de las elecciones para la Duma (Parlamento) en diciembre y su posible candidatura en las presidenciales de 2012. Hasta ahora no logró estabilizar la situación en el norte del Cáucaso, según dijo hace poco el politólogo moscovita Alexei Malashenko, del centro Carnegie.
Según informes de los medios rusos, el año pasado murieron en el norte del Cáucaso unas 800 personas, tantas como no morían desde hacía años, entre ellas, además de los islamistas, muchas fuerzas leales al Kremlin y civiles. Los expertos critican desde hace tiempo que al Kremlin la situación se le está saliendo de control desde hace rato.
Si bien Medvedev y el jefe de gobierno, Vladimir Putin, bombearon miles de millones a la región empobrecida, sobre todo para dar trabajo a los jóvenes y evitar que se radicalicen, una y otra vez las autoridades acusan a las redes terroristas internacionales como Al-Qaeda de financiar a los islamistas del Cáucaso Norte.
Dado que la campaña electoral ya empezó en Rusia, comenzarán a circular teorías conspirativas, como siempre sucede cuando los atentados golpean el centro del poder. Miembros de los servicios secretos o del Ministerio del Interior comienzan a ser sospechosos de iniciar los atentados para justificar la violencia y asegurarse el poder. El Kremlin, por su parte, siempre rechaza estas teorías como un disparate. 
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Un foco de conflicto permanente

Desde la caída de la Unión Soviética, la violencia reina en el Cáucaso
MOSCU ( El País ).- El Cáucaso Norte, denominado frecuentemente el "polvorín de Rusia", ha sido foco de violencia desde la época zarista, cuando las tropas imperiales entraron en sus territorios. La desintegración de la Unión Soviética provocó un nuevo y virulento estallido, que no cesa hasta hoy, cuando los rebeldes ya no se limitan a luchar en su zona, sino que exportan la violencia al corazón del país, a la capital rusa.
La nueva etapa de lucha caucásica comenzó con las aspiraciones independentistas de la pequeña Chechenia, contra las que arremetió el gobierno de Boris Yeltsin. Aquella fue una guerra sangrienta, que terminó en 1996 con la derrota del Goliat ruso por el David checheno.
Tuvo entonces Chechenia su oportunidad de oro: se realizaron elecciones democráticas en 1997, reconocidas por todos. Pero el nuevo gobierno no logró unir a esa sociedad de clanes y fue incapaz de construir un Estado moderno. Comenzaron los secuestros y asesinatos, y la simpatía que los chechenos habían logrado despertar tanto en Rusia como en el extranjero se fue esfumando.
La pobreza y el desempleo fueron tierra fértil para la semilla del fundamentalismo. A esta tendencia extremista se convirtió el comandante guerrillero Shamil Basayev, que organizó una invasión en Daguestán, con el objetivo de crear un califato que en el futuro debía abarcar todo el Cáucaso Norte.
Esa aventura sirvió de pretexto a Vladimir Putin para lanzar la segunda guerra contra Chechenia en 1999, que terminó en la derrota de los independentistas y en la imposición de un régimen leal al Kremlin, que hoy encabeza Ramsan Kadirov, acusado de utilizar el secuestro, la tortura y los asesinatos para combatir a la guerrilla y a sus simpatizantes.
La corrupción en esa región de Rusia continúa siendo una de las mayores del país, y el desempleo afecta a la mayoría de la población. Ante esta situación, muchos jóvenes abrazan la causa fundamentalista y se unen a la guerrilla islámica.
La inmolación suicida para causar el daño más grande posible al enemigo, que no era una práctica caucásica, ahora se va extendiendo. Las explosiones realizadas en los últimos años en Moscú han sido provocadas precisamente por terroristas suicidas, principalmente por las "viudas negras". Las llaman así porque son mujeres que han perdido algún familiar en la guerra contra el Kremlin.
Lo que comenzó como una aspiración independentista liderada por Chechenia se ha convertido hoy en un movimiento islámico fundamentalista que abarca todo el Cáucaso Norte.
El actual jefe de la guerrilla caucásica es Doku Umarov, en su tiempo brazo derecho de Basayev.
© EL PAIS, SL.
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Análisis

Las dos facciones de la guerrilla

Guido Olimpio
Corriere Della Sera
WASHINGTON.- Aunque no se excluyen otras hipótesis, los primeros sospechosos del atentado de Moscú se concentran en el ala más radical del separatismo checheno. El movimiento tiene una larga tradición de atentados, con frecuencia llevados a cabo por las notorias "viudas negras", mujeres ligadas a mujaidines caídos en combate y que se transformaron en las "mártires" de la rebelión.
En el seno de la guerrilla chechena se contraponen hoy dos facciones. La primera de ellas es la que desea concentrar las acciones especialmente en el Cáucaso, con ataques súbitos antes de huir o tendiendo emboscadas a los convoyes militares. La segunda facción, que reconoce como líder a Doku Umarov, jefe del Emirato Islámico del Cáucaso -denominación que incluye a diversos grupos- pretende unirse a la jihad global.
El recurso de los atentados se considera un instrumento legítimo de la lucha. La segunda facción procura aprovechar las relaciones que Umarov ha establecido en Medio Oriente: contactos que aportan fondos y la bendición de ideólogos militantes, como el jordano Al-Maqdisi y el sirio Al-Tartousi, otra voz muy escuchada entre los integristas.
La situación, no obstante, no es del todo fluida. Algunos comandantes se han rebelado contra Umarov y este último ha amenazado con dimitir. Además, recientemente, fuentes rusas no habían excluido la posibilidad de que el líder hubiera muerto en una zona remota de Chechenia. Pero la noticia no fue confirmada. Por eso, el líder prorruso Kadyrov ha anunciado que la caza de Umarov continúa.
A la agitación del Cáucaso se suma la actividad de elementos chechenos en Europa y en las zonas tribales paquistaníes. Los servicios de inteligencia sospechan que se han reclutado elementos de las facciones de Al-Qaeda para conducir las operaciones. Uno de ellos, un ex púgil, quedó herido en un atentado en Copenhague. Y luego, durante una redada en Bélgica, se desarticuló una célula ligada al movimiento de Umarov.
Son señales de que el ala jihadista está en plena actividad. Y la masacre de Moscú podría ser el principio de una nueva campaña..
Traducción de Mirta Rosenberg
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Atentado en Rusia / Antecedentes y repercusiones

Condena unánime de los líderes mundiales al ataque

La OTAN, la ONU y la UE también repudiaron el atentado en el aeropuerto de Moscú
PARIS.- Presidentes y jefes de Estado de todo el mundo, así como la ONU, la OTAN y la Unión Europea condenaron ayer unánime y firmemente el atentado terrorista ocurrido en el aeropuerto de Moscú, que causó por lo menos 35 muertos y más de 130 heridos.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó firmemente el atroz ataque y mostró su solidaridad con el pueblo ruso, así como su compromiso por mantener una estrecha colaboración entre los dos países en la lucha contra el terrorismo.
La ONU también expresó sus condolencias. El secretario general del organismo, Ban Ki-moon, se declaró "horrorizado y consternado" por el atentado en el principal aeropuerto moscovita; condenó el "acto deplorable e injustificable" y transmitió su más sentido pésame a la familia de las víctimas y su solidaridad con el gobierno y el pueblo de la Federación Rusa.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo estar conmocionado por el atentado terrorista en el aeropuerto de Moscú y condenó con dureza el ataque.
"Estamos en esta lucha juntos; se trata de una amenaza que debemos afrontar unidos, y es por eso por lo que la OTAN y Rusia deben reforzar su cooperación en la lucha contra el terrorismo", indicó Rasmussen.
La Unión Europea también condenó el atentado perpetrado en la capital rusa; se declaró escandalizada y destacó su solidaridad con Rusia y con las víctimas.
"Estoy indignado por este acto criminal y pido que los responsables de este ataque suicida sean perseguidos y castigados", indicó el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, mientras que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, trasladó a Rusia su "profunda tristeza" por las víctimas de este "cobarde atentado".
Asimismo, numerosos países europeos manifestaron su pesar por la tragedia.
La canciller alemana, Angela Merkel, transmitió en un comunicado al presidente ruso, Dimitri Medvedev, sus más sentidas condolencias, y mostró su dolor y disgusto por este acto "bárbaro, cobarde e injustificable".
En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy condenó el ataque y lo calificó de "odioso" y manifestó a la Federación Rusa su "completa solidaridad".
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se unió también a la condena generalizada del atentado y envió su pésame y proximidad en estos momentos a "las familias de las víctimas, al amigo pueblo ruso y a sus líderes".
En sendos telegramas enviados al presidente de Rusia y al primer ministro ruso, Vladimir Putin, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, subrayó su rechazo a estos hechos y destacó el apoyo del pueblo español "especialmente sensible a los efectos del terrorismo".
"España condena en los términos más enérgicos el atentado terrorista perpetrado esta tarde en el aeropuerto internacional de Moscú y reitera su solidaridad con Rusia y el compromiso de mantener su estrecha colaboración en la lucha contra el terrorismo", concluyó el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
En Gran Bretaña, el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, se declaró profundamente conmocionado y apenado por el atentado y envió sus condolencias a todos aquellos que han perdido a familiares o han resultado heridos.
El presidente búlgaro y el polaco también enviaron sendas cartas de condena al atentado, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó su "solidaridad con el pueblo ruso en su guerra contra el terrorismo, que amenaza a todos los seres civilizados".

Condena de América latina

El gobierno brasileño, el paraguayo y el argentino hicieron llegar sus mensajes de repudio al atentado y su solidaridad con las víctimas y con el pueblo ruso.
"Al deplorar la acción de grupos radicales que recurren a actos de violencia contra civiles, el gobierno brasileño reitera su vehemente condena a atentados de esa naturaleza, practicados con cualquier pretexto", sostiene el documento emitido por Itamaraty.
Por su parte, el gobierno argentino expresó su "profunda consternación por el atentado" y reiteró su "más enérgica condena al terrorismo en todas sus manifestaciones".

Moscú bajo fuego

9 DE SEPTIEMBRE DE 1999
Calle Gurianov

Un atentado en un edificio residencial en el sudeste de la ciudad, atribuido a extremistas del Cáucaso Norte, deja 109 muertos.

13 DE SEPTIEMBRE DE 1999
Calle Kashirskaya

124 muertos, entre ellos 13 niños, fue el saldo que dejó un ataque contra un edificio residencial en Moscú, causado por la explosión de una bomba.

23 DE OCTUBRE DE 2002
Teatro Dubrovka

El asalto de fuerzas especiales al teatro Dubrovka, a manos de terroristas chechenos, deja 129 rehenes muertos.

5 DE JULIO DE 2003
Festival de rock

16 muertos es el saldo de un atentado suicida perpetrado por dos mujeres identificadas como chechenas en un festival de rock.

6 DE FEBRERO DE 2004
Estación Paveletskaya

42 muertos y más de 250 heridos deja el estallido de una bomba por parte de un suicida en un vagón del metro de Moscú.

31 DE AGOSTO DE 2004
Estación Rizhskaya

Un atentado con bomba en la entrada de una estación de metro deja nueve muertos. El grupo integrista Brigadas de Al-Islambuli se lo adjudica.

21 DE AGOSTO DE 2006
Mercado en llamas

Diez muertos, dos de ellos niños, es el saldo del estallido de una bomba en un mercado muy concurrido de Moscú.

29 DE MARZO DE 2009
Pánico en el subte

Dos atentados con bomba perpetrados por dos mujeres suicidas durante la hora pico en el subte de Moscú dejan 40 muertos.

EN VOZ ALTA

"Estoy horrorizado por el sanguinario atentado que ha matado a decenas de personas"

Ban Ki-moon
Secretario General de la ONU

"Tengo dolor y disgusto; repudio este acto bárbaro, cobarde e injustificable".

Angela Merkel
Canciller alemana

Agencias AP, AFP y EFE
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El escenario

Un golpe que suscita temores globales

Jason Bush
Agencia Reuters
MOSCU.- Un atentado con bomba en el aeropuerto Domodedovo de Moscú mató ayer a docenas de personas e hirió a muchas más. Aunque los detalles precisos no se conocerán durante algún tiempo, el atentado representa una situación muy grave, porque subraya una desagradable verdad: las amenazas a la seguridad en Rusia se han convertido en un problema internacional.
La elección del blanco, el aeropuerto internacional más concurrido de Rusia, parece calculada para causar la mayor alteración económica y para crear problemas políticos de gran tensión en el ámbito nacional ruso y en el extranjero. La noticia de la bomba inmediatamente hizo bajar 2% la Bolsa de Moscú y 4% el precio de las acciones de la aerolínea nacional Aeroflot.
La experiencia recogida en atentados previos sugiere que el impacto sobre los mercados financieros será temporario. Tristemente, esos incidentes no son nuevos en Rusia. Ha transcurrido menos de un año desde que 40 personas resultaron muertas a consecuencia de dos atentados gemelos perpetrados en el subte de Moscú, y en años anteriores se han producido muchos de esos ataques en Moscú y en otras regiones de Rusia.
Como en el caso de otras atrocidades, las sospechas recaen, en este último atentado, sobre insurgentes islámicos del norte del Cáucaso, aunque todavía nadie ha asumido la responsabilidad. Pero sea quien fuere el responsable, el atentado de Domodedovo representa una preocupante escalada. Al bombardear un centro de transporte de gran importancia, los terroristas han apuntado por primera vez contra un blanco que es usado tanto por extranjeros como por ciudadanos rusos. Domodedovo es punto de destino de aerolíneas globales como British Airways y Lufthansa, y es uno de los principales puntos de entrada de turistas y hombres de negocios.
Tal vez no sea una coincidencia que el ataque contra Domodedovo se haya producido en la misma semana que el Foro Económico de Davos, donde se espera que el presidente Dimitri Medvedev lidere los esfuerzos rusos destinados a atraer inversores internacionales. Ya existe bastante preocupación por la volatilidad de las inversiones en Rusia. Y esa preocupación aumentará como consecuencia de la profundización de los riesgos.
La economía rusa también ha logrado recobrarse de la violencia en el pasado, pero este ataque es serio -en términos humanos, políticos y económicos- porque suscita temores globales..
Traducción de Mirta Rosenberg
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"Había mucha gente bañada en sangre"

Los testigos del atentado describieron las escenas de pánico que se vivieron en el lugar
MOSCU.- Cadáveres esparcidos por el suelo, heridos, humo y pánico. La sala de arribos del aeropuerto internacional de Domodedovo, en Moscú, se transformó en un escenario caótico, según contaron los testigos de la explosión que se produjo ayer y dejó un saldo de 35 muertos y unos 170 heridos.
Mark Green, un pasajero de British Airways, dijo a la BBC que oyó una fuerte explosión cuando salía de la terminal. "Estábamos caminando a través de la salida del hall de arribos, hacia el auto, y hubo una poderosa explosión, un enorme ruido. Mi colega y yo nos miramos y dijimos: «Jesús, eso sonó como un coche bomba o algo así, porque el ruido literalmente nos estremeció»", explicó.
Otro testigo, Alexei Spiridonov, de 25 años, que trabaja en una agencia de alquiler de autos en el aeropuerto, relató: "La gente entró en pánico; salía corriendo del hall o buscaba a sus parientes. Había mucha gente bañada en sangre".
La explosión se produjo a sólo 100 metros del despacho de Spiridonov. "Fue tan fuerte que me tiró contra la pared", añadió.
Los taxistas pedían a esa hora precios elevadísimos de hasta 680 dólares por trayectos hasta el centro, diez veces más de lo normal.
Artyom Zhilenkov, de 30 años, dijo que algunas de las víctimas eran conductores de taxis que hacían fila en el área de arribos. "Estos volaron [por la explosión] y quedamos cubiertos con partes de sus cuerpos", contó.
"Se empezó a acumular humo; había mucho humo. Muchos de los heridos salieron por su cuenta conmocionados. Luego comenzaron a anunciar información sobre adónde había que ir", contó Yekaterina Alexandrova, una traductora que se encontraba en el área esperando a un cliente.
Sergio Lavochkin, que estaba esperando en el hall de arribos a un amigo que venía de Cuba, dijo que "los pasajeros salieron corriendo a toda velocidad de la terminal y que los equipos de emergencia cargaban a aquellos que no podían caminar".
Yelena Zatzerkovnaya, una oficial de Lufthansa, contó que los trabajadores del aeropuerto usaban los carros del equipaje para trasladar a los heridos. "Había mucha sangre y piernas que volaban", dijo.
La emisora de radio Russkaya Sluzhba Novostei citó a un pasajero, identificado como Viktor, que oyó la explosión en las afueras del aeropuerto. Este contó: "Hubo un estallido. Luego vi a un policía cubierto en pedazos de tejidos y de sangre. Gritaba: «¡He sobrevivido! ¡He sobrevivido!»".
Segundos después del accidente, varios testigos publicaron a través de Twitter videos tomados con teléfonos celulares en los que se muestra a decenas de personas tiradas en el suelo. Además se puede ver una densa columna de humo que sale de la zona del equipaje y una pared que se prende fuego..
Agencias AP, DPA y Reuters
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UN COMANDO CHECHENO TOMA EL TEATRO DUBROVKA, EN MOSCÚ

23 DE OCTUBRE DE 2002.
 
 
 
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