lunes, 20 de julio de 2015

CUBA -EE.UU. Estados Unidos y Cuba sellan reconciliación con la reapertura de embajadas

Diario "La Capital". Rosario, Domingo, 19 de julio de 2015 

Estados Unidos y Cuba sellan reconciliación con la reapertura de embajadas

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, oficiará la ceremonia, en la que también se develará una placa con el nuevo estatuto de la legación y se celebrará un acto con unas 500 personas


Volver. El edificio de la legación cubana en Washington, vacío desde 1961, reabrirá sus puertas el lunes.
Estados Unidos y Cuba formalizarán mañana el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, con la reapertura de embajadas en Washington y La Habana, un paso definitivo que deja atrás más de medio siglo de ruptura y desconfianza. Por primera vez desde 1961, cuando los países rompieron relaciones, la bandera cubana ondeará en la mansión de piedra caliza que hasta ahora era la Sección de Intereses de Cuba en Washington. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, oficiará la ceremonia, en la que también se develará una placa con el nuevo estatuto de la legación y se celebrará un acto con unas 500 personas en el centenario edificio, ubicado en línea recta de la Casa Blanca. Rodríguez, el primer canciller cubano en Washington desde 1959, se reunirá luego con su par estadounidense, John Kerry, en la sede del Departamento de Estado, donde también se izará el pabellón cubano. Mientras tanto en La Habana, al macizo edificio de hormigón que aloja la representación estadounidense le espera una callada transformación a embajada, sin actos oficiales previstos hasta el momento. Por ahora, la bandera estadounidense no ondeará en la embajada de este país en La Habana hasta que viaje Kerry a fines de agosto. Pero a efectos prácticos los dos países habrán restablecido sus relaciones diplomáticas, cerrando el último capítulo de la Guerra Fría en el continente americano. Todo es resultante de "este nuevo ánimo pragmático que moldea el ambiente" entre los dos países, dijo Ted Piccone, especialista en Cuba del Brookings Institute.
Avance concreto. De hecho, la reapertura de embajadas es el primer avance concreto desde que los dos países anunciaran el 17 de diciembre el descongelamiento de las relaciones, al que le siguieron meses de negociaciones. El presidente cubano, Raúl Castro, lo definió esta semana como la conclusión de "la primera fase" del proceso de "normalización", que tiene como principal escollo el embargo comercial contra la isla, vigente desde 1962.
El 20 de julio "comenzará entonces una nueva etapa, larga y compleja, en el camino hacia la normalización de las relaciones, que requerirá voluntad para encontrar soluciones a los problemas que se han acumulado en más de cinco décadas y afectan los vínculos entre nuestros países y pueblos", añadió.
La agenda bilateral que sigue es amplia: aviación civil, ambiente, lucha contra el narcotráfico, así como el interés de educadores y empresarios estadounidenses en incrementar los intercambios. Los dos países "deberán moverse rápidamente para aprovechar la reapertura", dijo Piccone. El nuevo punto de acercamiento representa el abandono de la política de sanciones practicada durante décadas por Washington, y el reconocimiento de La Habana a las realidades económicas del siglo XXI. Según Piccone, Washington busca acercarse a Cuba para fomentar el desarrollo de los ciudadanos de la isla, mientras que La Habana necesita "el motor económico" de Estados Unidos para "actualizar su modelo socialista sin llevar a cabo reformas políticas". "Hay aspectos comunes en los dos enfoques pero también profundas diferencias así que construir confianza será clave para avanzar", dijo el experto. El cambio de estatus diplomático tendrá rápidamente efectos prácticos.
Inviolabilidad. La embajada estadounidense en La Habana funcionará en un entorno todavía restrictivo, pero la situación es un progreso frente al statu quo, señaló la subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jacobson. La rigurosa vigilancia policial frente al enorme edificio, construido en 1953 en la famosa costanera del Malecón, será reducida, la revisión de los visitantes pasará a manos de los estadounidenses y se respetará la inviolabilidad de la valija diplomática, dijo Jacobson. Algo impensable hace 10 meses, los diplomáticos norteamericanos, como sus contrapartes cubanos en Washington, tendrán libertad de desplazarse por toda la isla y reunirse con diferentes sectores de la sociedad, sin requerir de una autorización del gobierno.
El apoyo diplomático también generará "confianza" en los empresarios estadounidenses, que ya no se sentirán "en un territorio ajeno" al intentar hacer negocios en la isla prohibida, dijo Pedro Freyre, asesor legal de empresas norteamericanas en Cuba. El cambio de estatuto diplomático deberá generar un aumento de personal en las dos capitales para atender la más compleja agenda bilateral, así como el incremento en los viajes e intercambios, que ya están en marcha.
Más de 25.000 personas
temen ser repatriadas a la isla
Decenas de miles de cubanos que viven en Estados Unidos y tienen órdenes de deportación pendientes temen ser repatriados a la isla mientras ambos gobiernos se aprestan a restablecer relaciones diplomáticas plenamente, incluso con la reapertura de embajadas, por primera vez en 54 años. Nada menos que 25.000 cubanos que están en suelo norteamericano tienen órdenes de deportación, según la policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

Cargos penales graves. Estos incluyen a personas con condenas penales graves o que representan una amenaza para la seguridad nacional y por lo tanto son considerados prioritarios para deportación por parte de los agentes encargados de hacer cumplir las leyes de inmigración. Esos inmigrantes aún no han sido repatriados a Cuba porque el gobierno del presidente Raúl Castro no les dio permiso para regresar a la isla comunista. No está claro si el gobierno cubano modificará esta posición.
Durante décadas, la deportación a Cuba se ha visto entorpecida por la falta de relaciones diplomáticas y la decisión del gobierno cubano de Castro de no otorgar documentos a la mayoría de los que enfrentan la deportación. Un acuerdo de repatriación de 1984 incluye una lista de 2.746 personas que habían llegado a Estados Unidos durante el éxodo de Mariel y deberían ser deportadas.
La migración masiva comenzó cuando el entonces presidente Fidel Castro dijo que cualquiera que quisiera abandonar la isla podía hacerlo. Unos 125.000 cubanos se embarcaron en la peligrosa travesía entre abril y octubre de 1980.
Casos pendientes. Los archivos de la policía de inmigración revelan que 1.999 personas en la lista han sido repatriadas, unas 1.093 de ellas desde 2001.
La ICE es responsable de hallar y deportar a los inmigrantes que viven en el país sin autorización y a aquellos a quienes se les ha ordenado abandonar Estados Unidos. Las órdenes de deportación pesan sobre más de 35.000 cubanos y hasta fines de marzo último otros 2.300 tienen casos de deportación pendientes ante las cortes. De estos, unos 25.000 son prioritarios debido a prontuarios delictivos u otros problemas en su pasado.
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Diario "La Capital". Rosario, Domingo, 19 de julio de 2015 
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Giro histórico / Tras medio siglo de conflicto

EE.UU. y Cuba aceleran el deshielo con la reapertura de embajadas


WASHINGTON.- Será, sin duda, una de las fotos del día y un regalo para la historia. Por primera vez en 54 años, la bandera azul, blanca y roja de Cuba volverá a flamear en esta ciudad, en lo que marcará una formal reapertura de embajadas en ambos países y un paso "simbólico pero cargado de significado" en la "normalización de relaciones" que cierra décadas de Guerra Fría.
Es el día que ambos gobiernos, el de Barack Obama y el de Raúl Castro, eligieron para esa esperada reapertura. Desde la medianoche de hoy, sus, hasta ahora, oficinas de intereses dejan de funcionar como tales para asumir el estatus de embajadas, con todo lo que eso significa en el lenguaje diplomático.
Será un paso parejo y simultáneo tanto en esta capital como en La Habana, pero, sin embargo, con coreografía muy distinta. Aquí habrá gran celebración, con la presencia del canciller cubano, Bruno Rodríguez, para encabezar el ceremonioso izado de bandera en la renovada legación cubana. Por contraste, en la embajada de Estados Unidos en La Habana no se espera hoy otra cosa que la emisión de una declaración en la que se anuncia el cambio de estatus así como el trámite por el que todo su personal se reacredita como integrante de una embajada y no de una oficina de negocios.
No habrá izado de la bandera norteamericana ni se instalará, todavía, la placa que anuncia la nueva condición del enorme edificio que ocupa en la extensa explanada costanera de La Habana, conocida como El Malecón. "Para ese momento queremos esperar a que el secretario de Estado, John Kerry, pueda viajar a Cuba", dijeron a LA NACION voceros del Departamento de Estado. No hay aún fecha cierta para esa visita. Se espera que el viaje de Kerry a la isla se anuncie en los próximos días y la idea es que no se demore más allá de septiembre próximo.
Tal como anticipó LA NACION, hasta esa fecha, no habrá bandera norteamericana en La Habana. "No hay obligación de izar bandera. La embajada puede funcionar perfectamente sin ella", insistieron voceros de la cartera.
La idea es esperar a Kerry para ese izado simbólico por las mismas razones por las que Rodríguez pone pie por primera vez en esta capital. "Porque se trata de un momento demasiado importante para no darle todo el brillo" que requiere, se indicó.
A lo otro a lo que habrá que estar atentos hoy es al primer encuentro cara a cara que mantendrán en esta ciudad los dos cancilleres, Kerry y Rodríguez, a lo que seguirá una inédita conferencia de prensa conjunta en el Departamento de Estado. "Se espera que el diálogo entre ambos sea sustantivo", anticipó John Kirby, uno de los voceros de Kerry.
Aunque no quiso entrar en detalles, la conjetura es que el encuentro a puertas cerradas será ocasión para abordar algunos de los muchos asuntos pendientes en la "normalización de relaciones". Entre ellos, el reclamo cubano para que se levante el embargo comercial de Estados Unidos y, del otro lado, los planteos que Washington le hace al gobierno de los Castro en materia de derechos humanos.
"Nadie espera que Cuba cambie de un día para el otro. Pero estoy confiado en que el diálogo y el acercamiento harán por los cubanos mucho más de lo que han hecho décadas de aislamiento", había dicho Barack Obama en diciembre pasado.
Fue en ocasión del anuncio del histórico giro diplomático por el que dio vuelta de página a medio siglo de hielo con cuba para probar el potencial de su estrategia de diálogo y acercamiento. Algo que los republicanos más críticos -y algunos demócratas también- tildan, en el mejor de los casos, de "ingenuidad absoluta".
Entre ellos se encuentran dos de los aspirantes republicanos a la Casa Blanca. El más duro fue Marco Rubio, que anticipó que en el (hoy, improbable) caso de llegar al gobierno, volvería a romper relaciones con Cuba, mientras que el favorito del partido, Jeb Bush, eligió un tono más moderado para sugerir que, en su caso, "tal vez" las nuevas embajadas volverían a cerrar.
Lo cierto es que hoy, con o sin bandera, ambos edificios abren sus puertas con la condición que perdieron hace 54 años. La ceremonia en la sede cubana empezará a las 10.30 (11.30 en la Argentina) con una fiesta con cientos de invitados y rigurosas medidas de seguridad.
Junto al cantante Silvio Rodríguez llegará "un reducido grupo" de diplomáticos norteamericanos para asistir a la fiesta y brindar, seguramente, con mojitos y algún cubalibre. La delegación la presidirá la secretaria adjunta para América latina y negociadora del histórico acercamiento, Roberta Jacobson. 
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Giro histórico / Tras medio siglo de conflicto

Las disputas abiertas

Cuba y EE.UU. tienen aún muchas cuentas por saldar


Cuba
EMBARGO. El fin del embargo es una de las principales aspiraciones del gobierno de Raúl Castro. Las sanciones económicas y comerciales impuestas en 1962 por Estados Unidos son también rechazadas ampliamente por la comunidad internacional. Según un "informe sobre el bloqueo" realizado por La Habana en 2014, los daños totales del embargo se calculan en 116.880 millones de dólares. En enero de este año el presidente Raúl Castro habló de la necesidad de una "compensación justa" por estos daños
DISIDENTES. Cuba también busca poner un freno a los programas de apoyo a disidentes, a quienes llama "mercenarios" que buscan "desestabilizar" el país, sostenidos por Estados Unidos. Entre éstos se encuentran las emisiones de radio y televisión desde Florida hacia la isla, realizadas por exiliados, pero también los cursos para informadores independientes que se dictan en instalaciones diplomáticas en territorio cubano y que son apoyados por Washington
GUANTÁNAMO. La devolución de la Bahía de Guantánamo, donde opera una controvertida base naval de Estados Unidos, es también una de las principales disputas entre ambos países. La Habana reclama la devolución del territorio ubicado en el extremo oriental de la isla desde 1959, pero Washington cita un tratado de arrendamiento perpetuo de 1903 para retenerlo

Estados Unidos

DERECHOS HUMANOS. La situación de los derechos humanos en Cuba sigue siendo una de las principales preocupaciones de Estados Unidos, y el gobierno de Obama subrayó en varias ocasiones que continuará reclamando derechos para la oposición política en la isla y criticando la situación de las libertades civiles. En el discurso de Obama del 17 de diciembre, al anunciar el histórico acercamiento, el presidente aseguró que su gobierno seguirá "abordando abiertamente las diferencias" con Cuba en asuntos de "democracia y derechos humanos"
EXPROPIACIONES. También los reclamos de indemnización por las expropiaciones de empresas y bienes de norteamericanos realizadas durante la Revolución Cubana, en 1959, se encuentran en la agenda del gobierno de Estados Unidos. La comisión del Departamento de Justicia norteamericano, que arbitra reclamos contra gobiernos extranjeros, tiene aceptados al día de hoy 5913 reclamos contra Cuba, por un monto que asciende a más de 1900 millones de dólares al momento de su expropiación, lo que alcanzaría unos 7000 millones al día de hoy, según un cálculo de The New York Times.
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De foco de tensión a símbolo de la reconciliación

La embajada en La Habana fue testigo de batallas dialécticas entre el régimen y Washington
Por   | EFE

LA HABANA.- Escenario de múltiples episodios de tensión en el largo conflicto entre La Habana y Washington, el imponente edificio de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba recupera hoy el rango de embajada, máximo símbolo de los nuevos tiempos de reconciliación de dos antiguos enemigos.
Levantado sobre la emblemática avenida del Malecón habanero, mirando al vecino del Norte, el edificio fue construido en 1953 para albergar la embajada norteamericana, en aquel momento la del mayor aliado de la isla, gobernada por Fulgencio Batista.
La bandera fue retirada en enero de 1961, cuando el presidente Dwight D. Eisenhower rompió relaciones diplomáticas con Cuba en respuesta a las expropiaciones del gobierno revolucionario de Fidel Castro.
No fue hasta septiembre de 1977, tras la llegada a la Casa Blanca de Jimmy Carter, el único presidente norteamericano que visitó la Cuba revolucionaria, que se abrió la Sección de Intereses norteamericanos en la isla, al amparo de la misión diplomática suiza.
Como jefe de la oficina se designó a Lyle Franklin Lane, relevado dos años después por Wayne Smith, diplomático que desde hace años se muestra a favor del restablecimiento de relaciones ahora en marcha. Inicialmente la sección, que desarrollaba fundamentalmente servicios consulares, contó con diez funcionarios del Departamento de Estado, más un destacamento de marines para velar por su seguridad, aunque en la actualidad su personal ronda las 360 personas, entre norteamericanos y cubanos.
Más de una vez la instalación ha sido escenario de desencuentros, como el éxodo marítimo por el puerto cubano de Mariel que en 1980, con Carter aún en la presidencia, llevó en oleada a unos 25.000 cubanos a las costas de la Florida.
Pasados casi 20 años, en 1999, el caso del balserito cubano Elián González provocó un agrio contencioso entre La Habana y Washington y, en medio del enfrentamiento por su repatriación a la isla, Castro ordenó levantar una tribuna permanente en la explanada que queda justo enfrente al edificio. A partir de ese momento, la denominada Tribuna Antiimperialista José Martí fue el escenario de la batalla verbal y de una serie de manifestaciones para reclamar la devolución del chico cubano a su padre, ocurrida en junio de 2000.
Seis años después, la Sección de Intereses comenzó a emitir noticias, artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos y mensajes políticos desde unos gigantescos paneles instalados en lo alto de la fachada de su sede y el episodio reavivó las acusaciones cubanas de que se promovían actividades subversivas.
La respuesta del gobierno cubano fue la creación de 138 gigantescos mástiles en los que se izaron banderas negras con una estrella blanca en el centro en homenaje a las víctimas cubanas del terrorismo, una por cada año de lucha contra el "imperio", desde 1868, según la explicación oficial.
Y aunque la Sección de Intereses apagó la pantalla electrónica en 2009, el llamado Monte de las Banderas ha permanecido en el lugar junto a un gran "Patria o Muerte. Venceremos".
Desde este edificio rectangular acristalado de seis plantas y de estilo modernista, enclavado cerca del centro del barrio residencial El Vedado, se divisan otras zonas de la capital cubana, incluido el antiguo castillo de El Morro, símbolo de la ciudad.
El diseño y la construcción fueron obra de los arquitectos Max Abramovitz (1908-2004) y Wallace Harrison (1895-1981), a semejanza del Lincoln Center y la sede de la ONU en Nueva York.
En La Habana, la envergadura del edificio sólo la supera la imponente construcción de la sede diplomática de Rusia, aunque no lo hace en cantidad de custodios, vigilancia policial y la multitud de personas que acuden a sus dependencias a diario..
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