Domingo 16 de noviembre de 2008
La crisis financiera global Compromiso en Washington
El G-20 impulsó más regulaciones
WASHINGTON.- Urgidos por una crisis cuyo final aún se desconoce, los
líderes del G-20, que agrupa a las siete mayores potencias y a países
emergentes, se comprometieron ayer a ampliar sus esfuerzos para contener
la debacle financiera, mejorar los controles sobre los mercados
internacionales y coordinar sus esfuerzos para revitalizar la economía
global. Pero aclararon que será a través de medidas adoptadas desde sus
países respectivos, mientras se busca un consenso para un marco más
amplio.
"Debemos poner las bases para la reforma que ayude a asegurar que una
crisis global como ésta no vuelva a ocurrir", expusieron los gobernantes
en el comunicado final, en el que esbozaron la idea de posibles
"colegios supervisores" -es decir, reguladores financieros- que vigilen
los mercados.
La incógnita que quedó abierta tras el cierre de la cumbre es, sin embargo, cómo se afrontará la actual crisis, para lo cual los líderes sólo se comprometieron a tomar medidas similares, pero que "se consideren apropiadas" en sus respectivos países.
Esa ventana abierta a la discrecionalidad de cada gobierno postergó una vez más un consenso sobre el desequilibrio que el tipo controlado de cambio chino genera en otras economías, como la norteamericana, o cómo resolver los subsidios y otras políticas comerciales que perjudican a la Argentina, Brasil y otros países exportadores.
Aun así, la cumbre implicó un avance notable, en la cual países muy diferentes subscribieron su "creencia compartida en los principios de mercado, el libre comercio y los sistemas de inversión, y en mercados financieros regulados eficazmente para promover el dinamismo, la innovación y la iniciativa empresarial, que son esenciales para el crecimiento económico, el empleo y la reducción de la pobreza", según su texto final.
Los asistentes a la cumbre rechazaron el proteccionismo y coincidieron en renunciar a establecer en los próximos 12 meses "nuevas barreras a la inversión y al comercio de bienes y servicios". También se comprometieron a adoptar varias reformas antes del 31 de marzo y a colaborar para vigorizar al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial. La premisa es que ambos organismos cuenten con las herramientas -y fondos- necesarias para ayudar a los países en problemas.
La cumbre dejó en claro que no será el presidente George W. Bush, sino su sucesor, Barack Obama, quien deberá empujar y consensuar la agenda trazada ayer por el G-20, ya que el próximo encuentro se agendó para el 30 de abril, cuando cumplirá 101 días de mandato. Para entonces, los ministros de Economía del G-20 deberán haber plasmado en normas concretas las recomendaciones sobre mejores estándares de contabilidad, controles más eficientes de los mercados de derivados o cotas a los salarios de los grandes ejecutivos.
Primer paso
"Una reunión no va a resolver los problemas del mundo", reconoció Bush, que, sin embargo, la definió como el primer paso para afrontar la crisis -la peor de las últimas décadas- y "hacer que resulte que sea menos probable que ocurra en el futuro"."Nuestro sistema de regulación proviene del siglo XX", apuntó.
En las próximas horas se sabrá, no obstante, cómo reaccionarán los mercados bursátiles. En particular, después de que muchos analistas y funcionarios elevaron las expectativas sobre la cumbre hasta definirla la "Bretton Woods II", en alusión a la arquitectura financiera internacional que tomó forma sobre el final de la Segunda Guerra Mundial y que rige hasta hoy. Pero las expectativas menguaron cuando Obama anunció que no asistiría.
Para el director del Grupo de Investigaciones del G-20 en la Universidad de Toronto, John Kirton, los mercados reaccionarán de buen grado. "Se trata de un compromiso firmado por los líderes de geografías, culturas y religiones muy distintas", dijo a LA NACION. El único punto flojo para Kirton es que los países no comprometieron fondos propios. "No vimos dólares sobre la mesa", explicó, "pero a cambio, vimos compromisos antiproteccionistas que pueden beneficiar a la Argentina o a Canadá", afirmó. Hasta anoche, sólo el primer ministro japonés, Taro Aso, se responsabilizó a girar US$ 100.000 millones para las arcas del FMI.
En contraste, para el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, la cumbre representó un pequeño triunfo. Fue él quien bregó por convocarla y quien más abogó por imponer nuevos y mayores controles regulatorios, acompañado por el primer ministro inglés, Gordon Brown, y Angela Merkel.
La canciller alemana celebró que a partir de ahora no podrá haber "más puntos ciegos" en los mercados internacionales, aun cuando The New York Times la definió una de las figuras con más problemas económicos, junto con el ruso Dmitri Medvedev y la argentina Cristina Fernández de Kirchner, cuyo anuncio de nacionalización de los fondos de pensión la enfrentó "con los inversores extranjeros que están sacando su dinero del país", señaló el diario.
Puntos principales
- La reforma Se reforzará la cooperación para restaurar el crecimiento global y reformar los sistemas financieros mundiales.
- Regulación Se fortalecerá la regulación, supervisión y manejo de riesgos, y garantizará que todos los mercados y actores financieros sean regulados o estén sometidos a supervisión.
- Estímulo Se utilizarán medidas presupuestarias para estimular la demanda interna.
- Vigilancia Se vigilarán las agencias calificadoras de riesgos y reglamentarán más estrictamente los "hedge-funds".
- Barreras Se rechaza el proteccionismo. No se levantarán nuevas barreras a la inversión y al comercio en los próximos 12 meses.
- Pobreza El mercado, correctamente reglamentado, favorece el espíritu de empresa, indispensable para reducir la pobreza.
- FMI El organismo debe ser reformado para dar mayor cabida a los países emergentes.
La Presidenta forzó una segunda foto
Cristina Kirchner llegó tarde a la fotografía oficial de la cumbre, por lo que tuvo que repetirse la toma. Una vez que todos los mandatarios habían posado y se disponían a continuar con sus actividades, apareció la presidenta argentina, que pidió disculpas por la tardanza. Algunos de los gobernantes reaccionaron con risas; otros, con fastidio. Pero todos volvieron a sus posiciones para que se pueda tomar otra foto. Esta vez, con Cristina Kirchner. .
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Diario "La Nación". Buenos Aires, Domingo 16 de noviembre de 2008
Bush, en una cena que tuvo el sabor de la despedida
Fue la última que compartió como presidente con otros mandatarios
WASHINGTON (DPA).- Estaba destinada a ser una cena informal de trabajo,
sin consortes, ni grandes discursos y con discusiones puramente
profesionales. Pero para George W. Bush la ocasión fue especial: fue su
última gran cena como presidente de Estados Unidos.
Por eso pareció disfrutar como en pocas ocasiones con el ceremonioso
recibimiento a sus 26 invitados: afirmó en su discurso ante los 20 jefes
de Estado y de gobierno (incluyendo la presidenta argentina, Cristina
Kirchner), cinco líderes de organismos internacionales y el ministro de
Finanzas holandés.
Bush salió al pórtico norte de la Casa Blanca para recibir personalmente a cada uno de sus invitados. Les estrechó la mano, posó con ellos para los fotógrafos y los escoltó hasta la antesala del comedor donde se celebró la cena, donde todos firmaron el libro de honor.
Con algunos estuvo más efusivo, como con el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Bush lo recibió con varias palmadas en la espalda, una visible carcajada e incluso un apretón en el hombro.
Con otros estuvo simplemente correcto. Así se comportó con el premier australiano, Kevin Rudd, que supuestamente filtró hace un mes a la prensa que Bush no sabía qué era el Grupo de los 20 (G-20), y con el español José Luis Rodríguez Zapatero, al que acogió con un formal "very pleased to see you" ("encantado de verlo"), después del ya habitual "¿qué tal, amigo?" que usa con cualquier líder hispanohablante.
Zapatero no había sido invitado hasta ahora por Bush a la Casa Blanca en sus más de cuatro años de mandato, después de que su primera decisión en el cargo fuera retirar las tropas españolas de Irak.
Una vez dentro, Bush fue directo al motivo de la invitación: la economía. "La crisis no se desarrolló de la noche a la mañana y no se resolverá de la noche a la mañana", dijo.
Con la codorniz ahumada con membrillo y risotto como primer plato, Bush defendió la economía de mercado y admitió que es necesaria más regulación, pero no excesiva.
Ubicación estratégica
Los invitados escuchaban sentados donde los había colocado el protocolo de la Casa Blanca. Y ningún lugar se dejó al azar. A la derecha de Bush estaba Lula, presidente oficial del G-20. Y a su izquierda el presidente chino Hu Jintao, el país que a mayor ritmo está creciendo en el planeta.Enfrente había líderes de organismos internacionales. Al parecer, ello significa que Bush quiere que sean ellos los que adopten un papel más preponderante en las discusiones.
Los demás, repartidos por afinidades. Los anglohablantes, en una esquina; los europeos, unidos, a excepción de Sarkozy, situado entre el surcoreano Lee Myung-bak y el rey saudita Al-Saud. El mexicano Felipe Calderón y Cristina Kirchner, también juntos.
Con la llegada del plato principal, un costillar de cordero asado al tomillo con fondue de tomate, berenjena e hinojo, casi todos ellos tomaron la palabra.
Hubo coincidencias y también desacuerdos, pero los asistentes se quedaron charlando animadamente en corrillos informales después de degustar el postre de tarta de peras con salsa de arándanos.
Cerca de las 22 hora local, media hora más tarde de lo previsto, los jefes de Estado y de gobierno se marcharon casi todos al mismo tiempo con destino a sus hoteles para prepararse para la cumbre propiamente dicha.
Detrás quedó Bush, después de haber quemado otra etapa más en su adiós a la Casa Blanca: ya no tendrá más grandes cenas con varios líderes mundiales.
Diario "La Nación". Buenos Aires, Domingo 16 de noviembre de 2008
Obama urge al Congreso otro rescate para EE.UU.
Quiere más beneficios para desempleados
CHICAGO.- El presidente electo de los estados Unidos, Barack Obama,
exhortó ayer al Congreso a aprobar pronto el "pago inicial" de un plan
de ayuda a la población norteamericana, que prolongaría los beneficios
del seguro para desempleados.
"Si el Congreso no aprueba de inmediato el plan que le dará a la
economía el impulso que necesita, lo convertiré en mi primera medida
como presidente", advirtió Obama en un discurso en video divulgado por
YouTube desde su sitio de Internet www.change.gov .
"Los exhorto a aprobar al menos un pago inicial de un plan de rescate para crear empleos, aliviar la estrechez de las familias y ayudar a que la economía crezca nuevamente", añadió Obama.
El mandatario electo se mostró preocupado por el aumento en la tasa de desempleo en Estados Unidos, que se elevó a niveles no vistos desde el 11 de septiembre del 2001. Y pidió específicamente ayuda para los estadounidenses (más de un millón) que no contarán con un seguro de desempleo para fines de año.
"Hemos perdido empleos por 10 meses consecutivos, casi 1,2 millones de empleos este año, muchos de ellos en nuestra complicada industria automotriz", aseveró. "Y millones de nuestros ciudadanos se quedan despiertos cada noche preguntándose si van a poder pagar sus cuentas, mantener sus casas y ahorrar para su jubilación", agregó, e instó a los legisladores a aprobar el nuevo salvataje.
Con esta medida, el futuro mandatario buscará complementar el rescate a las entidades financieras ya aprobado por el Congreso norteamericano y las iniciativas que, según se prevé, se adoptarán en el marco internacional para regular a los mercados financieros.
Obama se mostró conforme de que los líderes de las naciones del G-20 se encontraran en Washington este fin de semana para buscar soluciones a las turbulencias económicas que se han propagado a todo el mundo. El mandatario electo había decidido en los últimos días no asistir a esa cumbre.
"Me alegra que el presidente [George W.] Bush haya iniciado este proceso porque nuestra crisis económica global requiere una respuesta coordinada mundial -afirmó-. Y mientras actuamos junto a otras naciones, también debemos actuar de inmediato aquí para abordar la propia crisis económica de Estados Unidos."
"No se equivoquen: éste es el mayor reto económico de nuestra época", dijo Obama, y afirmó sobre la crisis: "Proporciona una oportunidad para crear nuevos empleos, reforzar nuestra clase media y mantener nuestra competitividad económica".
Obama sostuvo que tenía "más esperanza que nunca" de que Estados Unidos hallará una forma de salir de la crisis económica. "Pero debemos actuar ahora mismo", dijo, y destacó que el Congreso se reuniría la semana próxima para abordar el masivo impacto de la crisis financiera.
División por Hillary
Por otra parte, el diario The Washington Post publicó ayer que la posibilidad de que Hillary Clinton, ex primera dama y rival de Obama en las primarias demócratas, se convierta en secretaria de Estado del próximo gobierno divide a los seguidores del presidente electo. Según el diario, algunos reaccionaron conmocionados ante las versiones al respecto, lo que contrastó con la alegría que provocaron tales especulaciones entre los colaboradores de Clinton.Hillary se convirtió, en las últimas horas, en la gran candidata para ocupar ese cargo. El ex embajador ante la ONU, Bill Richardson, también fue mencionado. .
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