Domingo 10 de mayo de 2015
La batalla de los Brics. El resto del mundo no se rinde
Aunque
se citan con frecuencia sus dificultades económicas y sus conflictos
políticos, Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, hace años la
promesa de un mundo reconfigurado, obligan a afinar los análisis: si
bien los Brics no revolucionaron el orden conocido, en buena medida
lograron traducirlo a sus intereses
Si
en 2001, cuando se acuñó la sigla, eran el signo de una reconfiguración
global del poder y de la emergencia de un nuevo orden internacional,
los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) concentran hoy las
miradas desilusionadas de muchos inversores y analistas globales. Se
citan sus desafíos económicos internos, la disminución de la velocidad
de su crecimiento, su volatilidad y sus conflictos políticos. Se señala a
otros países -Turquía, Indonesia, Nigeria, México, entre ellos- como
las nuevas promesas emergentes.
Sin embargo, los Brics -que
concentran más del 20% de la actividad económica mundial y casi la mitad
de la población del planeta- son países tan diversos en sus perfiles
económicos, geopolíticos, estratégicos y culturales como similares en un
logro nada menor: haberse convertido en un espacio de contestación y
experimentación política y económica que desafía tanto al antiguo
clivaje Norte-Sur como a quienes se ilusionaban con una asociación
estratégica que los Brics parecen lejos de haber logrado.El resto del mundo no se rinde, por Federico Merke
Los perfiles económicos también son ciertamente distintos. China lidera el comercio de manufacturas; la India se enfoca en los servicios, y Rusia y Brasil exportan principalmente productos primarios. En términos geopolíticos, Rusia es una superpotencia declinante, mientras que China es una potencia en ascenso. El gasto militar chino es casi tres veces el gasto ruso y unas treinta veces el gasto sudafricano.
En el plano político, Brasil, la India y Sudáfrica son democracias, con sus más y sus menos, y tienen poco que ver con regímenes autoritarios competitivos, como el ruso, o autoritarios burocráticos, como el chino. En términos estratégicos, Rusia, China y la India poseen arsenales nucleares. Sudáfrica los tuvo y se deshizo de ellos. Brasil exploró la posibilidad tiempo atrás, pero nunca avanzó en esa dirección. Finalmente, Rusia y China gozan del poder de veto que les da su lugar permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Brasil, la India y Sudáfrica aspiran a sentarse a esa mesa chica, sin mucho entusiasmo del lado chino o ruso.
Lo interesante del caso es que a pesar de esta diversidad, los cinco países han logrado establecer importantes acuerdos, como el Banco de Desarrollo o el fondo de reservas, y se han posicionado como la cara visible de una sociedad internacional en transformación.
Así las cosas, los Brics tienen más cosas en común de las que imaginamos. A nivel global, para comenzar, ninguno de los cinco juega a desafiar abiertamente el poder de Estados Unidos. Articulando ideología y pragmatismo, combinan instancias de cooperación, oposición y distanciamiento según sea el caso. Y tiene sentido. Son países que aún necesitan crecer y modernizarse, con mucha deuda social interna, y por lo tanto están más preocupados por el crecimiento interno que por ocupar el puesto número uno en la jerarquía de la política internacional.
A nivel regional, los cinco países buscan ejercer el liderazgo, aunque todos ellos con resultados moderados marcados por una brecha considerable entre expectativas y realizaciones. Esto no impide, claro, que se presenten ante el mundo como potencias regionales, o como líderes, aunque sin muchos liderados. Y las potencias regionales buscan algo muy concreto y es evitar la intromisión de potencias extrarregionales en lo que consideran su vecindario natural.
En el plano económico, se trata de países que experimentaron altos niveles de crecimiento y, por lo tanto, no sólo son poderes emergentes, sino también economías emergentes con clases medias en ascenso. Es verdad, la economía los ha golpeado fuertemente, en particular a Rusia y a Brasil, pero una lectura economicista de los Brics debería recordar que estos cinco países representan más del 20% de la actividad económica y casi la mitad de la población mundiales.
Sin ideologías que vender
En el plano ideológico, también tienen algo en común y es que ninguno tiene una ideología que vender al mundo. El desarrollismo brasileño, el excepcionalismo chino o el nacionalismo ruso son productos demasiado endógenos como para seducir a potenciales seguidores. En otras palabras, el poder blando de estos países, quizá con la excepción de Brasil, es aún un recurso poco desarrollado. No teniendo ideología que vender, sin embargo, tampoco están dispuestos a abrazar ciegamente las ideas y prácticas de la constelación occidental. En este sentido, los cinco países despliegan un importante apego a la soberanía, a la no intervención, al cultivo de las diferencias y a la idea de un Estado fuerte con una amplia participación en la vida económica del país.
Los cinco miembros del grupo serán capitalistas, pero cada uno gobierna el capitalismo de modos bastante distintos y cada uno, a su manera, resiste las presiones externas por más cambios internos. Siendo así, el malestar de los Brics con el statu quo no es sorpresa. El peso que poseen en el FMI alcanza, en conjunto, el 11%, cuando su actividad económica duplica ese porcentaje. El voto de Bélgica y Holanda en el FMI, sumados, supera al voto de China. Esto explica por qué estos países han buscado establecer sus propios mecanismos financieros. Y explica, también, por qué América latina se financia más con créditos chinos que con créditos del BID y del Banco Mundial juntos. Finalmente, Brasil, China, la India o Rusia se han convertido en actores de veto. Podrán no imponer sus preferencias, pero tienen el poder para bloquear iniciativas que no son de su agrado.
Sumando estos elementos, encontramos que el grupo Brics no es interesante como marca o asociación estratégica, la cual aún exhibe importantes déficits de acción colectiva. Su relevancia se debe a que son expresión de un fenómeno más extenso que tiene que ver con "el ascenso del resto", como suele definirse a este proceso. Así, los Brics resitúan el sur global, no como un espacio de coordinación estratégica, pero sí como un espacio de contestación y experimentación en una sociedad internacional en donde el poder, las preferencias y los valores están cada vez más dispersos.
Esto no significa, sin embargo, un mundo enteramente distinto al ya conocido. Estados Unidos aún continúa ejerciendo una enorme influencia en los asuntos mundiales. Más aún, la sociedad internacional funciona en un marco en donde el capitalismo está cada vez más globalizado, y la democracia y los derechos humanos buscan expandirse en el marco de una sociedad civil global. Los Brics no vienen a tirar por la borda estos arreglos, pero sí a traducirlos para acomodar sus intereses a las preferencias de los países prósperos de la órbita occidental. Hasta ahora hemos visto el ascenso del resto. Aún queda por ver el resto del ascenso.
El autor es director de las licenciaturas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés.
El rearme de los BRICS es un reflejo de su nuevo poder económico”
Diario "Clarín". iECO Buenos Aires, 11 de marzo de 2012.
Los anuncios de Moscú, Pekín y otros países emergentes sobre cuantiosos planes de gasto militar suscitan interrogantes. Sin embargo, “la aceleración del gasto militar de los países del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) no habla tanto del riesgo de una nueva carrera armamentista como del creciente peso económico de esos países y del fortalecimiento de su presencia en el escenario internacional”, según el columnista.
Los grandes países
emergentes se embarcan en fuertes políticas armamentistas. El anuncio de
Vladimir Putin de un plan de inversión de 590.000 millones de euros en
diez años o el aumento de los gastos militares de China que podrían
superar los 230.000 millones de euros en 2015, suscitan numerosos
interrogantes.
Es innegable que las potencias emergentes que son
los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) están teniendo una
creciente gravitación en el gasto militar mundial. El crecimiento
vertiginoso de sus gastos habilita el temor de una nueva carrera
armamentista. El presupuesto de China experimenta un crecimiento anual de dos dígitos desde hace una década. Brasil, India y Rusia más que duplicaron sus gastos –descontada la inflación– entre 1997 y 2010 según el SIPRI (sigla en inglés del Instituto Internacional de Estudios para la Paz, de Estocolmo). Incluso Sudáfrica aumentó sus fuerzas de defensa casi el 50%.
Sin embargo, es necesario relativizar estos datos. Los gastos de los BRICS siguen siendo modestos en relación con su importancia económica, demográfica o geopolítica.
Brasil tiene un presupuesto de 25.000 millones de euros, inferior al de Alemania, pese a que ésta tiene dos veces menos de población.
Con 44.000 millones de euros, el presupuesto de Rusia está en el mismo nivel que el del Reino Unido. El de la India es de igual orden que el Francia. Sólo China se distingue por haber cuadruplicado sus gastos desde 1997.
Sin embargo, esto debe ser puesto en el contexto de su peso demográfico y económico. Como porcentaje del PBI, el gasto sigue siendo débil. Esto es así verdaderamente en el caso de China: su presupuesto militar era el 2,2% del PBI en 2009, un aumento modesto con respecto a 1997 (1,7%) y sobre todo con respecto al presupuesto del Pentágono (que absorbía 4,8% del PBI de EE.UU. en 2009).
Y la participación del gasto militar en el PBI de Brasil y de la India no cambió prácticamente entre 2009 y 1997: 1,6% y 2,8% respectivamente. Sudáfrica hasta vio una reducción en su defensa (de 1,6% en 1997 a 1,3% en 2009). Sólo Rusia llegó al 4,3% en 2009, pero esto se debe comparar con sus gastos de defensa de 4,1% en 1997.
Los temores sobre una nueva carrera armamentista mundial aparecen, por lo tanto, exagerados. Estamos lejos de la carrera armamentista de la Guerra Fría. Sin embargo, es cierto que estos países se afirman militar y diplomáticamente , lo que explica sus crecientes esfuerzos en gastos de defensa. Para comprender la dinámica del cuadro, más allá de las situaciones particulares (la carrera armamentista de la India-Pakistán, el deseo de China de igualar a los Estados Unidos), es posible distinguir cuatro características comunes en los gastos de defensa de los BRICS.
Estos países están renovando equipamiento envejecido . La adquisición de armamento no es lineal sino cíclica, con fases ligadas al ciclo de vida de sus equipos. Estos ciclos tienen una duración de 20-25 años. Los países de la OTAN hoy reemplazan el equipamiento comprado en los años 1980; es lo mismo en el caso de los BRICS.
Hay un “efecto riqueza” para los BRICS.
La verdadera diferencia con los países de la OTAN en esta fase alta del ciclo de inversión es que estos países tienen hoy medios mucho más importantes. Esto les permite, al mismo tiempo, comprar más y comprar el armamento más efectivo. Esto explica por qué los BRICS son grandes importadores de armamento (excepto Rusia, que es esencialmente exportador).
Más que el reflejo de una amenaza creciente (que caracteriza las carreras armamentistas), sus gastos reflejan una voluntad de afirmación de su creciente poderío . Ciertos equipamientos constituyen compras de prestigio, como la adquisición de un portaaviones por parte de India o de un submarino nuclear que realizó Brasil.
Estos gastos constituyen, en suma, un medio de adquirir una real autonomía estratégica, lo cual requiere una industria nacional de defensa. Convertidos en los más ricos, los BRICS no quieren ser más dependientes de proveedores extranjeros como en el pasado. La inversión en defensa les permite constituir una base industrial que les dará, en su momento, los medios de actuar libremente a nivel internacional. Esto explica sus crecientes demandas en términos de transferencia de tecnología y de producción local cuando negocian con proveedores del exterior.
Los gastos militares de los BRICS muestran un desplazamiento geoestratégico hacia las potencias emergentes . ¿Serán capaces de ser actores de la estabilidad mundial y no fuente de inestabilidad? Hay un riesgo no despreciable, a mediano plazo, de que estos esfuerzos militares terminen en una carrera armamentista si se produjeran rivalidades entre los BRICS.
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Lunes 26 de agosto de 2013
Nuevo giro global: caen los BRICS y se recuperan EE.UU. y Europa
Aunque siguen creciendo, se termina el boom de los emergentes
PARÍS
- "El futuro es lo peor que tiene el presente", afirmaba el escritor
francés Gustave Flaubert a fines del siglo XIX. Más de 100 años después,
los dirigentes de las principales economías emergentes deben darle la razón.
Sobre todo desde el 8 de agosto, cuando la OCDE sentenció que los países emergentes y en particular los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) "manifiestan preocupantes signos de estancamiento de sus economías"."El crecimiento de los emergentes se terminó", afirma Matthew Lynn, fundador del instituto Strategy Economics. Tras una década de fascinación, durante la cual esos países apuntalaron una economía mundial bajo tratamiento, los inversores han dado la espalda a los mercados emergentes, con el subsiguiente deterioro de sus índices de crecimiento, sus balanzas de pago y sus reservas.
Y mientras los emergentes se desaceleran, los países centrales parecen salir de la crisis. "Estados Unidos, Japón y Gran Bretaña muestran sólidos signos de recuperación", dice la OCDE. Además, muchos países de la zona euro lograron salir de la peor recesión de su historia en el segundo trimestre del año.
"La aceleración del crecimiento que todos esperábamos en los mercados emergentes se está produciendo en el primer mundo", señala Neal Soss, jefe economista del Crédit Suisse.
Hace apenas dos o tres años, esa declaración habría transformado a su autor en el hazmerreír de sus pares. La verdad es que, en 2012, Brasil, la India, China y Rusia produjeron un cuarto de la riqueza global, una cifra que debería llegar a un tercio a fines del decenio. China se transformará probablemente en la primera economía del globo mucho antes, mientras que la India también debería continuar creciendo.
En otras palabras, el crecimiento continuará, pero el "boom económico" se terminó. En esas condiciones, muchos se preguntan si la aventura de los países emergentes fue un milagro o simplemente una alucinación.
El caso de los países productores de materias primas es muy diferente.
"Es muy difícil extraer un excedente de la renta para colocarlo en inversiones productivas, a fin de desarrollar la industria manufacturera, cuando se depende de fuentes tan fluctuantes en términos de demanda mundial", precisa Aglietta.
Desequilibrios
Como Aglietta, la mayoría de los especialistas coinciden en que la razón de la crisis de crecimiento que padece actualmente la mayoría de los países emergentes está provocada por desequilibrios de políticas económicas durables tales como la insuficiencia de infraestructuras públicas, una inadecuación del costo del trabajo al nivel de la producción, una insuficiencia de mano de obra que termina provocando inflación, un escaso ahorro privado, que conduce a un déficit exterior crónico y al riesgo de crisis del mercado cambiario."Para evitar esas crisis de crecimiento, todos esos países deberían organizar simultáneamente aumentos de salarios, mejorar la calidad de su producción, el nivel de la educación, las infraestructuras y la capacidad de utilizar el ahorro", afirma Natixis en un reciente informe.
Para otros, tanto los BRICS como el resto de los emergentes creyeron equivocadamente en la teoría del desacople: "La idea de que los emergentes podían desacoplar sus economías de las de los países centrales fue abusiva. La recesión en la zona euro, la casi recesión en Gran Bretaña y Japón en 2011-2012 y el mediocre crecimiento de Estados Unidos terminaron por golpearlos", afirma el economista Nuriel Roubini.
Otro error: en lugar de aprovechar los años de bonanza para acelerar el ritmo de reformas que alientan la productividad del sector privado, aumentando su participación en la economía, la mayoría de esos países prefirió encaminarse hacia una variante del capitalismo de Estado.
"Casi todos dieron un rol importante a las empresas públicas y recurrieron al nacionalismo económico, al proteccionismo, a medidas de sustitución de las importaciones y al control de capitales", dice Roubini.
Esa política, que actualmente falsea la actividad económica y deprime el crecimiento potencial, se acompaña de otros factores de debilidad, como importantes déficits presupuestarios, alta inflación y riesgos de inestabilidad social, como se vio recientemente en Turquía, Brasil, la India e incluso Sudáfrica.
Es difícil imaginar cuáles serán las consecuencias de esta modificación del panorama económico global para el resto del mundo. Podría representar tiempos mejores para los trabajadores de los países centrales que han visto sus puestos de trabajo desaparecer por centenares de miles en los últimos años.
También podría ser una esperanza para las incipientes economías africanas, cuya mano de obra reemplazaría a los "ex baratísimos obreros" de los BRICS. El comercio y la geopolítica quizás entrarían en una fase de distensión a medida que los emergentes reduzcan la presión económica en el mundo desarrollado.
Nadie sabe con certeza lo que sucederá. La buena noticia es que el planeta parece estar entrando en una nueva fase de crecimiento global, y eso será bueno para todos.
Turbulencia en el mundo emergente
La desaceleración ya se tradujo en las primeras señales de conflictos sociales"Sólo cuando baja la marea uno descubre quién está nadando desnudo", dice Warren Buffett.
La marea está bajando para los países emergentes. Los Estados Unidos vuelven lentamente a crecer y Europa parece haber alcanzado el punto de inflexión de su recesión. "El viento de cola para América latina se vuelve viento de costado o viento de frente", dice José Juan Ruiz, el economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo.
Quienes hayan aprovechado menos o desaprovechado el auge de precios de las materias de la última década estarán pronto en problemas, según todos los indicios. El mercado especula cuánto demorará la Reserva Federal de los Estados Unidos en retirar los estímulos monetarios, lo que hará apreciar el dólar respecto de otras monedas y muy probablemente bajar el precio de las materias primas.
Ya a principios de 2012 Guillermo Calvo advertía que América latina no era la porción del planeta donde los países en desarrollo habían aprovechado mejor las circunstancias ampliamente favorables. En Asia habían ahorrado más y mejor e invertido más y con mejores resultados en educación. Lo mismo dice José Juan Ruiz. El país de Asia que menos ahorra supera al de América latina que más ahorra.
Los BRICS tuvieron hasta hace muy poco un paso inalcanzable para el resto de las economías. Pero su pérdida de ritmo ya llevó al prestigioso The Economist a caricaturizarlos como atletas que de golpe se empantanan en una pista de carreras que se torna en barro pegajoso.
¿Cuáles serán las consecuencias para la Argentina? Algunas comienzan a verse. El último informe de la consultora Ecolatina muestra preocupación por el cada vez más débil crecimiento del principal socio comercial: Brasil. Para colmo, se acelera el ritmo de devaluación del real y hubo un aumento de la tasa de interés de referencia. Nada bueno para las exportaciones locales. La Argentina ha estado disimulando su pérdida de competitividad con el resto del mundo porque ganaba con la sobrevaluación del real brasileño.
Para colmo, las diferencias comerciales se agudizan. Brasil avanza solo en la definición de un plan de estímulos para la radicación de fábricas de automóviles en su territorio. Ya lo hizo con las unidades terminadas, ahora avanza con las autopartes. "A la Argentina no le queda más que esperar para ver qué resulta y sumarse", dicen en la industria.
El régimen de intercambio compensado de automotores que impuso Débora Giorgi cuando era funcionaria de Fernando de la Rúa acaba de vencer. Formalmente, rige el libre comercio. Justo cuando Brasil afloja el crecimiento y la Argentina tiene el peso sobrevaluado. Una fórmula desastrosa para el sector estrella de la industria local. Sólo las trabas para importar (las DJAIS de Moreno) mantienen el intercambio regulado que defiende el Gobierno.
Si, como dicen los antikirchneristas, todo el crecimiento de la Argentina desde 2002 se debió a "soja, Brasil y suerte", el futuro se presenta bastante difícil, pues los tres factores parecen estar agotándose..
Diario "La Nación". Buenos Aires, Martes 15 de julio de 2014
Los Brics desafían al sistema financiero con un nuevo banco
El
Nuevo Banco de Desarrollo de los Brics llevó dos años de duras
negociaciones entre los cinco miembros -Brasil, Rusia, India, China y
Sudáfrica; ahora desafía al FMI y al Banco Mundial
El
Nuevo Banco de Desarrollo de los Brics, que llevó dos años de duras
negociaciones entre los cinco miembros -Brasil, Rusia, India, China y
Sudáfrica- será finalmente lanzado al mundo en la cumbre del grupo que
comienza esta tarde en Brasil.
En un claro reto a los dos
organismos multilaterales que han dominado el mundo desde mediados del
siglo XX -el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)-
este nuevo banco tendrá un capital inicial de US$ 50.000 millones,
formado con contribuciones iguales de cada miembro.Los ministros de economía y los presidentes de los bancos centrales de los Brics han acordado también la creación de un fondo de reservas de emergencia, que cumpliría un rol similar al del FMI, con fondos frescos e inmediatos en caso de crisis cambiarias y abrupta fuga de capitales.
Según Charles Collyns, economista en jefe del Instituto de Finanzas Globales, que representa a los mayores bancos privados del mundo, el mensaje es claro.
Brics y mundo en desarrollo
El banco no se llama Brics sino New Development Bank, es decir Nuevo Banco de Desarrollo, señal de que está abierto a captar nuevos miembros de países similares como México, Turquía, Indonesia o Nigeria.La presencia en la cumbre de este martes y miércoles de la presidenta argentina Cristina Kirchner es otra señal de la proyección global que busca ganar el grupo con herramientas económicas concretas que lo lleven más allá de ser una sigla (Brics) con valor más simbólico o descriptivo que real.
La sigla fue acuñada en 2001 por un economista de Goldman Sachs, Jim O'Neill, para aludir a cuatro países que empezaban a tener una creciente influencia global. Los líderes de Brasil, Rusia, India y China se apropiaron del nombre en su primera cumbre en 2009 y le agregaron la S al sumar a Sudáfrica a sus filas un año más tarde.
Según Kevin Gallagher, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Boston, el Nuevo Banco de Desarrollo y el Fondo de Emergencia marcan un cambio cualitativo del grupo.
"En los 90 tuvimos el llamado consenso de Washington que, vistos los resultados, fracasó. Con este banco y el fondo de emergencia de los Brics nos encontramos ante lo que podríamos llamar el 'Consenso de Río', que puede ser un modelo para la gobernanza económica global del siglo XXI", señala Gallagher.
La lógica del desarrollo
El Nuevo Banco de Desarrollo estará abierto a otros países, pero su punto de partida son las naciones miembros del Brics y se espera que el primer préstamo sea concedido en 2016.Como otros bancos de desarrollo, su principal objetivo es suplir las necesidades de infraestructura. Estas necesidades son inmensas. En Sudáfrica, el gobierno calcula que en las próximas dos décadas se necesitarán unos US$200.000 millones.
Brasil aparece en la posición 114 de un ranking de 148 países del Foro Económico Mundial por su pobre inversión en infraestructura y, según la consultora Mc Kenzie Global, tendrá que triplicarla durante los próximos 20 años para llegar al desembolso promedio mundial en este sector.
Con décadas de falta de inversión, India ocupa el lugar 85 del ranking del Foro Económico Mundial y sufre una escasez crónica en sectores clave como el suministro eléctrico. La situación de Rusia es similar. Mientras Estados Unidos y muchos países europeos invierten un 6% de su Producto Interno Bruto (PIB) en infraestructura, Rusia sólo desembolsa un 2,5%.
China es el único país de los Brics que ha realizado masivas inversiones en este sector en los últimos 15 años y el que menos necesita de un banco de desarrollo. Según Ismail Erturk, especialista financiero de la Manchester Business School, el interés chino se centra en la creciente relación económica que tiene con los otros países.
"Brasil y Sudáfrica tienen una relación muy estrecha con China, que está menos integrada con India y Rusia. A nivel comercial, China depende más de EE.UU. de lo que quisiera. De manera que acá hay un interés concreto chino de expandir estas economías para diversificar su propio desarrollo", señaló a BBC Mundo.
¿China o EE.UU.?
Los Brics conforman el 25% del PIB mundial y su comercio interno pasó de unos US$27.000 millones en 2002 a US$282.000 millones 10 años más tarde. Según algunos cálculos, esta cifra se duplicará en 2015.Con este motor económico y las necesidades de infraestructura de sus miembros, el Nuevo Banco de Desarrollo cubre una necesidad objetiva, clave para el éxito. Pero está igualmente claro que hay un desequilibrio de poder en el interior del grupo a favor de China.
Esto se ha reflejado en un debate interno aún no resuelto sobre la sede del banco. La decisión se tomará en la cumbre y los candidatos más firmes son Nueva Delhi y Shanghái.
"Hay un temor a que China se convierta en el nuevo poder, que sea como EE.UU. en el FMI. China es la que tiene mayores reservas y por tanto, más capacidad de maniobra. Este temor se siente particularmente con la creación del fondo de emergencia", indicó Erturk.
En la misma China, la idea de un fondo de emergencia ha generado polémica. A diferencia del banco, que se financiará con contribuciones iguales de cada uno de sus miembros, el fondo refleja las diferencias en los niveles de reservas de los países miembros.
China contribuiría con unos US$41.000 millones; Rusia, Brasil e India con US$18.000, y Sudáfrica con US$5.000 millones. Sin embargo, no todos están de acuerdo con que este fondo y el banco sean los pilares de un nuevo orden económico.
"Son importantes, dada la actual inestabilidad del sistema financiero internacional y los problemas que ha generado la Flexibilización Monetaria de los países centrales", dijo Erturk. "Esta flexibilización ha producido crisis en el valor de las monedas de India, Brasil, Sudáfrica, Rusia y otros países en desarrollo".
"En este sentido, estas instituciones van a ocupar un lugar importante, pero por el momento no van a cambiar el disfuncional sistema financiero global que se seguirá manejando con las mismas reglas y los mismos poderes", concluyó.
Y hay otros desafíos por delante, según señalan analistas: tal vez demasiados para resolver de acá al final de la cumbre.
Hasta ahora, los Brics han sido un bloque "informal" y el banco será la primera institución real que crearían como grupo, según destaca Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas de Sao Paulo.
"La gran pregunta es si la institución realmente podrá desafiar al Banco Mundial y desarrollar competitividad o si simplemente será un mero símbolo. Y eso creo que dependerá un poco de cómo se lleven los países entre sí", apuntó Stuenkel a la BBC..
Martes 15 de julio de 2014
Brasil
Los Brics quieren ser el motor del desarrollo
Sus líderes se reúnen hoy; crearán un banco de fomento y un fondo de emergencia
FORTALEZA.-
Se acabó el tiempo de los partidos de fútbol: ahora es el momento de
hablar de dinero. Rodeados de un fuerte dispositivo de seguridad, los
líderes de Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica se reunirán hoy
aquí para celebrar la VI cumbre de los Brics. Con este encuentro, el
grupo de potencias emergentes pretende dejar de ser sólo una sigla y
pasar a la creación de dos concretas estructuras financieras: un banco
de fomento y un fondo de reservas de emergencia.
Ya pasaron casi
13 años desde que el economista Jim O'Neill, de Goldman Sachs, creó el
acrónimo Bric, al que en 2010 se le sumó Sudáfrica, para conformar este
dispar grupo de paísesque suman el 42% de la población del planeta y el 21% del PBI mundial.Tras varios años de ser una gran promesa de motor del desarrollo global futuro, y pese a que en los últimos años su crecimiento se desaceleró, ahora los Brics buscan sentar las bases comunes para garantizar ese escenario.
El Banco de Desarrollo de los Brics, que estaría en funcionamiento a partir de 2016, nacerá con un capital inicial de 50.000 millones de dólares, al que cada país aportará una quinta parte.
Pensada como un "espejo" del Banco Mundial, esta institución -que según fuentes diplomáticas sería establecida en Shanghai y presidida al principio por un brasileño- financiará proyectos de infraestructura en los países miembros, primero, y luego daría préstamos también a otras naciones en desarrollo fuera del grupo.
En Fortaleza, custodiados por 7689 agentes de seguridad, los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff; Rusia, Vladimir Putin; China, Xi Jinping, y Sudáfrica, Jacob Zuma; así como el flamante primer ministro de la India, Narendra Mori, firmarán también los últimos detalles para un Acuerdo de Reservas de Contingencia (CRA, por sus siglas en inglés), que a la manera del Fondo Monetario Internacional (FMI) ofrecerá a sus miembros fondos de estabilización para hacer frente a dificultades en sus balanzas de pago o a ataques especulativos contra sus monedas.
Este fondo de reservas estaría dotado en un principio por 100.000 millones de dólares, de los cuales China aportará 41.000 millones; Rusia, Brasil y la India 18.000 millones cada uno, y Sudáfrica, los 5000 millones restantes, según lo convenido en la última cumbre de los Brics, realizada en la ciudad sudafricana de Durban, el año pasado.
Con estas dos estructuras clave, el grupo se encamina a empezar la construcción de una arquitectura financiera global alternativa al Banco Mundial y al FMI, creados tras la Segunda Guerra Mundial en la conferencia de Bretton Woods.
Aunque todavía sería muy prematuro pensar que las nuevas herramientas de los Brics podrían suplantar a aquellas instituciones, las semillas serán plantadas en Fortaleza.
"Cuando los Brics comenzaron a reunirse periódicamente en 2009, recibieron críticas de que era un grupo imposible, que no tenía sentido por sus diferencias políticas, económicas y culturales, que nunca produciría resultados tangibles. Y lo que ha marcado realmente la relación entre estos países hasta ahora era la falta de conocimiento mutuo. Entonces, la decisión de institucionalizar de una cierta manera el grupo con el banco y el fondo de reservas es una señal de que estos países consideran a los Brics un grupo importante que vale la pena mantener para el futuro, y cuyas instituciones comunes tienen que ser consideradas alternativas a los organismos financieros internacionales hasta ahora existentes", destacó a LA NACION Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internaciones de la Fundación Getulio Vargas y uno de los máximos expertos sobre los Brics en Brasil.
En una conferencia de prensa que brindó la semana pasada en Río de Janeiro sobre la próxima cumbre, el subsecretario político de la cancillería brasileña, José Alfredo Graça Lima, consideró que es una exageración hablar de un nuevo Bretton Woods, pero admitió que la comparación no era absurda.
Resaltó que las instituciones de los Brics surgen por la insatisfacción de estas potencias emergentes ante el estado actual de la arquitectura financiera mundial, pero que no pretenden acabar con ella.
"Su creación es una respuesta a la falta de acuerdos para democratizar el Banco Mundial y el FMI, pero no sólo eso. Es también una demostración de la capacidad de los Brics, que no dependen de los grandes organismos multilaterales", dijo el diplomático brasileño.
Desde que, en 2011, se aprobó la reforma del Banco Mundial, los Brics reafirmaron la necesidad de implementar esos cambios, que aún no fueron ratificados por el Congreso de Estados Unidos.
En distintos niveles, también criticaron la influencia que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) tienen en la toma de decisiones de los organismos financieros internacionales.
Con su propio banco de desarrollo y su fondo de reservas, los Brics pretenden asimismo reducir el peso que el dólar norteamericano tiene en las transacciones internacionales.
"El dólar aún es muy dominante, pero estas estructuras pueden viabilizar el ascenso del yuan en la economía internacional y aumentar la influencia china en los Brics", apuntó Stuenkel.
Así como tras la cumbre del año pasado en Durban los líderes de los Brics mantuvieron un encuentro con mandatarios de toda África, esta vez los cinco dignatarios se trasladarán mañana a la capital de Brasil para reunirse con presidentes sudamericanos congregados en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
"Los Brics ya tienen una influencia muy fuerte en África y están ampliándola en América latina, que es una región muy importante para el futuro, por sus riquezas naturales y su creciente mercado de consumo", resaltó Stuenkel.
Dos estructuras financieras con peso propio
Banco de Desarrollo de los BricsNacerá con un capital inicial de 50.000 millones de dólares, al que cada país aportará una quinta parte. Pensada como un "espejo" del Banco Mundial, esta institución -que según fuentes diplomáticas sería establecida en Shanghai y presidida al principio por un brasileño- financiará proyectos de infraestructura en los países miembros primero, y luego daría préstamos también a otras naciones en desarrollo fuera del grupo. Estaría en funcionamiento a partir de 2016.
Acuerdo de Reservas de Contingencia
Emulando al FMI, este acuerdo de reservas ofrecerá a sus miembros fondos de estabilización para hacer frente a dificultades en sus balanzas de pago o a ataques especulativos contra sus monedas. Estaría dotado en un principio por 100.000 millones de dólares, de los cuales China aportará 41.000 millones, Rusia, Brasil y la India 18.000 millones cada uno, y Sudáfrica, 5000 millones.
Putin quiere sumar respaldo
Rusia presionará al resto de los países que integran los Brics para que acuerden medidas para prevenir "ataques con sanciones" de Estados Unidos que "acosan" a países que se oponen a sus políticas, dijo Vladimir Putin. El presidente ruso dijo ayer que instará a Brasil, China, la India y Sudáfrica a llegar a "conclusiones sustanciales" por las sanciones impuestas a Moscú por su rol en la crisis de Ucrania..
Diario "La Nación". Buenos Aires, Martes 15 de julio de 2014
El escenario
Unidos por la economía, separados por los valores democráticos
Cuando
hoy se reúnan en Fortaleza los cinco presidentes del club de los Brics,
volverán a comprobar que, como gigantes emergentes, los unen mucho más
sus intereses económicos y diplomáticos que sus posicionamientos
políticos y sociales. En el trasfondo de la sexta cumbre entre Brasil,
Rusia, la India, China y Sudáfrica -que suman una quinta parte del PBI
mundial y un 40% de la población- se vislumbrará un choque de filosofías
sobre si es necesaria la democracia para lograr un sólido crecimiento
económico y reducir la pobreza.
Tras la caída del Muro de Berlín,
en 1989, el modelo occidental democrático-capitalista parecía imponerse a
largo plazo como la mejor receta de éxito, pero la crisis económica
internacional de 2008 y la paulatina pérdida de influencia de Occidente
ante el despunte de nuevos actores trastrocaron este paradigma."Mientras los poderes occidentales luchaban por superar la paralización política, el establishment político chino seguía generando altos niveles de crecimiento y sacando a millones de personas de la pobreza", subraya un informe sobre los Brics elaborado por el centro de estudios británico Legatum.
Seguramente, uno de los ejemplos más reveladores sea la dificultad que tiene el gobierno de Estados Unidos de lograr la aprobación para la construcción de una infraestructura, en contraste con la eficacia y rapidez china. El documento compara los modelos de gobierno democrático de Brasil, la India y Sudáfrica frente a los autoritarios de China y Rusia. Y su conclusión es muy nítida: "La democracia no es un obstáculo al crecimiento. No es necesario renunciar a libertades individuales, Estado de Derecho, instituciones independientes, libertad de prensa y elecciones regulares. Al contrario, los derechos y libertades democráticas pueden ayudar a promover un desarrollo sostenido, un mayor crecimiento económico y salidas efectivas de la pobreza".
Los autores sostienen que el despunte económico y social de Brasil, la India y Sudáfrica en los últimos 25 años no se puede entender sin su evolución democrática. Por ello, argumentan, suponen un modelo de "democracia alternativa desde el Sur", alejado del patrón occidental, y que puede servir de referente para otros países emergentes que pueden estar tentados de no avanzar hacia libertades y contrapoderes plenos.
En las últimas dos décadas, China y Rusia registraron un descenso drástico de la tasa de pobreza y una ampliación de la clase media. Lo mismo lograron Brasil, la India y Sudáfrica. Por tanto, la pregunta surge rápidamente: ¿qué aporta la democracia en esos casos? Y la respuesta, según el informe, es muchísimo. En un amplio análisis comparativo, el documento destaca que permite una mayor liberalización económica, da poder y protege a individuos que no pertenecen a clases privilegiadas, genera instituciones ajenas a interferencias políticas y permite a los individuos denunciar abusos de poder sin ser reprimidos. Factores imprescindibles en naciones emergentes con amplias disparidades raciales, étnicas, regionales y clasistas.
El panorama, sin embargo, dista de ser idílico. Brasil, la India y Sudáfrica mantienen numerosos problemas y desafíos -al margen de los económicos, la corrupción y la desigualdad siguen siendo elevadas-, lo que los sitúa en una encrucijada.
El documento considera que las reformas estructurales emprendidas en los tres países en la década del 90 quedaron obsoletas y aboga por impulsar una segunda oleada para hacer frente a las crecientes demandas de mejoras por parte de la clase media urbana, el riesgo de perder competitividad a nivel mundial y la dificultad de mantener el elevado gasto público en políticas sociales.
Lo que parece muy improbable, coinciden analistas, es que las divergencias democráticas en el seno de los Brics se aborden en Fortaleza. El club de los emergentes, enfatizan, nació como un concepto económico y de contraposición a los organismos occidentales..

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